Los mundos perdidos de Clark Ashton Smith

De forma limitada (y un tanto injusta) Clark Ashton Smith ha sido más conocido en España gracias a su relación con el círculo de Lovecraft que por sus méritos propios, que los tiene (y muchos). Si bien es cierto que Smith fue coetáneo de Lovecraft, y que ambos mantuvieron una intensa correspondencia, fruto de una admiración mutua que les llevó a incluir guiños ocasionales hacia la obra del otro en sus propios escritos (en especial por parte del genio de Providence, muy aficionado a este tipo de juegos literarios) su pertenencia a dicho círculo es cuanto menos discutible, ya que a excepción de unos pocos relatos en la obra de Smith apenas hay referencia a la mítica cosmogonía desarrollada por Lovecraft, y el interés por incluir el ciclo mítico de Commorion (y otras historias) dentro de la estructura de los Mitos de Cthulhu parece más bien una maniobra de Derleth y otros discípulos-albaceas de HPL, tal y como se hizo en su momento con Robert W. Chambers, autor al que también le hemos dedicado un par de artículos en este blog.
Sin embargo, al igual que en el caso de Chambers, gracias a ello la obra de Smith se ha beneficiado del éxito de la de Lovecraft, lo que ha evitado que todos ellos hayan caído en el olvido favoreciendo en cambio su difusión entre nuevas generaciones de lectores, no sólo en su país de origen, sino también allende las fronteras de los EEUU, como es el caso de España, donde también conocimos a Smith gracias a diversas antologías de terror más o menos relacionadas con los Mitos de Cthulhu.


No sería hasta fines de los setenta cuando la editorial Edaf acometió la publicación de algunos de los ciclos más significativos de Smith a partir de las recientes ediciones americanas de Ballantine, supervisadas por el escritor y experto en la fantástico Lin Carter, empezando por Zothique (1) e Hiperborea (2), a las que seguiría poco después la antología en tapa dura Los mundos perdidos (3).
Como detalle de interés, señalar que en la edición original Carter había reordenado las historias de forma cronológica, según la coherencia narrativa interna de las mismas, un criterio criticado por otros especialistas que defienden que Smith las escribió sin ningún orden concreto en mente, y nunca se planteó sistematización alguna al respecto. Con todo, la versión de Carter es muy respetable y no deja de tener cierta lógica. A mayor abundamiento señalar que la edición incluía (tanto en inglés como en castellano) abundantes notas y apéndices del propio Carter, además de mapas que reconstruyen la geografía de estos continentes míticos, localizando sobre el terreno ciudades, islas y otros lugares mencionados en los relatos. En cuanto a Los mundos perdidos, se trata de una recopilación de relatos cortos pertenecientes a diversas series como Averoigne, Atlantis-Poseidonis o Xiccarph, además de una selección de historias que alternan entre el terror y la ciencia ficción, con más preferencia por el primero que por la segunda. La edición española incluía un nuevo prólogo a cargo de Alberto Santos Castillo, además del original de Ray Bradbury (si, el mítico autor de las Crónicas Marcianas). A título anecdótico, comentar que Edaf reeditó Zothique en el número 7 de su otra colección Ícaro (4), no así Hiperbórea.
Ya en 2003 la extinta editorial Rio Henares publica Los Mundos Perdidos I: Averoigne como nº 6 de su colección Avalon (5). El libro incluía todos los relatos de Smith ambientados en esta región ficticia del medievo francés, ordenados de forma más o menos cronológica, además de cuatro relatos más actuales (ambientados en el s. XX) publicados bajo la etiqueta de "California", muchos de los cuales ya venían incluidos en la antedicha Los Mundos Perdidos de Edaf. No está claro si la editorial tenía el firme propósito de seguir publicando más antologías temáticas dedicadas a Clark Ahston Smith, ya que su prematura desaparición (por imperativos legales) dejo esta y otras series de su catálogo en el aire, alguna de las cuales (como la de Fafhrd y el Ratonero Gris) han retomado otras editoriales con posterioridad, como es el caso de Gigamesh.


