Ir al contenido principal

First men into space

"The Quatermass Xperiment" (1955)
En noviembre de 1961 aparecía el primer número de The Fantastic Four, el cómic destinado a inaugurar la Edad de Oro de Marvel, donde cuatro jóvenes astronautas sufrían (con diversos resultados) los efectos secundarios de exponerse a las radiaciones espaciales. Reed Richards se convertía en Mr. Fantástico (el Hombre Elástico), su prometida Sue en la Chica (posteriormente, Mujer) Invisible, su cuñado Johnny en la Antorcha Humana y su amigo y piloto de pruebas Ben Grimm en la Cosa, un monstruo de aspecto pétreo y atemorizador que recuerda a esos personajes de ciencia ficción que Stan Lee desarrollaba, junto a Steve Ditko o el propio Jack Kirby, para diversas cabeceras de la casa como Amazing Fantasy, Journey into Mistery o Tales to Astonish.
En realidad, los 4F beben (en clave superheroica) de una tradición que ya estaba presente en el cine de ciencia ficción de serie B desde los comienzos de la era espacial y, más concretamente, de filmes como el primer Quatermass (Val Guest, 1955) donde el astronauta Víctor Carroon (Richard Wordsworth) regresa de su primer viaje al espacio convertido en algo mucho más que humano y dotado de instintos asesinos. Un esquema este (el del astronauta mutado por lo que acecha en el vacío sideral, más allá de nuestra atmósfera) que se repite en filmes menores como Night of the blood beast (Bernard L. Kowalski, 1958) o en la popular First man into space de Robert Day (1959), hasta cristalizar en los antedichos Cuatro Fantásticos, aunque con una notable diferencia: Ben Grimm sólo es un monstruo en apariencia. Su humanidad se niega a ceder frente a su inquietante físico e incluso, en muchas ocasiones, demuestra más empatía hacia los demás que el frío, cerebral y algo distante Reed.

"First man into space" (1959)
Sin embargo, en cierto modo, los 4F suponen (hasta cierto punto) el epílogo de esta corriente argumental, ya que la propia carrera espacial se encarga de ir despejando esos temores a lo largo de la década. Yuri Gagarin primero y Valentina Tereshkova después demostraron que el auténtico peligro de viajar al espacio no es terminar convertido en un monstruo de serie B, sino conseguir despegar y regresar de una sola pieza, tal y como atestiguó el accidentado viaje del Apolo XIII en 1970. Así y todo, la idea resurge en pantalla de forma periódica, aunque con pequeñas variaciones que van desde el homenaje a los clásicos de The incredible Melting Man (William Sachs, 1977), donde el protagonista se ve afectado por la radiación solar que se filtra a través de los anillos de Saturno, a Species II (Peter Medak, 1998) en la que varios astronautas se ven infectados con ADN alienígena durante una expedición a Marte, sin olvidarnos de títulos tan interesantes como Lifeforce de Tobe Hooper (1985) que remezcla con audacia el terror espacial con el vampirismo e incluso el cine de zombies, tan en boga por aquel entonces.

"La cara del terror" (1999)
 Más recientemente merece la pena señalar La cara del terror (Rand Ravich, 1999), una revisitación en clave fantacientífica de La semilla del diablo (Román Polanski, 1968) en la que el astronauta encarnado por Johnny Depp es poseído por una entidad aliénigena durante una misión espacial A título anecdótico, señalar que en dicha película Depp está casado con una joven Charlize Theron, que poco antes había desempeñado un papel similar en Pactar con el diablo (Taylord Hackford, 1997) aunque en esta ocasión no sea un alíen el que tiente a su marido, sino el propio Ángel Caido (tal y como le pasaba a la pobre Mia Farrow), interpretado para la ocasión por el adecuadamente histriónico Al Pacino.
Evidentemente, todos estos avances científicos no han dejado de afectar de forma retroactiva a los propios 4F. Obviaremos la versión de Oley Sassone de 1994 (que produce vergüenza ajena) para centrarnos en las dos adaptaciones más recientes: la de Tim Story de 2004 y el reboot de Josh Trask de 2015. En la primera el equipo de exploradores de lo desconocido se ve afectado por una tormenta cósmica a bordo de una estación espacial (y no de un cohete), con una novedad: Víctor Von Doom está con ellos e igualmente sufre los efectos nocivos de la tormenta, aunque en su caso sirvan para agravar su naturaleza narcisista y psicótica. Algo parecido ocurre en la versión de Trask donde Richards y Von Doom trabajan juntos en abrir un portal hacia otra dimensión (¿la zona negativa?) en la cual ellos (y el resto del equipo) acaban expuestos a una energía desconocida que les provoca las ya familiares mutaciones. Como vemos, más allá de cambios estéticos y reinterpretaciones, la idea de base se mantiene: ante la adversidad, algunas personas sucumben a su lado negativo (Von Doom) mientras que otros sacan fuerzas de flaqueza y se convierten en héroes, o al menos, luchan por retener lo que queda de su humanidad, como Ben Grimm o ese Steve West de The Incredible Melting Man, que no entiende lo que le está pasando y vaga en busca de algo o alguien familiar mientras permanece perdido en sus recuerdos, hasta que casi al final recupera la lucidez lo justo como para salvar a su amigo de precipitarse al vacío. ¿Monstruo o víctima? El eterno dilema que ya se planteaba en Frankenstein, el moderno Prometeo, de Mary W. Shelley, ahora reciclado y puesto al día para las generaciones de la guerra fría y el pánico nuclear. Y es que el espacio nos atrae tanto como nos inquieta porque, una vez explorado y comprendido nuestro planeta, el cosmos es la última frontera, donde todavía acechan lo misterioso y lo increíble, esperando para poner a prueba (una vez más) nuestra capacidad de asombro ante las maravillas del universo.

