viernes, marzo 17, 2017

Un trabajo de rutina /02


La investigadora decidió comenzar el trabajo visitando la última dirección que tenía de Sara, una buhardilla de alquiler en un viejo edificio de corte decimonónico de Hortaleza. De hecho, el inmueble era tan antiguo que aún tenía patio de cocheras, al cual se accedía a través de una doble puerta de madera, ahora abierta. Nada más entrar Michal buscó con la vista hasta localizar la portería, cuyo ocupante la observaba con expresión curiosa desde el quicio de la misma. El portero era un hombre de unos cincuenta años, canoso y en muy buena forma para su edad.
- Buenas tardes. ¿Puedo ayudarla en algo?
- Eso espero. Estoy buscando a una antigua inquilina, Sara Montes. Tengo entendido que vivió aquí hasta hace poco - dijo Michal, de la que mostraba en el móvil la fotografía que le había pasado su clienta.
El hombre permaneció varios segundos en silencio, pensativo.
- No sé si es adecuado que hable de un inquilino con extraños.
- Técnicamente, ya no es una inquilina. Y todos somos extraños hasta que damos el primer paso - replicó la joven, tendiéndole la mano derecha a su interlocutor -. Michal Weistz. ¿Y usted es?
El gesto cogió al portero por sorpresa, que le devolvió el saludo de forma mecánica a la vez que respondía:
- Jaime. Mucho gusto.
- Lo mismo digo, Jaime. ¿Y hace mucho que se fue Sara?
- Unas tres semanas. Viaja ligera de equipaje. Llegó con una mochila y se fue con una mochila. Una de estas tamaño grande, como de explorador o montañero.
- Y no dejó ninguna dirección de contacto.
- Nada en absoluto. Como le he dicho, estaba de alquiler y se llevó todas sus cosas con ella. Ni siquiera necesitó un transporte de mudanzas.
- Perdone el comentario, pero me da la impresión de que no tuvieron mucho trato.
- El justo y necesario. Es una persona correcta, muy educada, pero introvertida. Poco habladora. Lo cual, por aquí, muchas veces es de agradecer - añadió el hombre, en tono confidencial.
- ¿Y con el resto del edificio? ¿Tenía visitas? ¿Alguna más habitual que otras?
- No a las tres preguntas, aunque en los últimos días había una señora que llamaba insistentemente preguntando por ella, pero la señorita Montes nunca quiso devolver la llamada ni ponerse al teléfono.
Michal supuso que debía de tratarse de la tía de Sara. Otro camino sin salida. Decidió probar otra línea de interrogatorio.
- ¿Pasaba mucho tiempo en casa?
- No. le gustaba madrugar y salir a dar un paseo mientras escuchaba música en el móvil. Con auriculares, por supuesto. Cuando se cansaba solía sentarse en alguna terraza o cafetería y leer en un libro electrónico que siempre llevaba encima.
- Por lo que veo, no se alejaba mucho de la zona.
- Bueno... - empezó a decir el portero, y se interrumpió. Estaba claro que se le había ocurrido algo y dudaba entre decírselo o no. Por un momento Michael pensó en animarle ofreciéndole un billete de cien, pero luego desechó la idea. Un soborno no funcionaría, no con aquel tipo. Era el prototipo del portero chapado a la antigua: leal, discreto y profesional. La mejor forma de asegurarse su colaboración era convencerle de que ella era tan discreta y profesional como él, una auténtica mentsh.
- Le aseguro que nada de lo que me cuente saldrá de aquí. Además, que yo sepa, no ha hecho nada malo. Sólo la busco porque su familia quiere saber que ha sido de ella y retomar el contacto, si es posible.
- ¿Y si ella no quiere?
- Eso ya es un asunto entre Sara y su familia.
- En un par de ocasiones me pidió que le llamara un taxi para ir siempre al mismo sitio.
- ¿Cómo sabe que era el mismo?
- Detalles. El tiempo que tardaba en ir y volver, el precio del viaje, la ropa que llevaba, cosas así. Si tuviese que apostar, yo diría que iba a un gimnasio o a algún tipo de terapia física, por el chándal y las deportivas. Pero es sólo una teoría, claro.
Michal asintió, agradablemente sorprendida. Estaba claro que el portero era mucho más brillante y observador de lo que daba a entender.
- Pero no tiene la dirección exacta.
- No, pero nosotros siempre trabajamos con la misma compañía de taxis, así que puede preguntárselo directamente a ellos... si es que están dispuestos a compartir esa información con usted, claro - señaló el hombre, de la que le pasaba una tarjeta con las señas de la cooperativa de radiotaxis.
- Muchas gracias. Me ha sido de gran ayuda.
- De nada. Cuando vea a la señorita Montes, dele recuerdos de mi parte. Queda poca gente tan educada y agradable, y más a según qué edades.
Mientras abandonaba el edificio la investigadora se preguntó si el portero la incluiría también a ella en la misma categoría. No era probable. Sara Montes tenía algo especial: tenía clase, mientras que Michal no era más que otra empleada del montón, como el portero, o como tantas otras personas con las que se cruzaba cada día por la calle. Sin guardarse la tarjeta, sacó el móvil y marcó el número de su oficina. Al segundo tono de llamaba respondió la voz familiar y siempre agradable de su ayudante.
- Hola, Jefa. ¿Cómo va todo? ¿Ya tienes alguna pista?
- Es muy probable, pero voy a necesitar de tu magia con el teclado para salir de dudas. ¿Crees que podrías acceder a las bases de datos de una agencia de radiotaxis para localizar un servicio en concreto?
- Depende. ¿Qué tienes?
- Días, horas y punto de recogida. Me faltaría por averiguar el destino.
- Pasádmelos por Whatsapp y veré que puedo hacer. En cuanto sepa algo te contesto. ¿Vas a volver por aquí?
- No creo - reconoció la investigadora - Encárgate tú de cerrar y dejar la alarma conectada.
- Muy bien. Nos vemos mañana a primera hora.
- No me perdería tu café por nada del mundo.
- Pues si lo quieres, tendrás que venir a por él. ¡Buenas tardes!
Michal respondió de forma automática y, tras guardarse el móvil, decidió hacer tiempo en alguno cualquiera de los Starbucks que proliferaban por Gran Vía. Además, hacía un día precioso, demasiado como para irse tan pronto a casa de retirada. Y siempre cabía la posibilidad de conocer a algún tipo simpático e interesante mientras hacía cola esperando su café.
"Sí, claro" se dijo a sí misma. "Sigue soñando".

