Alan Dean Foster 3

Capitulo aparte merecen sus colaboraciones con el Universo Expandido de George Lucas, que comienzan en 1976 con la novelización de la primera entrega de la saga, que apareció originalmente publicada como: La Guerra de las Galaxias: Capítulo primero de las aventuras de Luke Skywalker. Se trata de un trabajo más que interesante, ya que Foster trabaja a partir del guión original de la película y por ello en el libro aparecen escenas y acontecimientos omitidos en su momento hasta la versión restaurada de 1997. Como detalle anecdótico, señalar que la novela siempre ha aparecido firmada por George Lucas, aunque la autoría final de Foster sea de sobras conocida.

Tal vez por ello el autor que nos ocupa fue uno de los pilares del primigenio Universo Expandido de Star Wars al escribir una de las primeras continuaciones más o menos oficiales del filme original: El ojo de la mente (1978). Según varias fuentes, este novela fue concebida como guión para una secuela de bajo coste en el caso de que La Guerra de las Galaxias no hubiese funcionado en taquilla tan bien como lo hizo. Hay varios aspectos que avalan esta teoría: frente a la espectacularidad de la película de 1977, El ojo de la mente resulta mucho más modesta, con más economía de escenarios y personajes. Casi toda la acción se desarrolla en el planeta Circarpous, adonde Luke y Leia llegan por accidente para terminar involucrados en la búsqueda del misterioso cristal Kaibur, un objeto capaz de atraer y amplificar el poder de la Fuerza hasta límites insospechados. Foster lleva la novela a su terreno al prestar una atención especial a la descripción detallada de las especies nativas del planeta.

El ojo de la mente permanece como una rara avis dentro del universo fantástico de Lucas, sobre todo a la luz de lo visto en las películas posteriores. Hay varias escenas de fuerte tensión sexual entre Luke y Leia, y la imagen que da de Vader es mucho más siniestra y oscura, muy lejos del “Ángel-caído-y-redimido” del Episodio VI y las Precuelas. Por otro lado, el cristal Kaibur aparece mencionado en algunos de los primeros esbozos de guión pergeñados por Lucas, y aunque finalmente fue desechado en las películas, fue reciclado para el Universo Expandido como una de las fuentes de energía de los sables de luz de los caballeros Jedi.

Esta novela fue publicada en su momento en España por la extinta editorial Argos Vergara aunque hoy en día se halla descatalogada y es prácticamente inencontrable. Existe, no obstante, una adaptación al comic realizada por Terry Austin y Chris Sprouse, que intenta limar asperezas entre la novela y El Imperio Contraataca modificando algunas escenas e introduciendo otras nuevas, y que si es accesible al lector hispano a través de la edición de Norma Comics.

Foster tardó más de una década en regresar al Universo Expandido, y cuando lo hizo, fue por la puerta grande, en medio del revuelo por el inminente estreno del Episodio II: El ataque de los clones. Al principio de dicha película, Obi Wan y Anakin acaban de regresar de una misión secreta en el planeta Ansión, que es precisamente la que narra nuestro autor en La llegada de la tormenta (2002), una novela que guarda muchos paralelismos con El ojo de la mente, pero que por comparación, resulta un poco menos fresca e inspirada que esta. Hay, no obstante, algunas pinceladas sueltas aquí y allá (la camaradería entre maestro y aprendiz, la descripción de la vida y costumbres de los nómadas de Ansión, la rivalidad entre Anakin y la otra joven padawan, etc.) que nos remiten al mejor Foster, el de la década de los setenta y principios de los ochenta, cuando nuestro autor se hallaba en su mejor momento creativo.

Por desgracia, La llegada de la tormenta es el único libro de Foster que se ha publicado en España en los últimos años ya que por algún motivo se trata de un escritor menospreciado por las editoriales del género que mayormente le han ignorado, a excepción quizás de Edaf y Alberto Santos Editor. Craso error, ya que Foster es uno de esos escritores indispensables que si bien no ha escrito algún best seller millonario (en el peor sentido del término) ha logrado mantener un más que estimable nivel de calidad en todas y cada una de sus obras, de tal manera que su lectura nunca decepciona y si garantiza, en cambio, entretenimiento y espíritu aventurero en estado puro. Ojalá que algún día algún editor patrio recapacite y se decida a rescatar a este interesante autor para todos los aficionados españoles, y que nosotros vivamos para verlo.

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