Ir al contenido principal

All Star Batman & Robin

Cada vez que Frank Miller regresa al universo del Señor de la Noche es noticia. No en vano fue el propio Miller el que en 1985 revolucionó el mundo del comic con aquella obra maestra titulada El regreso del Señor de la Noche, un comic épico, violento y crepuscular a partes iguales que reanimó en el gran público el interés por la figura del guardian de Gotham City. A continuación Miller se juntó con el genial artista gráfico David Mazzuchelli para retoceder en el tiempo y narrarnos, en Año I, los comienzos de la carrera de Bruce Wayne como vigilante enmascarado. Ambos títulos se han convertido en Obras Maestras por méritos propios que aparecen una y otra vez en las listas de comic indispensables en cualquier biblioteca que se precie de serlo.
Tras Año I Miller se apartó del universo de los superhéroes para explorar nuevos caminos en series como la aclamada Sin City. Sin embargo el destino es caprichoso y los caminos del guionista y su hijo pródigo se han entrecruzado de forma periódica: posters y pin-ups promocionales de El regreso del Señor de la Noche; un cross-over Spawn/Batman a medias con otro de los enfants terribles de la industria del comic USA como es Todd McFarlane; El Señor de la Noche contraataca (la anhelada continuación de El regreso...); o este reciente All Star Batman & Robin que en ciertos aspectos supone una continuación o capítulo 2 del Año I Milleriano. Si en aquel entonces Miller tuvo la fortuna de contar con los lápices del antedicho Mazzuchelli en esta ocasión es otro de los grandes, Jim Lee, el encargado de plasmar en imágenes los guiones del autor de 300.
Tampoco es la primera vez que Lee se acerca al universo de Batman: una historía corta para el Batman : Black & White, o la miniserie-dentro-de-la-serie Silencio con guiones de Jeph Loeb avalan el talento de este artista a la hora de plasmar sobre el papel las luces y las sombras de Gotham City y todos sus peculiares habitantes. Usualmente, la imagen que Lee transmite de Batman es fluida y elegante, pero en esta ocasión, bajo la batuta de Miller, su lápiz se vuelve más áspero y sucio para enseñarnos a un Señor de la Noche fornido, mal afeitado, violento y siempre al borde de la locura ("Dicen que estoy loco. No es cierto. Sólo una mitad de mi lo está. La otra mitad está perfectamente"). Jim Lee es un gran dibujante, tal vez el mejor de ese Rat Pack que tomó al asalto el mundo del comic a principios de los noventa y que fundó la editorial Image, baluarte de los derechos del autor, y tan sólo cabe lamentar que sus obligaciones editoriales al frente del sello Wildstorm de DC Comics nos priven de disfrutar más a menudo de su talento en trabajos como el que ahora nos ocupa.
En este All Star Batman & Robin Miller y Lee recrean por enésima vez el primer encuentro entre Batman y Dick Greyson, una historía que ya ha sido versioneada en ocasiones anteriores por Marv Wolfman (Batman Año 3), Dennis O'Neil (Leyendas de Batman nº 100) o más recientemente Jeph Loeb (Victoria oscura). Sin embargo, eso a Miller le importa muy poco. El guionista bebe directamente de las fuentes (Kane, Robinson y Finger), se pasa por el forro la sacrosanta continudad y toma de las antedichas historias sólo lo que necesita o le interesa para construir la suya propia, un apabullante espectáculo de persecuaciones, peleas, tipos duros, chicas malas y diálogos como latigazos que literalmente te enganchan y no te dejan soltar el comic hasta la última página. En sus manos Batman vuelve a ser esa fuerza primigenia que corretea bajo la lluvia saltando de tejado en tejado mientras golpea y mutila delicuentes, se toma la justicia por su mano, o se rie de la JLA y todos sus miembros. Arrogante ("Soy el puñetero Batman y puedo llamar a mi coche como me de la jodida gana"), insensible hasta ser cruel a veces, políticamente incorrecto, el Batman de Miller es un anarquista radical que se mueve como pez en el agua en el mundo corrupto que le rodea ("Por supuesto que somos Criminales. Siempre hemos sido criminales. Tenemos que serlo"). Puede que Miller no esté contando nada nuevo, pero nadie lo había hecho como él y, desde luego, nunca con tal grado de irreverencia.
No sé si con el tiempo este All Star estará a la altura del Año I o de El regreso del Señor de la Noche. Es dificil aventurar si ganará tantos premios y reconocimiento como los anteriores u otros títulos del propio Miller; o incluso si tendrá más éxito que otros comics del momento como el Superman de Morrison y Quitely. Pero hay dos cosas que tengo claras: he disfrutado como pocas veces leyéndolo, y sé que estos son veinte euros que nunca me arrepentiré de haber gastado. Muchas gracias, Frank; muchas gracias, Jim; lo habeís logrado de nuevo.
"Me encanta ser el maldito Batman.
Debería estar exhausto. Hace días que no duermo. Pero no puedo cansarme. No importa cuanto lo intente. No, con mi pulso machacándome los oídos y mi querida Gotham llamándome como una seductora sirena.
(...) Hace una noche preciosa. Una noche perfecta. Una noche de cazador. Cada palmo de mí está vivo".