(Continuará).
© Alejandro Caveda (Todos los derechos reservados).
Este relato ha sido registrado en Safe Creative (Registro de la propiedad intelectual) de forma previa a su publicación en el Zoco.

viernes, marzo 10, 2017

Un trabajo de rutina /01


- Es usted mucho más joven de lo que me imaginaba.
Michal sonrió educadamente, sin decir nada, tomándose su tiempo para estudiar a su visitante: género femenino, más cerca de los cincuenta que de los cuarenta pero muy bien llevados, y elegante aunque sin exceso de ostentación. La recién llegada malinterpretó su silencio como una señal de disgusto y se apresuró a explicar:
- Entiéndame, no es una crítica. Es sólo que esperaba a alguien un poco más... experimentado. Usted apenas parece mayor que la joven de recepción.
- ¿Anabel? Pese a su aspecto tiene dos carreras, es una experta en informática y hace un café excelente. En realidad, yo debería de trabajar para ella, y no al revés. Y ya que hablamos de café, ¿le apetece uno? Así podrá comprobarlo usted misma.
La otra mujer tardó varios segundos en responder, dudando entre aceptar la invitación o marcharse.
- Muchas gracias. Solo y sin azúcar, por favor - respondió por fin, y Michel supo que, al menos por el momento, había ganado la partida.
- Como no - dijo Michal, apretando el intercomunicador para solicitar dos tazas -. Enterando, si le parece, podemos ir hablando acerca del asunto que la ha traído hasta aquí.
- El caso es que, ahora que estoy aquí, no sé realmente por dónde empezar - respondió su interlocutora, con un suspiro, de la que tomaba asiento frente a la mesa escritorio de Michal. Esta, por su parte, eligió permanecer de pie, aunque apoyada en el borde de la mesa, con los brazos cruzados sobre el pecho. Aquella postura, lo sabía, no hacía sino resaltar su ya de por sí generoso busto, pero la investigadora privada era demasiado inquieta como para permanecer sentada mucho rato.
- Uno de mis profesores solía decir que, ante la duda, lo mejor era empezar por el principio, aunque nos lleve más tiempo.
- Muy bien. Intentaré ser clara y no abusar de su paciencia - replicó la mujer, en un tono de voz levemente irónico, justo cuando Anabel hacia su entrada con las dos tazas de café. Ambas mujeres hicieron una pausa para degustar un trago de la bebida, caliente y espumosa, tras lo cual su visitante reconoció:
- Tenía usted razón. Es excelente.
- Y es el menor de sus talentos. Me decía usted que no sabía por dónde empezar. ¿Quizás se trata de un asunto delicado?
- No, nada de eso. Tiene que ver con mi sobrina. Verá, mi hermana y mi marido fallecieron en un accidente de tráfico hace unos tres años, cuando ella, me refiero a mi sobrina, apenas había cumplido los 21. Por aquel entonces estudiaba un Master universitario en la Carlos III, pero tras la muerte de sus padres se tomó un descanso para viajar por el mundo y reencontrarse a sí misma, y todas esas terapias new age que les encantan a los jóvenes de ahora.
- ¿Y ha perdido el contacto con ella?
- No exactamente, aunque por ahí va el problema. Hace ocho meses me enteré de que había vuelto a Madrid y de que había alquilado un apartamento cerca de Gran Vía, en vez de alojarse en el domicilio familiar. Desde entonces he intentado hablar con ella varias veces, pero es como si me rehuyese. Nunca está en casa, no me contesta al teléfono, y cuando por fin me decidí a ir hasta ahí a visitarla me dijeron que había vuelto a mudarse sin dejar dirección alguna de contacto.
- ¿Se le ocurre algún motivo por el que quisiera evitarla?
- No que yo sepa. No teníamos una relación muy estrecha, pero sí cordial. De hecho, para según qué cosas, prefería hablar conmigo antes que con sus padres.
- ¿Por ejemplo?
La mujer vaciló, claramente incómoda.
- No creo que tenga nada que ver con el asunto que nos ocupa.
- Deje que yo decida eso. Le recuerdo que en cualquier caso, decida lo que decida al final, mi discreción está asegurada.
- Está bien. Mi sobrina era... ¿cómo decirlo? Se sentía más atraída por su propio género que por el opuesto.
- ¿Y eso era motivo de fricción en la familia?
- Un poco al principio, pero para la época en que tuvo lugar el accidente era algo que mi hermana y su marido habían asumido por completo.
- ¿Y usted?
- A mi me da igual. Llevo tres divorcios a mis espadas, así que no es que sea la persona más adecuada para dar clases sobre las relaciones de pareja. De todas formas ella era muy discreta, y nunca conocimos a ninguna de sus amigas.
- Entiendo. ¿Y cree que eso puede tener algo que ver con su reticencia actual a retomar el contacto?
- Sinceramente, no sé qué pensar. Lo cierto es que no me necesita para nada. Es mayor de edad, y gracias a la fortuna familiar su situación económica es bastante desahogada, pero me quedaría más tranquila si pudiese hablar con ella y saber que todo está bien.
- Si la he entendido bien, lo único que necesita de mí es que busque a su sobrina y me asegure de que no está metida en alguna clase de problema - expuso Michal, con delicadeza.
- Algo así, en efecto.
- No parece un trabajo especialmente complicado. ¿Tiene las señas de su última dirección?
- Sí - asintió su interlocutora, mientras rebuscaba en su bolso -. Y también le he traído una fotografía, la más reciente que he podido encontrar. Me la envió por Whatsapp desde Brasil hará cosa de un año y medio.
- ¿Estuvo en Brasil? - inquirió la investigadora, mientras observaba el rostro de la imagen, el rostro de una joven shikse con melena rubia y aspecto serio, pensativo y algo triste. Sus ojos, de un color azul intenso, parecían mirar a todas partes y a ninguna en concreto, como una moderna Gioconda que hubiese perdido su sonrisa.
- Entre otros sitios, sí. ¿Por? ¿Cree que eso tiene algo que ver?
- Tal vez - repuso Michal, sin comprometerse -. ¿Desea entonces que siga adelante con el caso?
- Sí, por favor.
- Muy bien. Espere aquí mientras Anabel prepara los papeles para que los firme y pueda llevarse una copia. Normalmente, cobro al final del trabajo, aunque puede que en esta ocasión necesite un adelanto para desplazamientos, engrasar algunas lenguas y cosas por el estilo.
- Como no. ¿Bastará con mil euros?
- De sobra. Y con seiscientos también.
- Llévese los mil. Después de todo, es sólo dinero - repuso su visitante, y Michal se preguntó si alguna vez su nivel de vida mejoraría tanto como para poder desprenderse de mil euros con semejante indiferencia.
- Sabe, al principio no tenía muy claro si contratar sus servicios - añadió la mujer, de la que se ponía en pie -, pero ahora me alegro de haber venido. Usted me inspira confianza. Creo que si alguien puede localizar a mi sobrina, esa es usted. De hecho, si me permites el comentario, me recuerdas un poco a ella. No en el físico, por supuesto. Físicamente sois como la noche y el día, pero las dos tenéis ese mismo aire de persona seria y responsable.
- No se preocupe. Le agradezco el cumplido. Y haré todo cuanto esté en mi mano para encontrar a Sara - prometió Michal, esperando no tener que arrepentirse de sus palabras.

(Continuará).

© Alejandro Caveda (Todos los derechos reservados).
Este relato ha sido registrado en Safe Creative (Registro de la propiedad intelectual) de forma previa a su publicación en el Zoco.

miércoles, marzo 01, 2017

Miles Warren y la conspiración del clon

I. Introducción

La galería de villanos de Spider-Man es tan variada y atractiva que todo el mundo puede tener su preferido, desde el Dr. Octopus hasta Veneno, pasando por el Lagarto o el Duende Verde. Pero a título personal, un servidor siempre ha reconocido una especial debilidad por Miles Warren, alias el Chacal, uno de esos adversarios puntuales cuya figura se ha ido acrecentando con el tiempo hasta convertirse en un rival de altura. Warren es de los pocos personajes que ha descubierto la doble identidad de Peter Parker / Spider-Man, y además, ha mantenido el recuerdo a través de todos los cambios de realidad y borrados de memoria colectivos que han afectado al resto del planeta. Ha regresado de la muerte en varias ocasiones e incluso se las ha arreglado para volver del revés la vida de Peter Parker desde la tumba, como un fantasma rencoroso que se resiste a desaparecer. Pero ¿quién es Miles Warren, y dónde radica el motivo de su odio por Spider-Man?

