Rodolfo Martínez y la guía sobrenatural de Gijón

Recién acabo de terminar de leer los dos últimos libros de Rodolfo Martínez, "Sherlock Holmes y las huellas del poeta" y "Los sicarios del cielo"; y es que este prolífico autor parece decidido a publicar a pares, coincidiendo con las semanas negras y asturcones (el año pasado fue el turno de "Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos", reeditada por Bibliopolis, y "El sueño del rey rojo").
En "Las huellas del poeta" Martínez retoma el uso del pastiche holmesiano que tan buenos resultados le diera en "La sabiduria..." e incluso, permitiéndose un cómplice juego personal de referencias cruzadas hay alusiones a "Elemental Mr. Chaplin", de Rafa Marín, reciéntemente editada por Minotauro.
En "Las huellas del poeta" encontramos a un Holmes crepuscular que sale de su retiro para dedicarse a los juegos de engaño y muerte del mundo del espionaje durante la Guerra Civil española, y cuyo último objetivo es evitar que una secta milenaria emplee el Necronomicon para invocar a las obscenas divinidades lovecraftianas; rito que debería tener lugar en una singular ciudad del norte de españa llamada Gijón.
Con una maestria envidiable, Martínez urde una trama adictiva en la que engarza sin complejos el pastiche holmesiano con el mundo de pesadilla del autor de Providence, la novela de espias, el ensayo histórico, e incluso el homenaje al comic de superhéroes a través de la transparente figura de Kent. En otras manos, semejante castillo de naipes se vendría abajo al menor soplo de viento, pero el autor se las arregla para que todo ligue y funcione con la precisión de un engranaje de relojería bien ajustado.
Y Gijón es, también, el escenario de "Los sicarios del cielo", aunque el autor nunca la mencione por su nombre. Sin embargo, a los oriundos de la ciudad no les costará reconocerla a través de las nostálgicas evocaciones y certeras descripciones de Martínez, que rizando el rizo llega a incluir en la trama escenarios reales como el Avalón.
Puestos a buscarle referencias, "Los sicarios..." juega con conceptos que van desde "El paraiso perdido" de Milton al Sandman de Neil Gaiman e incluso de la serie "Los Inmortales". Hay algo fascinante - y a la vez conmovedor - en la historia de ese angel que se hace hombre, condenado a reencontrarse, ver morir y comenzar de nuevo a sus seres queridos a lo largo de milenios. De hecho, la novela es un catálogo de personajes fascinantes perfectamente retratados que van desde una agente del Mossad que no ha envejecido un día desde la segunda guerra mundial, a un sacerdote-asesino al servicio del Vaticano. Hay una transparente crítica del fanatismo religioso (en clave de novela de misterio y acción) que empapa todas las páginas de esta novela que, con toda justicia, mereció el premio Minotauro 2004.
Pendientes de ver con que novedades nos sorprende la próxima Semana Negra, no cabe duda de que el autor asturiano es un valor al alza que se va poniendo a si mismo el listón muy alto con cada nuevo trabajo, solo para romper su propio record con su siguiente novela. Enhorabuena.

Comentarios

Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Hola Alejandro.

Sí, yo creo que la eclosión definitiva de Rodolfo fue con hace un parde años o, lo que es lo mismo, hace unos 4 libros. Desde entonces el efecto "expansión" de esta eclosión no se ha detenido y nos estamos encontrando un talento de la literatura de género, de amplio registro, capaz aun de sorprender a sus lectores, mientras sigue capturando nuevos aficionados.

Ya es un realidad y no una promesa y esperamos que sus libros sigan mejorando porque como dices, cada uno es mejor que el anterior.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Pues si, coincido contigo en que desde hace 4 años a esta parte su ritmo de producción parece haberse acelerado, aunque yo creo que desde sus principios ha mantenido un nivel de calidad envidiable. Pero novela anovela al hombre se le ve más suelto y seguro de si mismo. A ver con que nos sorprende ahora :o)