Ir al contenido principal

Brian Daley: el otro padre de Han Solo

Al igual que Alan Dean Foster, Daley es otro de esos representantes de la última hornada de la CF de aventuras que es prácticamente desconocido para el lector español, ya que en nuestro país tan solo se ha publicado una de sus novelas: Más allá de las estrellas (Argos Vergara, 1979). 
Nacido en 1947, este escritor nortemaericano sirvió en el ejército en Vietnam y Alemania, experiencia que posteriormente le sería muy util en muchas de sus series y novelas; pero es especialmente admirado y reconocido por sus personajes, (especialmente los femeninos), carismáticos y de fuerte caracter; su sentido del humor y sus inteligentes diálogos y juegos de palabras.
Daley colaboró en diversas franquicias, como Star Wars o Robotech (en colaboración con el también escritor de CF James Luceno, usando el seudónimo conjunto de Jack McKinney); asimismo fue el encargado de novelizar para la Disney la película de éxito Tron (1982).
Colaboraciones y encargos aparte, Daley es autor de una interesante obra que abarca varias series y novelas, como la saga de Coramonde (The Doomfarers of Coramonde, 1977, y The Starfollowers of Coramonde, 1979); las aventuras de Hobart Floyt y Alacrity Fitzhugh (Jinx on a terran inheritance, 1985; Requiem for a ruler of worlds, 1985; y Fall of the white ship avatar, 1986) y por último la serie de Gammalaw (cuatro entregas entre 1992 y 1999). Todos estos títulos se podrian enmarcar dentro de lo que podríamos considerar como CF de aventuras, aunque a diferencia de otros autores como Jerry Pournelle o David Weber su obra resulta mucho más amena y entretenida de leer, quizás por las características anteriormente comentadas. Series aparte hay que destacar A tapestry of magics (1983), una interesante novela de fantasía en la mejor tradición de Marion Zimmer Bradley o Lois McMaster Bujold. 
Sin embargo, su trabajo más popular - y el que le dió fama y fortuna - fueron sus colaboraciones para el primigenio Universo Expandido de George Lucas. Daley fue, junto a Alan Dean Foster, uno de los primeros autores en escribir nuevas novelas inspiradas en los personajes de la Guerra de las Galaxias, en concreto la célebre trilogía de Han Solo (Han Solo at the Star's End, 1979; Han Solo's revenge, 1979; y Han Solo and the lost legacy, 1980). Ambientadas unos años antes de la película original, estas novelas narran las aventuras de unos más jóvenes Han Solo y Chewbacca en el Sector Corporativo, primero, y la Hegemonia de Tion, después. En su momento fueron muy controvertidas porque se alejaban de la trama principal de la serie, pero con el tiempo se han convertido en una pieza de culto para los seguidores de la saga, gracias sobre todo a que los primeros juegos de rol de West End Games las aceptaron como oficiales. De hecho, cuando A. C. Crispin escribió la segunda trilogía de Han Solo para Bantam Books, no pudo dejar de hacer claras referencias a los acontecimientos de estas tres novelas, sobre todo en la tercera parte, Amanecer rebelde. Para Lucas, Daley se encargaria, asimismo, de la adaptación literaria de los seriales radiofónicos de la trilogía original.
Brian Daley murió de cancer de pancreas en 1996, con tan sólo 49 años de edad, truncándose así una de las carreras más interesantes y prometedoras del reciente space-opera y de la CF actual. Sus seguidores, entre los cuales me gusta considerarme, aun pueden encontrar un cierto consuelo releyendo su obra, aunque sea en su idioma original. Merece la pena, y seguro que más de un escéptico se llevaría una agradable sorpresa.
Quien se haya sentido picado por el gusanillo del interés, puede visitar la página web del autor en:

Comentarios

Entradas populares de este blog

Todos los Jack Ryan

Sin superar el record del agente 007, Jack Ryan ha conocido varias encarnaciones en pantalla, casi tantas como películas se han rodado sobre el personaje. Y es que, a excepción de Harrison Ford (que repitió en dos ocasiones) el resto de actores han pasado sin pena ni gloria, sin que ninguno de ellos haya terminado de acuñar en pantalla la imagen definitiva de este analista de la CIA ocasionalmente reconvertido en hombre de acción cuando las circunstancias le obligan a ello. Algo que puede cambiar si finalmente sale adelante el proyecto de una nueva serie de televisión basada en sus aventuras.
Creado en 1982 por el escritor norteamericano Tom Clancy, Ryan es una rara avis dentro del género de espías. Casado, hombre de familia, discreto, metódico y de firmes convicciones políticas, su perfil se asemeja más al de cualquier aburrido chupatintas de Langley que al de otros agentes célebres del cine y la literatura contemporáneas como James Bond o Jason Bourne, por poner dos ejemplos. A mayo…

De ¿Sueñan los androides...? a Blade Runner 2049

En cierto modo, Blade Runner ha sido víctima de su propio éxito. Cimentado su estatus como Obra Maestra del Séptimo Arte, la película arrastra tras de sí a toda una legión de admiradores integristas que defienden a capa y espada que es imposible igualar (no digamos ya superar) al original, por lo que descartan de mano cualquier clase de precuela, secuela, continuación, spin-off o proyecto derivado que, en su opinión, pueda arruinar el prestigio del filme a cambio de un puñado de dólares (o menos aun). Sin embargo, en Hollywood quedan pocas vacas sagradas e incluso el propio Ridley Scott abrió la puerta a la especulación tras rodar Prometheus (2012) e insinuar que entre sus planes de futuro podría estar una precuela de su clásico de 1982.
Al final, no ha sido una precuela, sino una secuela (Blade Runner 2049), y el proyecto vendrá firmado por el cineasta y guionista canadiense Denis Villeneuve, mientras que Scott se reserva un papel como productor asociado. En cuanto al reparto, Ryan G…

Una noche en el Gehenna /04

La entrada a la zona VIP se encontraba al otro extremo de la pista., así que Ruthven tuvo que cruzar la sala por tercera vez hasta llegar a las escaleras de acceso donde otro guardia de seguridad - que parecía el hermano gemelo del de la puerta - controlaba quien entraba y salía. El hombre se puso instintivamente en guardia al ver acercarse al bibliotecario.
- Esta zona es sólo para gente con un pase especial.
- Me están esperando - repuso Ruthven, de la que se sacaba del bolsillo una pequeña caja lacada de madera, y la abría para exhibir su contenido: un colgante que representaba a un sabueso alado tallado en exquisito jade verde, el cual había tomado prestado de los fondos de la Universidad para asegurarse el acceso a la zona restringida del Gehenna. El guardia asintió con la cabeza y se apartó para franquearle el paso. Las escaleras eran amplias, oscuras y recubiertas por una moqueta de color rojizo (a juego con la iluminación de la pared) que había conocido tiempos mejores. El úl…