II. La primera saga del Clon

Al principio, Warren era uno de los profesores universitarios de Peter Parker, un hombre maduro y educado que siempre parecía dispuesto a ayudar a sus alumnos, en especial al esquivo pero prometedor joven Parker. Pero Warren tenía un oscuro secreto: estaba profundamente enamorado de Gwen Stacy, aunque él confundiese ese sentimiento con otro más paternal y protector. Cuando la chica murió tras el enfrentamiento entre Spider-Man y el Duende Verde, algo cedió en la mente de Warren, que decidió criar un clon de Gwen en su laboratorio de la Universidad. Descubierto por su ayudante, Anthony Serba, Warren reaccionó de forma violenta, eliminando a este y terminando de enloquecer, desarrollando una nueva personalidad como el genio del crimen conocido como el Chacal. Bajo esta identidad Warren acosó a Spider-Man - al que creía culpable de la muerte de Gwen - a través de intermediarios como el Castigador, Grizzly, el Escorpión o Tarántula, aunque al final buscó el enfrentamiento directo con su enemigo atrayéndolo al estadio Shea usando a Ned Leeds y al clon de Gwen como cebo. Una vez allí Spider-Man se encontró con una sorpresa extra: un clon suyo, idéntico a él en todos los aspectos, hasta el punto de que era casi imposible distinguir a uno del otro. Las cosas pintaban mal para el héroe, pero en el último momento Gwen le arrancó a Warren la máscara y le obligó a enfrentarse consigo mismo. Aparentemente, el villano tomó la decisión correcta y se sacrificó para que Ned, la chica y Peter pudieran sobrevivir, tal y como establecieron Gerry Conway y Ross Andru durante su etapa al frente de Amazing Spider-Man, entre 1972-1975.

¿Spider-Man o Spider-Clon?
 III. ¿Qué fue del clon original?

Al día siguiente Spider-Man le pide ayuda al doctor Connors para averiguar si él es el clon o el Peter Parker original, pero al final del episodio (escrito por Archie Goodwin) declina revisar el informe del científico, ya que está convencido de ser el auténtico gracias a la atracción que siente por Mary Jane, mientras que el clon aun seguiría enamorado de Gwen. Posteriormente, ya durante la etapa de Len Wein al frente de la colección, Spider-Man se deshace del cuerpo de su doble arrojándolo por la chimenea de un complejo industrial, mientras que el clon de Gwen se despide para empezar una nueva vida por su cuenta, lejos de Peter y Mary Jane. De esta manera se cierran todos los cabos sueltos aunque en falso, como el tiempo se encargará de demostrar.

IV. La llegada de Carroña

La primera saga del clon tuvo un memorable epílogo desarrollado por Bill Mantlo en las páginas de Peter Parker: Spectacular Spider-Man (1979), cuando un nuevo adversario de aspecto cadavérico aparece para perturbar la vida de Peter y sus compañeros de Universidad. Dotado de poderes extraordinarios, y armado con un letal polvo rojo que causaba la muerte instantánea, Carroña se revela con el tiempo como un clon defectuoso de Miles Warren que, ignorante de la redención del profesor, todavía busca venganza sobre Spider-Man. Irónicamente, Carroña cayó víctima de una de sus creaciones, una Spider-Ameba que había creado a partir del ADN de Peter Parker, aunque al igual que el Chacal, esta no sería la última aparición del villano, ni mucho menos.

V. ¿La verdad sobre Miles Warren?

La saga del clon original causó un profundo impacto en todos quienes la leímos por primera vez, ya fuese en los USA, o en España, a través de las ediciones de Vértice. Sin embargo, no faltaron quienes la criticaron, señalando como era posible que un modesto profesor como Miles Warren tuviese unos conocimientos tan avanzados en genética, y presupuesto suficiente como para construir un laboratorio con capsulas de clonación viables y otros ingenios. Tal vez por ello, durante su segunda estancia en las colecciones arácnidas (entre 1988-1991) el propio Conway decidió dar una vuelta de tuerca a todo lo que creíamos saber hasta entonces. Para empezar, el guionista nos revela que durante su juventud Warren había sido discípulo del Alto Evolucionador y que, en realidad, nunca había aprendido a crear clones, sino duplicados genéticos, es decir, convertir a una persona en otra mediante una inyección de su ADN. Pero entonces, ¿qué pasaba con Carroña? Conway salió del paso explicando que el primer Carroña era de hecho Anthony Serba, el ayudante de Warren, transformado en una criatura de ultratumba mediante un virus genético que modificaba el ADN de su portador, lo que dejaba la puerta abierta a que apareciesen nuevos Carroñas en el futuro, tal y como efectivamente ocurrió.

El nuevo y mejorado Chacal de los Noventa
 VI. El regreso del clon (y del Chacal)

A mediados de los noventa las colecciones del Hombre Araña pasaban por un momento delicado. Peter estaba casado, y los guionistas ya habían probado a traer a sus padres de vuelta sólo para descubrir que eran unos impostores y dejar al personaje sumido en una profunda depresión. Fue entonces cuando alguien tuvo la ¿brillante? idea de traer al clon original de vuelta (y con él, a un nuevo y mejorado Miles Warren) para animar el cotarro. Lo que en un principio iba a ser una miniserie-dentro-de-la-serie de poco más de seis episodios acabó estirándose hasta una macrosaga que involucró a todas las colecciones de Spider-Man durante casi tres años. El interés del público obligó a estirar y estirar la trama original, forzándola más allá de lo estrictamente necesario, para disgusto de propios y ajenos, que acabaron abominando del resultado final, cuando en Marvel decidieron que el clon era el auténtico Peter Parker, mientras que el Spider-Man que habíamos conocido (y seguido) desde 1975 era el clon creado en su momento por Miles Warren. La idea era empezar de cero, con un nuevo Spider-Man (Ben Reilly) soltero y libre de todo el peso de la continuidad acumulada durante las dos últimas décadas. Por su parte, Warren revela que su aparente "redención" fue sólo un truco, y que ha pasado varios años mejorándose genéticamente mientras esperaba el momento oportuno para relanzar su proyecto; a saber, exterminar a toda la humanidad con una variedad del virus letal de Carroña, y sustituirla por clones leales a su persona (nada que ver con lo explicado por Conway años atrás). Spider-Man y la Araña Escarlata (Reilly) logran abortar los planes del Chacal, que se precipita a su muerte por segunda (pero no por última) vez.
A la larga el experimento fue un fracaso, que obligó a deshacer lo hecho y volver al estatus quo previo a la irrupción en escena de Ben Reilly, además de dejar en la editorial (y entre el público) un recelo desmedido por todo lo relativo a la palabra "Clon". Sin embargo, justo es decir que esta saga nos dejó algunos momentos memorables, como el episodio escrito por J. M. de Matteis para despedir a la tía May, o secundarios tan interesantes como Kaine (el primer y defectuoso clon de Spider-Man). Pero si por algo mereció la pena, fue por traernos de vuelta a un villano tan carismático como Norman Osborn, alias el Duende Verde, que resulta ser la mano que movía los hilos detrás del Chacal. Un personaje que de la mano de Paul Jenkins, Mark Millar o Brian Michael Bendis se ha convertido en uno de los puntales básicos del nuevo universo Marvel, en sagas como Civil War, Invasión, Asedio o Miedo encarnado, entre otras. Respecto a Warren, ha tenido pequeñas apariciones puntuales en Spider Island (2011) o en el universo alternativo de los Marvel Zombies.