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Buen truco lo de escribir sobre Eric Bana... para distraer la atención!
Porque todos sabemos que Bana y Caveda son .... la misma persona!
Alejandro Caveda ha dicho que…
Estimado Anónimo:
No voy a negar un rumor malediciente que se demuestra por si sólo (que más quisiera yo :) sino tan sólo apuntar que en todo caso el comentario estaría mejor hecho en el anterior post, ya que aquí parece que estamos despreciando a Miller y su obra. En todo caso gracias por tan favorecedora comparación y hasta pronto.
Salu2

Entradas populares de este blog

Todos los Jack Ryan

Sin superar el record del agente 007, Jack Ryan ha conocido varias encarnaciones en pantalla, casi tantas como películas se han rodado sobre el personaje. Y es que, a excepción de Harrison Ford (que repitió en dos ocasiones) el resto de actores han pasado sin pena ni gloria, sin que ninguno de ellos haya terminado de acuñar en pantalla la imagen definitiva de este analista de la CIA ocasionalmente reconvertido en hombre de acción cuando las circunstancias le obligan a ello. Algo que puede cambiar si finalmente sale adelante el proyecto de una nueva serie de televisión basada en sus aventuras.
Creado en 1982 por el escritor norteamericano Tom Clancy, Ryan es una rara avis dentro del género de espías. Casado, hombre de familia, discreto, metódico y de firmes convicciones políticas, su perfil se asemeja más al de cualquier aburrido chupatintas de Langley que al de otros agentes célebres del cine y la literatura contemporáneas como James Bond o Jason Bourne, por poner dos ejemplos. A mayo…

De ¿Sueñan los androides...? a Blade Runner 2049

En cierto modo, Blade Runner ha sido víctima de su propio éxito. Cimentado su estatus como Obra Maestra del Séptimo Arte, la película arrastra tras de sí a toda una legión de admiradores integristas que defienden a capa y espada que es imposible igualar (no digamos ya superar) al original, por lo que descartan de mano cualquier clase de precuela, secuela, continuación, spin-off o proyecto derivado que, en su opinión, pueda arruinar el prestigio del filme a cambio de un puñado de dólares (o menos aun). Sin embargo, en Hollywood quedan pocas vacas sagradas e incluso el propio Ridley Scott abrió la puerta a la especulación tras rodar Prometheus (2012) e insinuar que entre sus planes de futuro podría estar una precuela de su clásico de 1982.
Al final, no ha sido una precuela, sino una secuela (Blade Runner 2049), y el proyecto vendrá firmado por el cineasta y guionista canadiense Denis Villeneuve, mientras que Scott se reserva un papel como productor asociado. En cuanto al reparto, Ryan G…

Una noche en el Gehenna /04

La entrada a la zona VIP se encontraba al otro extremo de la pista., así que Ruthven tuvo que cruzar la sala por tercera vez hasta llegar a las escaleras de acceso donde otro guardia de seguridad - que parecía el hermano gemelo del de la puerta - controlaba quien entraba y salía. El hombre se puso instintivamente en guardia al ver acercarse al bibliotecario.
- Esta zona es sólo para gente con un pase especial.
- Me están esperando - repuso Ruthven, de la que se sacaba del bolsillo una pequeña caja lacada de madera, y la abría para exhibir su contenido: un colgante que representaba a un sabueso alado tallado en exquisito jade verde, el cual había tomado prestado de los fondos de la Universidad para asegurarse el acceso a la zona restringida del Gehenna. El guardia asintió con la cabeza y se apartó para franquearle el paso. Las escaleras eran amplias, oscuras y recubiertas por una moqueta de color rojizo (a juego con la iluminación de la pared) que había conocido tiempos mejores. El úl…