Más recientemente ha sido Valdemar la que ha reeditado Zothique (6) e Hiperbórea (7) dentro de su longeva colección Gótica, con una nueva traducción a cargo de Marta Lila Murillo, y reordenando los relatos en base a un criterio que tiene que ver más con la fecha de redacción y/o publicación de los mismos, y menos con la pretendida coherencia interna que defendía Lin Carter. A este respecto hay que señalar que, en efecto, el orden de lectura no parece afectar de forma significativa la comprensión o el nivel de calidad de las historias.
La lista no estaría completa sin mencionar a ediciones Cátedra, que hace poco ha sacado de nuevo al mercado Hiperbórea, en una nueva edición y traducción a cargo de Luis Gómez (8). Aunque esta pueda parecer innecesaria dado que la edición de Valdemar todavía está disponible, merece la pena destacar que lo más interesante del libro es la introducción del propio Gómez, donde este repasa de forma exhaustiva y prolija la vida, época y estilo del escritor, haciendo especial hincapié en las diferentes ediciones de esta obra y en explicar los diversos motivos por los cuales los relatos se han ordenado de una u otra forma en cada una, por lo que nos ha parecido innecesario hacerlo aquí. Este Libro de Hiperbórea cierra - de momento - el repaso a la bibliografía de Clark Ashton Smith en castellano, aunque no cabe descartar que en el futuro Valdemar o alguna otra editorial se anime a sacar nuevas historias de este fascinante autor, de una calidad muy superior a sus amigos y contemporáneos Robert E. Howard y H. P. Lovecraft, según la humilde opinión de quien esto suscribe.
¿Cuál de estas ediciones puede ser la más recomendable para alguien que quiera acercarse por primera vez a los mágicos mundos de Smith? Teniendo en cuenta que las de Edaf y Rio Henares están descatalogadas, y son muy difíciles de conseguir, salvo en librerías de 2ª mano y a precios exorbitantes, yo me decantaría por las de Valdemar para el lector completista que busque una buena edición, en tapa dura, mientras que la de Cátedra me parece más interesante para un lector neófito que quiera saber más acerca del autor y su época (además de ser más asequible). Aunque ya se sabe que en cuestión de gustos no hay nada escrito, y cada persona es un mundo, como diría el propio Smith.

Notas:

(1). Zothique (1970), en Edaf CF nº 16 (1978).
(2). Hiperborea (1971), en Edaf CF nº 19 (1978).
(3). Zothique (1970), en Edaf Ícaro nº 7 (1986).
(4). Los Mundos Perdidos (A rendezvous in Averoigne, 1988), en Edaf Icaro nº 22 (1991).
(5). Los mundos perdidos I: Averoigne, en Rio Henares Col. Avalon nº 6 (2003).
(6). Zothique, el último continente, en Valdemar Gótica nº 86 (2011).
(7). Hiperbórea y otros mundos perdidos, en Valdemar Gótica nº 96 (2014).
(8). El libro de Hiperbórea, en Letras Populares Cátedra nº 17 (2015).

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Hola de nuevo. Con dolor te cuento que uno de mis pecados de omisión más grande, fue no haberme comprado hace años "Zothique" y a muy bajo precio; ya han pasado como quince años desde entonces y como bien sabes, es casi imposible encontrarse con sus obras traducidas al español (y las pocas librerías que traen esos bellos tomos en tapa dura de Valdermar, los venden muy caros). Salvo unos pocos cuentos suyos, no he podio disfrutar más de su genial narrativa. Por cierto, a ver si te pasas por mi página, que últimamente le he dedicado harto al mundo del cómic y otros temas que pueden ser de tu interés, ingrato colega bloguero...¿Crees es cierto eso de que la última peli sobre los 4 Fantásticos sea tan mala como dicen?
Alejandro Caveda ha dicho que…
Pues tienes razón, amigo Elwin. ¡Disculpa! Entre una cosa y otra, llevo algún tiempo desconectado de Internet, salvo para actualizar el blog cuando puedo. Prometo ponerme al día en cuanto tenga un rato libre, palabra. Me alegro de haberte despertado el gusanillo por la obra de Ashton Smith, que te aseguro merece la pena. Y sí, la peli de los 4F tiene pinta de ser tan mala como dicen, sino peor... Menos mal que siempre nos quedarán los Vengadores y los X-Men, para consolarnos...