VII. La saga del clon original

Tal y como apuntábamos más arriba, esta segunda saga del clon dejó muy mal sabor de boca en la editorial, que durante años evitó hacer referencias a la misma dentro de las colecciones arácnidas. Sin embargo el tiempo todo lo cura, y finalmente, en el 2009 apareció Spider-Man: La saga del clon, una miniserie de seis números escrita por Tom de Falco que pretendía contar la historia de Ben Reily tal y como fue concebida en un principio, sin ninguno de los añadidos posteriores, y con un final alternativo que también causó cierto revuelo en su momento. Por su parte, Kaine heredaría el rol de la Araña Escarlata, y tras deambular durante un tiempo como secundario por los títulos del Hombre Araña, terminó protagonizando su propia serie en solitario entre 2012 y 2013. Rizando el rizo, la Gwen Stacy original (o al menos, una versión alternativa suya) ha vuelto del limbo de los personajes muertos (aunque nunca olvidados) gracias a los eventos de Universo Spider-Man.

El Chacal del siglo XXI
 VIII. Los muertos viven: La conspiración del clon

Dan Slott, guionista de Spider-Man durante los últimos años, y responsable de algunos de los eventos más divertidos e interesantes de la franquicia gracias a miniseries como la ya comentada Spider Island, o Spider-Man Superior, ha decidido volver (de nuevo) la mirada al pasado para recuperar un adversario de la envergadura del Chacal, ahora con un nuevo y rejuvenecido look. Este Chacal del siglo XXI viste de traje, se cubre el rostro con una máscara de Anubis, se hace llamar El Señor de los Muertos y es dueño de una importante corporación médica desde la cual se propone poner patas arriba (otra vez) la vida de Peter Parker, sustituyendo a algunos de sus conocidos y seres queridos por clones, e incluso "resucitando" a algunos personajes del pasado. Sin embargo, sus motivos no están del todo claros (él insiste en considerarse un altruista, y habla de atraer a Peter al lado correcto), e incluso no es seguro que el hombre que se oculta bajo la máscara sea el propio Miles Warren pero, en ese caso, ¿quién sería el nuevo Chacal? [Aviso: Spoiler] ¿Tal vez un renacido de entre los muertos Ben Reilly? En todo caso, queda poco para saberlo: Panini acaba de publicar el prólogo a la saga en su número 123 mensual, la cual se extenderá durante la primera parte del año, aunque Slott ya lleva algún tiempo dejando caer pequeños detalles y pistas sueltas aquí y allá de cara a este momento, y tratándose de él, cabe pensar que el resultado final no será intrascendente, ni mucho menos. Una nueva época de esplendor para uno de los villanos más clásicos y con más carisma de Spidey, que ha demostrado una notable capacidad de resistencia y una habilidad envidiable para volver de la muerte una y otra vez.

Para saber más:

martes, febrero 14, 2017

¡Pasajeros, al tren!

Train to Busan (2016)
El éxito de la reciente Train to Busan (Estación Zombie, en algunos países) además de suponer una nueva y original vuelta de tuerca al cine de muertos vivientes (cuando ya creías que lo habías visto todo) recupera el concepto del tren como un universo encerrado en sí mismo, donde cualquier aventura es posible, por rocambolesca que parezca en un principio, tal y como ocurre con la reciente Snowpiercer (2013) de Bong Joon-ho. No en vano, una de las primeras películas del cine mudo (y en blanco y negro) es Asalto y robo de un tren (1903) de Edwin S. Porter, la cual inaugura una larga tradición de filmes del Oeste ambientados en, o relacionados con, el ferrocarril, como El tren de las 3:10 (1957) (1); El último tren de Gun Hill (1959) y, sobre todo, Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968), donde el nuevo medio de transporte representa el futuro, el fortalecimiento de una nación que va dejando atrás la época de los pioneros y de los pistoleros de gatillo fácil, como Frank, Cheyenne o el propio Hombre de la Harmónica.

Asesinato en el Orient Express (1974)
Pero sin duda alguna, el tren más famoso de la literatura (y el cine) sea el Orient Express, que inspiró uno de los más interesantes (y conocidos) casos de Poirot, de entre todos los escritos por Agatha Christie. Llevada al cine en 1974 por Sidney Lumet (2), su estreno coincidió con el de varios títulos de temática similar, como Pelham 1, 2, 3 (1974) (3), Violación en el último tren de la noche (1975), El puente de Casandra (1976), El expreso de Chicago (1976) (4) o Testigo accidental (Ridley Scott, 1990), aunque el filme de Lumet ya contaba con precedentes tan atractivos como El primer gran asalto al tren (1968) de Michael Crichton, protagonizada por un Sean Connery que intentaba alejarse de la sombra de James Bond; Desde Rusia con amor (1963), también con Connery en el papel principal; Con la muerte en los talones (1959) de Alfred Hitchcock; y muy en especial Extraños en un tren (1951), rodada también por el genio del suspense a partir de la novela del mismo título de Patricia Highsmith. Una obra maestra del género negro, que incluso ha conocido revisiones en clave de comedia, entre las que cabe mencionar Tira a mamá del tren (1987) de Danny de Vito.

Extraños en un tren (1951)
Igualmente famoso es el puente ferroviario que un cautivo Sir Alec Guinness (y sus hombres) debían construir sobre el rio Kwai al servicio de los japoneses, durante la segunda guerra mundial (David Lean, 1957), aunque aquí el tren tenga un papel más secundario, lo que no le resta méritos a esta película (5), que abrió el camino a ilustres sucesoras como El tren (1968), la clásica El último tren a Katanga (1968) o la italiana Aquel maldito tren blindado de 1978, que se dice inspiró (y mucho) a los Malditos bastardos de Tarantino (2009) (6). Tampoco el terror (y el suspense) han podido evitar sucumbir al encanto de los ferrocarriles como escenario siniestro y claustrofóbico, lo que explica el éxito de La chica del tren (2016) y otros títulos recientes como Imparable (2010), pero también de otros más añejos, tales que Train (2008); Alerta máxima 2 (1995), a mayor gloria de Steven Seagal; El tren del infierno (1985) o El tren del terror (1980), una splasher-movie adolescente que contaba con la baza de tener en su reparto a Jamie Lee Curtis, una de las Scream Queens por excelencia de la década de los ochenta y parte de los setenta (7).

El puente sobre el rio Kwai (1957)
Por supuesto, también hay películas más inclasificables (pero no por ello exentas de cierto encanto), como la japonesa Station (1981), la comedia adolescente Cuenta conmigo (1986) (7), la película de animación Polar Express (2004) o la ya mencionada Snowpiercer (2013), autentico ejemplo del tren como universo cerrado y autocontenido en sí mismo que ya preconizaba el escritor Christopher Priest en Un mundo invertido (1974). Sin olvidarnos de El maquinista de la General de Buster Keaton (1927), La dama del tren (Charles David, 1945), Estación Unión (Rudolph Maté, 1950), El último tren a Austwichtz (2008) o de la película comunitaria Train station (2015), rodada en varios países y en la que han participado al menos 44 directores.
Como vemos, el ferrocarril se resiste a desaparecer, pese a la dura competencia del avión y otros medios de transporte. Y es que, como bien argumenta Sheldon Cooper (8), viajar en tren tiene un encanto especial: contemplar el paisaje a través de las ventanillas, interactuar con los demás pasajeros, sentir el peso de la historia en cada uno de los detalles que te rodean, son experiencias difíciles de explicar, pero que el cine intenta reproducir en títulos como los aquí mencionados y tantos otros que no hemos incluido pero que hubieran encajado perfectamente. Citando al Dr. Soran en Star Trek: Generations "Dicen que el tiempo es la hoguera en la que ardemos lentamente, hasta consumirnos". Y el mío, por ahora, se ha acabado.

