Diario de Carcosa /04





Entrada #28 (03/05/2017)

Ayer aproveché un rato libre para escaparme a un café a tomar algo mientras intentaba poner orden en todo lo que llevaba averiguado hasta la fecha. Janos parecía otro de aquellos cineastas de segunda fila, a lo Ed Wood, que picaban de aquí y allá para producir sus películas en una época en que la crítica (y el público) eran menos exigentes con según que detalles. Fuera cual fuera su objetivo, la muerte de Míriam Levine (y el consiguiente escándalo) habían arruinado su carrera hasta el punto de desaparecer sin dejar ni rastro, algo difícil de conseguir incluso en una ciudad como Los Ángeles. Pero ¿y si Janos no era un agente libre y en realidad trabajaba para alguien más? ¿Tal vez para el club Carcosa? Aquello podía explicar porqué el club había desaparecido también pocos años después. El mundo había cambiado mucho tras la segunda Guerra Mundial, y se imponía un nuevo cine de terror, más cósmico, inspirado en la carrera espacial y los peligros del átomo. Tal vez el club Carcosa se había reconvertido en algo diferente, nuevo, y más peligroso.
A esas alturas tuve que interrumpirme para releer lo que había escrito y preguntarme por qué lo había escrito. ¿Agente? ¿Clubes secretos? ¿Amenazas cósmicas? ¿De dónde diablos había sacado todo eso? Si aquello fuese obra de otra persona pensaría que estaba loca o, como poco, seriamente trastornada, pero de alguna forma Harry había conseguido transmitirme su preocupación y ahora veía sombras por todas partes. Es absurdo, ya lo sé. Janos está muerto, el club Carcosa ya no existe, y lo más probable es que Marten esté sufriendo su resaca en algún bar de carreteras en Reno. Y, sin embargo... Hay algo en el concepto - y el diseño - del Signo Amarillo que no se me va de la cabeza. Necesito leer a Chambers y saber qué relación hay entre Carcosa, el Hollywood de los años 20 y el signo de marras. En cuanto pueda me acercaré a la biblioteca pública, a ver qué encuentro.


(Continuará)
 
© Alejandro Caveda (Todos los derechos reservados).
Este relato ha sido registrado en Safe Creative (Registro de la propiedad intelectual) de forma previa a su publicación en el Zoco.

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