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Mostrando entradas de 2016

Acerca de la importancia de seguirnos o no en Instagram, y otras paranoias

Hace poco sostuve la siguiente conversación con una chica que se había borrado de mi IL (véase la captura de pantalla superior). Como quiera que el Insta Follow me mantiene informado de estas deserciones, me apresuré a devolverle el favor, aclarándole a través de un Direct:
"Yo es que soy de los creen en la correspondencia, el followxfollow y los likesxlikes. Un saludo cordial, mucha suerte y felices fiestas" (vamos, que vengo a ser lo que vulgarmente se denomina como un imbécil de manual).
A lo cual la susodicha me respondió, haciendo gala de la misma educación y buen rollo que yo había intentado imprimirle a mi mensaje:
"Yo soy de las que creen que hay que seguir a alguien por placer, no [por] obligación! Igualmente, felices fiestas".
Hasta aquí, me dirán, ¿dónde está el problema? Al fin y al cabo, sabido es que Instagram, para esto de las amistades, es más Twitter que Facebook. Es decir, que tú puedes seguir a quién te de la gana y ser igualmente seguido (o no)…

First men into space

En noviembre de 1961 aparecía el primer número de The Fantastic Four, el cómic destinado a inaugurar la Edad de Oro de Marvel, donde cuatro jóvenes astronautas sufrían (con diversos resultados) los efectos secundarios de exponerse a las radiaciones espaciales. Reed Richards se convertía en Mr. Fantástico (el Hombre Elástico), su prometida Sue en la Chica (posteriormente, Mujer) Invisible, su cuñado Johnny en la Antorcha Humana y su amigo y piloto de pruebas Ben Grimm en la Cosa, un monstruo de aspecto pétreo y atemorizador que recuerda a esos personajes de ciencia ficción que Stan Lee desarrollaba, junto a Steve Ditko o el propio Jack Kirby, para diversas cabeceras de la casa como Amazing Fantasy, Journey into Mistery o Tales to Astonish. En realidad, los 4F beben (en clave superheroica) de una tradición que ya estaba presente en el cine de ciencia ficción de serie B desde los comienzos de la era espacial y, más concretamente, de filmes como el primer Quatermass (Val Guest, 1955) don…

Desde el recuerdo: Soledad Miranda

Hace poco, repasando la filmografía de Jesús Franco, no pude evitar caer (de nuevo) rendido ante el talento y la belleza de Soledad Miranda, la musa que protagonizó algunos de sus mejores y más memorables filmes, como su particular versión del Drácula de Bram Stocker, Las vampiras o El diablo que vino de Akasawa, entre otros títulos no menos interesantes.
Oriunda de Sevilla, donde nació un 9 de julio de 1943 en el seno de una familia humilde, Soledad Miranda fue una artista polifacética donde las haya. Aunque se la recuerde sobre todo por su trabajo como actriz (y, en especial, por sus colaboraciones junto a Jesús Franco) fue también cantante, bailarina, icono del género fantástico y mujer de extraordinaria belleza. Su físico, delicado y con un toque lánguido que no hacía sino aumentar su atractivo, iba contracorriente dentro de los cánones estéticos del cine de la época, donde predominaban las formas voluptuosas y curvilíneas; pero la magia de su rostro - y, en concreto, de su mirad…

Nunca estaremos más vivos que ahora /04

Nunca estaremos más vivos que ahora. Últimamente pienso mucho en Adriana Vega y en sus palabras. ¡Qué razón tenía! Cuando somos jóvenes damos por hecho que tenemos todo el tiempo del mundo, pero la muerte es un depredador incansable que ataca cuando menos te lo esperas. Siempre pensé que, de los dos, yo me iría primero. No sólo por la diferencia de edad. Adriana era una roca. De hecho, ella era mi roca, y sé que si ella estuviese aquí ahora mismo, me abrazaría y me revolvería el pelo con sus manos a la vez que me susurraba al oído que, mientras estuviésemos juntos, todo iba a salir bien. Dios, la echo tanto de menos. Me gustaría poder volver atrás en el tiempo, sabiendo lo que ahora sé, para poder revivir esa noche una y otra vez. A veces pienso que tras su muerte mi cuerpo, simplemente, se rindió, y que el cáncer es la forma que mi organismo ha encontrado para llenar el vacío que me produjo su ausencia. Pero me estoy yendo por las ramas. Tras besarme de nuevo, esta vez de forma mucho…

Nunca estaremos más vivos que ahora /03

Durante los cuatro días siguientes apenas tuve contacto con la señorita Vega, ocupado como estaba en preparar el golpe y otras cuestiones personales. Finalmente, fue ella la que me llamó para saber cómo iba todo.
- Bien. He localizado a la empresa que se encarga del mantenimiento del jardín de la finca y, por un módico precio, han aceptado regar el césped con nuestro compuesto. De hecho, hace un par de días que los guardias prefieren patrullar sin los perros, porque los animales están demasiado inquietos. Las pruebas con las cámaras también han salido bien, así que yo no lo dejaría mucho más para allá. Mañana por la tarde, como muy tarde. Si esperamos al fin de semana es posible que Román regrese de improviso, y con él ahí sería imposible hacerlo.
- Perfecto. ¿Lo ves? Sabía que hacia bien confiando en ti.
- Respecto a eso, tengo que preguntártelo de nuevo por última vez: ¿estás segura de que quieres seguir adelante con esta locura?
- Ya te he dicho que sí.
- Lo sé, pero tenía que aseg…