La chica del tren (2016)

 Para saber más:

1. Hay un remake del 2007, protagonizado por Christian Bale y Russell Crowe.
2. Existe también un remake posterior, del 2001, y hay planes para llevarla al cine por tercera vez este 2017.
3. Igualmente actualizada en el 2009, con John Travolta y Denzel Washington en los papeles principales.
4. Protagonizada por el tristemente fallecido Gene Wilder.
5. Rodada a partir de la novela del mismo título del escritor francés Pierre Boulle, autor asimismo de El planeta de los simios.
6. De hecho, el título original de la película es The Inglorious Bastards (1978).
7. La inolvidable Laurie Strode de Halloween (John Carpenter, 1978).
8. El inolvidable Dr. Cooper de la exitosa sitcom The Big Bang Theory.

Filmografía:

- El gran robo al tren (1903)
- El maquinista de la General (1927)
- La dama del tren (1945)
- Estación Unión (1950)
- Extraños en un tren (1951)
- El puente sobre el rio Kwai (1957)
- El tren de las 3:10 (1957)
- El último tren de Gun Hill (1959)
- Con la muerte en los talones (1959)
- Desde Rusia con amor (1963)
- El tren (1964)
- Hasta que llegó su hora (1968)
- El último tren a Katanga (1968)
- Asesinato en el Orient Express (1974)
- Pelham 1, 2, 3. (1974)
- Violación en el último tren de la noche (1975)
- El puente de Casandra (1976)
- El expreso de Chicago (1976)
- El primer gran asalto al tren (1968)
- Aquel maldito tren blindado (1978)
- El tren del terror (1980)
- Station (1981)
- El tren del infierno (1985)
- Cuenta conmigo (1986)
- Testigo accidental (1990)
- Alerta máxima 2 (1995)
- Polar Express (2004)
- El tren de las 3:10 a Yuma (2007)
- El último tren a Austwichtz (2008)
- Train (2008)
- Pelham 1, 2, 3. (2009)
- Imparable (2010)
- The girl on the train (2013)
- Snowpiercer (2013)
- Train Station (2015)
- La chica del tren (2016)
- Train to Busan (2016)

miércoles, febrero 01, 2017

Las muchas caras del mal

James Moriarty V2.1
Son malos, pero atractivos. Siniestros, pero glamorosos. Hay un cierto encanto en su villanía, en su desafío a la moral, en su libertad a la hora de enfrentarse al mundo e imponer sus propias reglas. Hablamos, como no, de los malos de la historia.
Siempre se ha dicho que un héroe tiene que tener un rival a su altura para que sus proezas sean realmente memorables. Holmes, por ejemplo, no sería lo mismo sin Moriarty. Y eso que en el Canon original el buen profesor apenas aparece en una novela y un par de relatos, y las más de las veces, por alusiones. Sin embargo, el cine (y los imitadores de Conan Doyle) han agigantado su figura hasta el punto de llegar a protagonizar sus propias historias, como Las aventuras del joven Moriarty, de Sofía Rhei (1), la trilogía de John Gardner (escrita entre 1974 y 2008) o la más reciente Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, del también español Jaime Gil de Biedma). La lista de actores que han interpretado al personaje en pantalla es muy extensa, con una mención especial para el actor Andrew Scott, que ha sabido encarnar con maestría un Moriarty más desquiciado y aterrador que nunca, con influencias post 11S y algunos rasgos prestados de otros psicópatas de la historia reciente del cine y la televisión.

Lupin III y su alegre pandilla
Obviamente, Moriarty no fue el primero. Ahí está el aventurero francés Rocambole, un genio del mal reconvertido en paladín de la justicia, creado por el escritor Ponson du Terrail a mediados del siglo XIX, cuyo apodo ha terminado por convertirse en un sinónimo de aventura llevada al extremo. Contemporáneos suyos son el ladrón de guante blanco Arsenio Lupin de Maurice Leblanc (que llegó a cruzar espadas con un sosias de Sherlock Holmes) y el caballero ladrón Arthur J. Raffles, nacido en 1890 de la pluma de E. W. Hornung, cuñado del propio Conan Doyle. Ambos inauguran una larga tradición de ladrones de guante blanco que tiene sus continuadores en el Fantasma de la saga de La pantera Rosa (Blake Edwards, 1963), o en series de televisión como Remington Steele (1982-1987) o la actual Ladrón de guante blanco (White Collar, 2008-2014). El repaso no estaría completo sin mencionar las andanzas de Lupin III, descendiente del mítico ladrón francés, de la mano del artista Kazuhiko Kato, en varios mangas, series de animación y películas, entre las que merece la pena destacar El castillo de Cagliostro (Hayao Miyazaki, 1979), auténtica joya del cine anime japonés.
Más letal y peligroso se muestra Fantomas, el genio criminal creado a medias por Marcel Allain y Pierre Souvestre en 1911 (y continuada por Allain, ya en solitario, a partir de 1925). Aunque el cine (y sobre todo la versión en comic mexicana de Novaro) hayan contribuido a adulterar al personaje, acercándole a los parámetros de Arsenio Lupin, y convirtiéndole poco menos que en un Robín Hood moderno con toques antisistema y anticapitalista, conviene recordar que el Fantomas original era un asesino cruel y despiadado, que no se detenía ante nada (ni nadie) con el fin de lograr sus planes. Su esencia puede adivinarse en el origen de muchos personajes del Fumetto Nero italiano, como Diabolik (2) o Satanik, mientras que en fechas recientes la editorial Dibbuks ha publicado una serie de álbumes inspirados en las aventuras del Fantomas original, escritos por Olivier Bocquet e ilustrados por Julie Rocheleau (3).

Diabolik, el mejor émulo de Fantomas
De la misma época que Lupin o Moriarty es Fu Manchú, quintaesencia del peligro amarillo, plasmado por el escritor británico Sax Rohmer en El doctor diabólico (1913) y posteriores (4). Científico genial y poseedor de recursos casi ilimitados, su objetivo es declararle la guerra a Occidente para restaurar la gloria de la antigua China. En una segunda fase se convirtió en un agente libre que combatía tanto al Servicio Secreto británico como a los comunistas que se habían hecho con el control de su país natal. En el cine hemos podido verle con los rasgos de Boris Karloff y Christopher Lee, mientras que en el comic vivió una nueva época dorada durante la época de los setenta de la mano de Dough Moench y Paul Gulacy, entre otros. Su éxito propició la aparición de imitadores como La Garra Amarilla o incluso, en ciertos aspectos, el Rhas al Ghul de Batman, así como de personajes que serían más bien su reverso positivo y amable, entre los que cabe destacar al detective chino Charlie Chan, de Earl Derr Bigges. Señalar que Rohmer es el progenitor, asimismo, de Sumuru, una de las pocas villanas dignas de tal nombre en un oficio tradicionalmente copado por varones, que prefigura a criminales femeninas posteriores como Madame Hydra, o Madame Masque, la hija del conde Nefaria.