"The Fantastic Four" (2015)

Filmografía: 

- The Quatermass Xperiment (Val Guest, 1956).
- Night of the Blood Beast (Bernard L. Kowalski, 1958).
- First man into Space (Robert Day, 1959).
- The Fantastic Four #1 (Noviembre de 1961)
- The incredible Melting Man (William Sachs, 1977).
- Lifeforce (Tobe Hooper, 1985).
- Los Cuatro Fantásticos (Oley Sassone, 1994).
- Species II (Peter Medak, 1998).
- La cara del terror (Rand Ravich, 1999).
- Los Cuatro Fantásticos (Tim Story, 2004).
- Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007).
- Los 4F (Josh Trask, 2015).

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Muy interesante la manera de cómo relacionaste a los 4 Fantásticos con toda una tradición cinematográfica que no se me había ocurrido seguía. Por otro lado, me gustó que no hayas hablado pestes de la última versión de la "primera familia Marvel", que ha sido injustamente vilipendiada.
Alejandro Caveda ha dicho que…
El problema es que eso dificulta que se rueden nuevas películas de los 4F a no ser que Fox y Marvel llegen a un acuerdo para reintegrarlos a su universo cinemático, tal y como hicieron con Spiderman. Tiempo al tiempo, y veremos...

Entradas populares de este blog

Todos los Jack Ryan

Sin superar el record del agente 007, Jack Ryan ha conocido varias encarnaciones en pantalla, casi tantas como películas se han rodado sobre el personaje. Y es que, a excepción de Harrison Ford (que repitió en dos ocasiones) el resto de actores han pasado sin pena ni gloria, sin que ninguno de ellos haya terminado de acuñar en pantalla la imagen definitiva de este analista de la CIA ocasionalmente reconvertido en hombre de acción cuando las circunstancias le obligan a ello. Algo que puede cambiar si finalmente sale adelante el proyecto de una nueva serie de televisión basada en sus aventuras.
Creado en 1982 por el escritor norteamericano Tom Clancy, Ryan es una rara avis dentro del género de espías. Casado, hombre de familia, discreto, metódico y de firmes convicciones políticas, su perfil se asemeja más al de cualquier aburrido chupatintas de Langley que al de otros agentes célebres del cine y la literatura contemporáneas como James Bond o Jason Bourne, por poner dos ejemplos. A mayo…

De ¿Sueñan los androides...? a Blade Runner 2049

En cierto modo, Blade Runner ha sido víctima de su propio éxito. Cimentado su estatus como Obra Maestra del Séptimo Arte, la película arrastra tras de sí a toda una legión de admiradores integristas que defienden a capa y espada que es imposible igualar (no digamos ya superar) al original, por lo que descartan de mano cualquier clase de precuela, secuela, continuación, spin-off o proyecto derivado que, en su opinión, pueda arruinar el prestigio del filme a cambio de un puñado de dólares (o menos aun). Sin embargo, en Hollywood quedan pocas vacas sagradas e incluso el propio Ridley Scott abrió la puerta a la especulación tras rodar Prometheus (2012) e insinuar que entre sus planes de futuro podría estar una precuela de su clásico de 1982.
Al final, no ha sido una precuela, sino una secuela (Blade Runner 2049), y el proyecto vendrá firmado por el cineasta y guionista canadiense Denis Villeneuve, mientras que Scott se reserva un papel como productor asociado. En cuanto al reparto, Ryan G…

Recordando Espacio 1999

Hoy quería recordar una de esas series míticas de nuestra infancia (o juventud, dependiendo de la perspectiva de cada uno) como es Espacio 1999, también conocida como Cosmos 1999 o Base Lunar Alfa, según el país de emisión.
Espacio 1999 fue una serie de ciencia ficción creada por Gerry y Sylvia Anderson (responsables de otros títulos de éxito de la época como Thunderbyrds o UFO) para la cadena británica ITC Entertainment, que constó de dos temporadas emitidas entre 1975-1977. Dentro del reparto (compuesto en su mayor parte por secundarios y actores relativamente desconocidos) destacaba la pareja protagonista compuesta por Martin Landau (Almirante Koenig) y su mujer Barbara Bain (la doctora Helena Russell) famosos por su trabajo conjunto en otra producción televisiva mítica de la época, Misión: Imposible.
La premisa inicial de la trama no dejaba de ser original en sí misma. En el año 1999 (según la cronología de la serie) los depósitos de material radioactivo depositados en la Luna entr…