Nunca estaremos más vivos que ahora /02

El resto del día transcurrió sin más sobresaltos, y cuando por fin regresé a mi domicilio en la avenida Galicia estaba más que dispuesto a olvidarme de la inoportuna señorita Vega y sus locuras. Sin embargo, como pronto descubrí, era más fácil decirlo que hacerlo, y es que pese a todos mis esfuerzos por pensar en otras cosas, mi cabeza estaba llena de imágenes de la joven esposada e introducida a la fuerza por dos agentes en un coche patrulla o, peor aún, arrastrándose por el suelo mientras varios perros de presa se ensañaban con ella, una perspectiva que no dejaba de angustiarme por más que me repitiese a mi mismo que ese no era mi problema. Por fin, al filo de la medianoche me di por vencido y, tras coger el teléfono, marqué un número que conocía muy bien pero que ya no esperaba volver a utilizar.
- ¿Si? - me respondió ella, al cabo de varios segundos, con voz soñolienta y algo apagada.
- Que sepas que eres el diablo en persona.
- Adrián - dijo, pronunciando mi nombre de una manera tan…

Nunca estaremos más vivos que ahora /01

Un viejo refrán dice que el rayo nunca cae dos veces en el mismo sitio. Adriana Vega tenía algo de tormenta eléctrica y, sin embargo, se las arreglaba para incumplir la norma, regresando cada cierto tiempo para volver mi vida del revés. De hecho, habían estado a punto de matarme en todas y cada una de las ocasiones en que nuestros caminos se habían cruzado pese a lo cual yo, imbécil de mí, siempre volvía a morder el anzuelo, aunque en mi descargo hay que reconocer que el cebo, en sí, era muy atractivo. Aquel día amaneció como cualquier otro. Me había desplazado hasta las oficinas de la Mutua para poner al día la lista de tareas pendientes, y estaba a punto de relajarme echando una partida online al World of Tanks cuando Mario - un compañero del trabajo - irrumpió en mi despacho con una expresión más estúpida de lo habitual en su ya de por sí estúpido rostro.
- Tienes visita.
- ¿En serio? No tengo a nadie citado para hoy - repuse, tras echarle un rápido vistazo a mi agenda electrónica.
- …

De Cine: Vincenzo Natali

Con apenas media docena de títulos en su haber, Vincenzo Natali se ha convertido en uno de los nombres de referencia del fantástico cinematográfico, un autor imaginativo e inquietante como pocos, dueño de una estética muy personal que no obstante acusa la influencia de otros cineastas de relieve de las últimas décadas tales que David Cronemberg o, en menor medida, Tobe Hooper, por su estilo realista, casi documental, pero también por la forma en que lo irreal se va entremezclando con lo cotidiano.
Natali irrumpió en el medio con fuerza gracias a Cube (1997), la historia de un grupo de personas atrapadas en un laberinto letal lleno de trampas y enigmas, y del que no está claro cuál es su origen o función, aunque en su secuela Cubo: Hyperdrive, y en la préciela Cube: Zero se especula con un experimento gubernamental para controlar a la población y deshacerse de sujetos incómodos. Sin embargo, en Cube ya están presentes muchas de las coordinadas estéticas y argumentales de Natali: el mis…

Recordando a Sean Kirkpatrick (1952-1996)

Hace poco se cumplía el veinte aniversario del fallecimiento de Sean Kirkpatrick, una de las mejores y más originales voces del terror escocés contemporáneo, cuya prometedora carrera se truncó - de forma prematura - un 19 de septiembre de 1996 en un accidente de circulación al salirse de la carretera a lomos de su Norton Commando Fastback de 1969. Injustamente olvidado hoy día, fue coetáneo de Clive Barker y su influencia puede rastrearse en la obra de autores posteriores como Neil Gaiman o Ben Aaronovich, por poner un par de ejemplos.
Oriundo de Glasgow, donde nació un 3 de marzo de 1952, Kirkpatrick disfrutó de una infancia acomodada. Contra los deseos de sus progenitores abandonó la carrera de derecho para dedicarse en cuerpo y alma a la escritura. Entre 1979 y 1981 envió (sin éxito) tres originales a diversas editoriales de Escocia e Inglaterra, pero no fue hasta la publicación de La lección del asesino (1983) que su carrera comenzó a despegar. Esta inquietante historia acerca de …

El regreso del club de la lucha (1996-2016)

I. Introducción:
Aunque parezca extraño, en su momento El club de la lucha tuvo una tibia acogida. En el prólogo a la recopilación de la secuela en comic (recientemente publicada por Dark Horse) el editor Gerald Howard recuerda las dificultades que tuvo en su momento para publicar el libro, debido a lo arriesgado e inclasificable de su argumento. Algo parecido ocurre con la película de David Fincher, que tampoco fue un éxito desde el principio, aunque con el tiempo haya acabado convirtiéndose en eso vulgarmente conocido como "Obra de culto", aglutinando a su alrededor a toda una legión de admiradores que disfrutan con la filosofía y las radicales ideas de Tyler Durdeen, además de esperar ansiosos una secuela que no terminaba de llegar, al menos hasta ahora, aunque no haya sido en formato cinematográfico sino como una serie limitada de comic books firmada, eso sí, por el propio Palahniuk, que no ha dejado pasar la ocasión de incluirse a sí mismo como personaje invitado. Pero v…