Ernst Stavro Blofeld, haciendo de las suyas
Volviendo al infame profesor Moriarty, su influencia posterior en el cine, el comic y la literatura de género es innegable, y puede rastrearse en personajes como el Dr. Mabuse de Fritz Lang; el Ernst Stavro Blofeld de Ian Fleming (Operación Trueno, 1963, y posteriores) (5); el Kingpin de Frank Miller de principios de los ochenta o el nuevo Lex Luthor desarrollado por John Byrne en el Universo DC tras las Crisis en Tierras Infinitas (1984), sólo por poner varios ejemplos. El comic, de hecho, ha aportado su buena tanda de villanos recurrentes y memorables, algunos de los cuales han llegado a protagonizar sus propios títulos, como el Cráneo Rojo (1941), el Doctor Muerte (1963) o el Joker (1940), al cual hemos podido ver hace poco con los rasgos de Jared Leto en la película sobre el Escuadrón Suicida, una de las puntas de lanza del nuevo Universo cinematográfico de DC Comics (6).

Darth Vader, el Señor Oscuro de los Sith
Sin embargo, si hubiese que hacer un Top Ten de villanos, James Moriarty vería seriamente amenazadas sus opciones al primer puesto por Darth Vader, uno de los personajes con más carisma e influencia en la cultura popular de las últimas décadas desde su debut en La guerra de las galaxias (1977) (7) hasta la reciente Rogue One, donde tiene mucho más que un cameo en una película concebida como prólogo inmediato al Episodio IV. Para el que esto suscribe, Vader siempre será el entrañable Dave Prowse y recomiendo encarecidamente (a quien aun no lo haya visto) el visionado del documental I am your father para conocer más a fondo tanto al personaje como al actor que le dio vida y carácter durante tres películas (aunque James Earl Jones le doblase la voz, y al final fuese sustituido por Sebastián Shaw en el momento de desenmascararse). A rebufo de Vader llegaron Palpatine, Darth Maul, Darth Tyranus o el general Grievous, aunque ninguno de ellos pudo llegar a hacerle sombra al Señor Oscuro de los Sith. Y hablando de James Earl Jones, conviene recordar que este excepcional interprete dio vida a Thulsa Doom, el archienemigo del rey Kull en la película Conan el Bárbaro (John Milius, 1982), aunque realmente el villano recurrente en la saga del cimmerio sea el mago estigio Toth Amón, que si tuvo un breve papel en la siguiente película, Conan el Destructor (Richard Fleischer, 1984). Toth es un caso parecido al de Moriarty, ya que apenas aparece en un par de relatos de Conan y siempre sin enfrentarse directamente con este, pero los sucesores de Howard (Carter y De Camp, primero, y Roy Thomas después) decidieron darle más protagonismo al convertirle en la Némesis implacable del forzudo bárbaro.
Como vemos, los buenos villanos se resisten a morir y es que, en cierto modo, son tan importantes para la historia como el héroe, sino más. Fantomas es mucho más atractivo en su crueldad que Juve o Fandor, Arsenio Lupín se divierte robando a quienes se lo merecen, el doctor Muerte ha tenido momentos de auténtica grandeza, e incluso un malvado como Darth Vader ha sido capaz de conmovernos a todos con su redención in extremis, víctima del amor paternal. Y es que, en cierto modo, envidiamos su libertad y su desprecio a las normas que rigen nuestra sociedad, y más de una vez desearíamos cambiarnos por Diabolik cuando, tras culminar su último plan maestro, se aleja en su deportivo a celebrarlo con la bellísima Eva Kant, mientras el inspector Genko se queda - una vez más - con un palmo de narices, viéndole desaparecer en la distancia.

Para saber más:

miércoles, enero 25, 2017

De ¿Sueñan los androides...? a Blade Runner 2049

Hágame el test Voight-Kampf, Mr. Deckard, por favor.
En cierto modo, Blade Runner ha sido víctima de su propio éxito. Cimentado su estatus como Obra Maestra del Séptimo Arte, la película arrastra tras de sí a toda una legión de admiradores integristas que defienden a capa y espada que es imposible igualar (no digamos ya superar) al original, por lo que descartan de mano cualquier clase de precuela, secuela, continuación, spin-off o proyecto derivado que, en su opinión, pueda arruinar el prestigio del filme a cambio de un puñado de dólares (o menos aun). Sin embargo, en Hollywood quedan pocas vacas sagradas e incluso el propio Ridley Scott abrió la puerta a la especulación tras rodar Prometheus (2012) e insinuar que entre sus planes de futuro podría estar una precuela de su clásico de 1982.
Al final, no ha sido una precuela, sino una secuela (Blade Runner 2049), y el proyecto vendrá firmado por el cineasta y guionista canadiense Denis Villeneuve, mientras que Scott se reserva un papel como productor asociado. En cuanto al reparto, Ryan Gosling tomaría el relevo de un avejentado Harrison Ford que, no obstante, también hará acto de presencia en la película, al igual que otros rostros populares de la gran pantalla como son Robín Wright o Jared Leto. Poco más se sabe de la trama, aparte de que estará ambientada 30 años más tarde que el Blade Runner original, y que Deckard sigue todavía vivo (1). Pero curiosamente la génesis de este BR 2049 no tiene lugar en 1982, sino que se remonta varios años atrás, en 1968, cuando el célebre escritor de ciencia ficción Philip K. Dick publica ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela en la que se inspira - muy libremente - el primer Blade Runner.


I. Del papel a la pantalla.

Quien haya leído la novela original ya habrá notado numerosas divergencias entre esta y la película de Ridley Scott, que empiezan ya desde el mismo título. Los replicantes no son tales, sino andrillos. Los Blade Runners son cazadores de bonificaciones. Rick Deckard está casado (al igual que Roy Batty) y su relación con Rachael es mucho más ambigua. Rachael y Pris pertenecen al mismo modelo de Nexus 6 y comparten físico. Eldon Tyrell tiene mucho menos peso en la trama y, aunque el comienzo es más o menos similar (a Deckard le encargan retirar cinco androides tras el tiroteo de Holden) en la novela se insinúa que hay muchos más replicantes fugados y refugiados en la Tierra. De hecho, en un momento del libro, llegan a construir una falsa comisaria con el fin de despistar a Deckard y tenderle una trampa.
Scott, en colaboración con los guionistas Hampton Fancher y David Peoples simplificó bastante la trama, eliminando algunos personajes, potenciando otros y añadiendo nuevas escenas que le dieron una dimensión diferente a la película, más épica y oscura que la novela en que se inspira, aunque quedan algunos detalles sueltos que, por poco explicados, contribuyen a realzar ese aura de misterio y ambigüedad que rodea la película, como los animales mecánicos, o que le ha pasado al planeta que obliga a la humanidad a huir y refugiarse en las colonias. ¿La superpoblación? ¿Una catástrofe climática? ¿Una guerra, como en la obra de Dick? No está claro y en realidad no importa. Scott echa el resto en la ambientación, en la recreación de ese futuro caótico y, sin embargo, a ratos glamoroso, y sobre todo, en la interacción entre unos personajes excepcionalmente interpretados por Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos y Daryl Hannah, entre otros no menos interesantes.
A mayor abundamiento, existen dos versiones básicas de la película (hay más, pero simplificando al extremo, podemos reducirlas a dos): la versión cinematográfica, con la voz en off de Deckard y el final extendido, y la versión del director, más ambigua, sin la susodicha voz, que inserta la escena onírica del unicornio y termina cuando se cierran las puertas del ascensor, ocultando a la pareja de la vista del espectador y sin que sepamos que va a ser de ellos en el futuro. En la primera, Deckard parece más humano, mientras que la segunda plantea abiertamente la posibilidad de que este sea también un replicante, algo con lo que un servidor no está muy de acuerdo (2).
Dadas las diferencias entre la novela y el filme se intentó que el autor reescribiese la historia acercándose más al tono de la película, algo que este rehusó, aunque si existe una novelización (inédita en castellano) de Les Martin, titulada Blade Runner: A Story of the Future, así como una adaptación al comic de Ediciones Marvel firmada por Archie Goodwin, que ya se había encargado de la novela gráfica de Alien (también de Ridley Scott). Sin embargo, a partir de ahí, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se ha reeditado siempre como Blade Runner, con el título original debajo, en letras más pequeñas e incluso entre paréntesis.


II. Las secuelas literarias.

Dick nunca retomó en vida las aventuras de Deckard, ni escribió ninguna otra novela ambientada en el universo de los Blade Runner. Sin embargo, 13 años después de su muerte apareció una trilogía de novelas que continuaban directamente la historia de la película, expandiendo la trama de la misma con nuevos personajes y situaciones, escrita por K. W. Jeter, uno de los discípulos de Dick y miembro de ese grupo de pioneros del Steam Punk que también incluía nombres como el de Tim Powers. Teniendo en cuenta que Dick murió en 1982, y que la primera novela de la trilogía de Jeter apareció en 1995, cuesta mucho pensar que el californiano le haya dado a este su bendición desde su lecho de muerte, pero cosas más raras se han visto (y se verán) con esto de las secuelas literarias post-mortem (3). Yendo a cosas más concretas, la trilogía está formada por Blade Runner 2: The edge of the human (1995), Blade Runner 3: Replicant night (1996) y Blade Runner 4: Eye and Talon (señalar que las dos primeras fueron publicadas en su momento en nuestro país por la editorial Martínez Roca, no así la tercera) (4).
Como ya decíamos, Jeter empieza su historia a partir del final de la película original, aunque con algunas particularidades. El omite el Happy End de la versión cinematográfica. Su Rachael sólo va a vivir cuatro años, como el resto de los replicantes, y eso es algo que afectará profundamente a un Deckard que aquí se muestra claramente humano y más cansado, errático y vulnerable que nunca. Jeter intenta, asimismo, limar asperezas entre la película y la novela original de Dick, aunque inclinándose más por la versión fílmica (Deckard sigue estando soltero, y Pris es Pris, y no otra copia de Rachael). Sin embargo, si recoge de Dick la idea de que en la Tierra se esconden, camuflados entre el resto de la gente, muchos más replicantes aparte de los que han retirado Holden, Deckard y otros Blade Runner. En general, estos tres libros se dejan leer, aunque uno tiene la idea de no estar frente al Deckard original, sino una mala copia de este, y desaprovechan algunas de las ideas y personajes de la película de 1982 para tirar por otros derroteros completamente diferentes ya a partir de la segunda novela. Es muy dudoso (por no decir casi seguro) que Hampton Fincher y Villenueve hayan aprovechado algo de aquí para su próximo Blade Runner 2049, lo cual dejaría a esta trilogía de Jeter perdida en el limbo de lo no canónico, como un objeto de curiosidad para coleccionistas completistas o fanáticos de la obra de culto de Ridley Scott, aunque no cabe descartar que el estreno del nuevo filme reavive el interés por esta y otras historias.

"No publican ofertas de trabajo para asesinos en el periódico..."
III. Líneas alternativas, universos paralelos y homenajes.

Pese a que la secuela se haya hecho esperar, la influencia de Blade Runner dentro de un determinado tipo de cine y literatura de género, e incluso dentro de la cultura popular, es innegable. Ya en 1982 la película Androide (Aaron Lipstadt, 1982) se promocionaba en la misma línea que el éxito de Ridley Scott, aunque apenas hay más punto de contacto entre ambas que el hecho de que aquí también aparezcan androides que parecen casi humanos, desarrollen emociones, y se rebelen contra sus supervisores. Más cercana parece Soldier (Paul Anderson, 1998), escrita por David Webb Peoples (uno de los guionistas de Blade Runner) que si incluye algunas referencias a su trabajo previo en esta historia sobre un soldado diseñado genéticamente (¿un modelo Nexus?) exiliado en las colonias, y que se resiste a ser reemplazado por una nueva generación de combatientes. Curiosamente, este filme modesto, casi de serie B, viene a reforzar la teoría de que Deckard pueda ser un replicante, ya que el soldado interpretado por Kurt Russell, pese a todas las dificultades, logra deshacerse de sus sucesores, que en teoría son más fuertes y rápidos que él, tal y como hace Deckard en su momento. A otro nivel, el peinado (y el maquillaje) que Daryl Hannah lucía en la película se han convertido en todo un icono atemporal, y no son pocas las modelos, actrices, cantantes y artistas en general que lo han homenajeado en algún momento a lo largo de su carrera.

K y Deckard: el presente y el legado de Blade Runner
 IV. Blade Runner 2049.

Aunque este BR 2049 se haya hecho esperar - como ya hemos dicho - una vez que el rodaje se decidió en firme, todo ha ido muy rápido. De hecho, la película ya está en post-producción, ya hay varios teaser y trailers circulando por ahí, y su estreno ya está previsto para octubre de 2017, 35 años después del Blade Runner original, aunque según la cronología del filme sólo hayan transcurrido tres décadas. En su momento Scott declaró que no quería que esta nueva entrega fuese exactamente una secuela o continuación de las aventuras de Deckard, al igual que tampoco pretendía que Prometheus fuese exactamente una precuela de Alien. Sin embargo, dado que al final Scott se ha relegado a sí mismo a un papel un tanto más secundario, hay curiosidad por saber lo que ha hecho al final con la película el nuevo equipo responsable de la misma, a saber, los guionistas Hampton Fancher y Michael Green, y el director, Denis Villenueve, aunque lo poco que hemos podido ver por el momento parece interesante y tiene muy buena pinta. En octubre del 17 saldremos de dudas pero, entretanto, podemos aprovechar el tiempo releyendo la novela original de Dick, o revisionando las diversas versiones (5) de este filme de culto que merece, como pocos, la categoría de Obra Maestra del Séptimo Arte de todos los tiempos. Y sí, con todos mis respetos hacia Mr. Scott, yo sigo enamorado de la versión original que se estrenó en los cines, la de la voz en off y final falso y edulcorado. Que caray.

Notas:

1. Al fin y al cabo, si el límite de edad de los replicantes es de 4 años, Deckard no puede estar vivo ni haber envejecido 30 años después... ¿o no?
2. Vease mi artículo "Blade Runner, 25 años después" un poco más abajo.
3. Para más información al respecto, vease mi artículo "De secuelas desde el más allá, y otras historias de interés comercial".
4. El límite de lo humano (1995) y La noche de los replicantes (1996). La tercera parte permanece aún inédita en castellano.
5. Explicadas con más detalle en mi artículo "Blade Runner, 25 años después".

Bibliografía & Filmografía:

- Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de P. K. Dick (1968).
- Blade Runner, de Ridley Scott (1982).
- Blade Runner 2: el límite de lo humano, de W. K. Jeter (1995).
- Blade Runner 3: la noche de los replicantes, de W. K. Jeter (1996).
- Blade Runner 2049, de Denis Villenueve (2017).

Proyectos relacionados:

- Androide, de Aaron Lipstadt (1982)
- Soldier, de Paul W. Anderson (1998)

Para saber más:

- Ediciones especiales: El corte de mangas del director
- ¿Sueñan los androides con ser estrellas de cine? 
- Blade Runner, 25 años después
- Blade Runner, 25 años después: el Pack
- De Cine: Harrison Ford

sábado, enero 14, 2017

In Memoriam: Carrie Fisher

Leia, en el Ep. IV y en "Rogue One"
El universo, a veces, tiene un extraño sentido de la oportunidad. Y es que la muerte de Carrie Fisher ha ido a coincidir en el tiempo con el estreno de Rogue One, la nueva película oficial de la saga (donde aparece una versión suya más joven, generada por GCI), momento que las cadenas nacionales aprovechan para reponer todos los episodios, del I al VI, sirviendo así de homenaje involuntario hacia esta entrañable interprete, especialmente recordada por su papel como princesa Leia en la trilogía original (Eps. IV a VI).
Fisher, que llevaba varios días hospitalizada por una afección cardiaca, parecía estar recuperándose, por lo que la noticia de su muerte cayó como un jarro de agua fría entre todos los fans de la saga. De hecho, durante varias horas, se generó cierta confusión al coincidir en el tiempo noticias contradictorias sobre su estado de salud, aunque finalmente se confirmó el fatal desenlace el 27 de diciembre del pasado año. En el colmo de la mala suerte, al día siguiente fallecía su madre, la también popular actriz Debbie Reynolds, dicen que incapaz de sobrellevar la prematura muerte de su hija.
El recuerdo de Carrie Fisher siempre ira asociado al de su personaje más popular, el de la princesa rebelde de la saga galáctica de George Lucas. Fisher fue una de las muchas candidatas que, en su momento, se presentaron para el papel. Por aquel entonces apenas contaba con más créditos en su haber que su participación en la película Shampoo de Hal Ashby, junto al guaperas Warren Beatty. Pero algo en su aspecto, frágil y enérgico a partes iguales, convenció al cineasta de que era la intérprete adecuada para el personaje, y el tiempo le ha dado la razón.

Carrie Fisher en "Granujas a todo ritmo" (1980)
El éxito de La guerra de las galaxias cogió con el pie cambiado a todos los implicados en el proyecto. Siempre se ha dicho que, de sus protagonistas, Harrison Ford fue quien mejor supo explotar la popularidad que le dio Han Solo para convertirse en una de las estrellas más cotizadas de Hollywood, mientras que las carreras de Mark Hamill y Carrie Fisher fueron un tanto más erráticas. Eso no es del todo cierto, como ya se verá, aunque si es verdad que ninguno de los dos tuvo la misma proyección profesional que su compañero de rodaje. A Fisher, en concreto, la fama le llegó muy joven y muy pronto corrieron rumores acerca de romances con otros miembros del reparto, además de su afición al alcohol y otras sustancias estupefacientes de la mano del prematuramente desaparecido John Belushi, con el que coincidió en Granujas a todo ritmo, de 1980, el mismo año en que se estrenó (con más éxito aun que su predecesora) El Imperio contraataca, e incluso no faltan quienes insinúan que rodó la tercera entrega en un estado de continua euforia inducida por las drogas. Dimes y diretes aparte, lo cierto es que con posterioridad Fisher no logró repetir el éxito que había alcanzado con la trilogía de Star Wars, aunque tampoco dejó de trabajar.
Entre El retorno del Jedi y el comienzo de la década de los noventa pudimos verla formando parte del elenco de filmes con cierto tirón popular, como El hombre del zapato rojo (1985); Hannah y sus hermanas (1986); Cuando Harry encontró a Sally (1989), o Escándalo en el plató (1991). A partir de ahí sus apariciones se vuelven más episódicas, en pequeños papeles o como actriz invitada, en ocasiones interpretándose a sí misma, tal y como hizo en un episodio de Sexo en Nueva York y, más recientemente, The Big Bang Theory. Esta etapa nos deja, no obstante, su presencia en títulos tan interesantes como el primer Austin Powers (1997), Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001) o Hermandad de sangre (2009), remake del clásico del género Slasher The house on Sorority Row (1983). Merece la pena destacar su papel en Scream 3 (2000) como una sarcástica secretaria que se deja de que siempre la confunden con esa actriz de La guerra de las galaxias, y donde aprovecha para reírse un poco de sí misma.

La actriz en "Hermandad de sangre" (2008)
Paralelamente, la actriz desarrolló una prestigiosa faceta como escritora y guionista, que empezó con Postales desde el filo (1990) y continuó con guiones para diversos documentales como La verdadera historia de la princesa Leia (2010), TV movies como Aquellas chicas fabulosas (2001) o diversos capítulos de Las aventuras del joven Indiana Jones, o Roseanne, por poner un par de ejemplos.
En 2012 su vida da un giro cuando la Disney adquiere Lucasfilm y los rumores sobre una nueva trilogía cinematográfica van cobrando fuerza, en especial cuando se confirma el nombre de J.J. Abrams como director del Episodio VII, que finalmente se titulará El despertar de la Fuerza (2015) donde el responsable de serie de éxito como Alias o Perdidos logra reunir de nuevo al elenco original, cediendo uno de los momentos más emotivos de la película al reencuentro entre unos maduros Han y Leia. No obstante, hay que reconocer que Ford ha sabido envejecer mucho mejor que sus dos compañeros de reparto. Mark Hamill tuvo que ponerse a dieta y someterse a un intenso entrenamiento físico para volver a encarnar a Luke Skywalker, mientras que Carrie Fisher tuvo que soportar muchos comentarios (algunos de ellos, bastante desagradables) relacionados con su aspecto en la película, a lo que la actriz reaccionó arguyendo que su cuerpo no había envejecido tan bien como ella, y pedía a sus críticos que lo dejasen ya.

Han y Leia, treinta años después
Por desgracia, Fisher no podrá participar en el final de la nueva trilogía de la era post-Lucas. Aun podremos verla en el futuro Episodio VIII, aunque desde Disney se han apresurado a afirmar que Leia aparecerá en la siguiente entrega, aunque sea generada por ordenador, tal y como la hemos visto (mucho más joven) en Rogue One. Por otro lado, la compañía del ratón se embolsará unos 50 millones de dólares del seguro en concepto de indemnización por la prematura muerte de la actriz, que pese a su avanzada edad y sus problema de salud había firmado para tres películas, e incluso estaba participando en el rodaje de Wonderwell, el nuevo proyecto fílmico de Vlad Marsavin. Su inesperada muerte, como decíamos, ha caído como un jarro de agua fría, tanto en Hollywood como entre su numerosa legión de fans y admiradores (entre los cuales me reconozco humildemente incluido) que apenas han tenido ocasión de disfrutar el regreso de la princesa Leia antes de tener que despedir a la mujer que le dio vida, incluso más allá de la pantalla. Sirvan pues estas líneas como sentido homenaje a esta gran actriz que durante tanto tiempo nos hizo soñar con una galaxia muy, muy lejana.

Filmografía parcial:

- Shampoo (1975)
- La guerra de las galaxias (1977)
- El Imperio contraataca (1980)
- Granujas a todo ritmo (1980)
- El retorno del Jedi (1983)
- El hombre con un zapato rojo (1985)
- Hahhah y sus hermanas (1986)
- Cuando Harry encontró a Sally (1989)
- Escándalo en el plató (1991)
- Austin Powers (1997)
- Scream 3 (2000)
- Sexo en Nueva York (como ella misma, 2000).
- Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001)
- Los ángeles de Charlie: al límite (2003)
- Hermandad de sangre (2009)
- Big Bang (como ella misma, 2014)
- El despertar de la Fuerza (2015)
- Star Wars: Episodio VIII (2017)
- Wonderwell (2016)

Como guionista:

- Postales desde el filo (1990)
- El joven Indiana Jones (1993)
- Esas chicas fabulosas (TV Movie, 2001)
- La verdadera historia de la princesa Leia (2010)