John Banville, en blanco y negro


"Alguien dijo que la vida es lo más importante, pero yo prefiero los libros".
John Banville en "Frases en blanco y negro", 2014.
 
El pasado miércoles 22 de octubre el administrador de este blog fue uno de los afortunados que pudo asistir al encuentro literario "Frases en blanco y negro" del escritor irlandes John Banville, recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las letras. Una oportunidad excepcional para poder ver (y escuchar) al propio autor hablando sobre sí mismo y su obra, y que pude disfrutar gracias a la amabilidad de Marisa Cuesta-Fuente. Al acto (presentado por el también escritor argentino Rodrigo Fresán) estaban invitados diferentes clubes de lectura vinculados a la Red de Bibliotecas Públicas de Asturias, así como otros de Galicia y Cantabria.
El encuentro propiamente dicho comenzó a las 19:30 horas en el teatro Jovellanos de Gijón, y constaba de dos partes bien diferenciadas en las que el escritor analizaba sus facetas como John Banville y como Benjamin Black a través del comentario de dos de sus obras más significativas: El mar (2005) y la más reciente La rubia de ojos negros (2014) donde recupera al personaje de Philip Marlowe, creado por el escritor clásico de novela negra Raymond Chandler.
Banville aprovechó la mención a El mar para hacer una sentida reivindicación de su Irlanda natal y de su infancia y juventud, esa época maravillosa donde todo acontece por primera vez, así como para hacer un ameno análisis acerca del oficio de escritor con frases y reflexiones tan interesantes como esta: "Los escritores estariamos dispuestos a vender a nuestros hijos a cambio de una buena frase".
Respondiendo a las preguntas de Fresán, Banville reconoció que El mar tenía un cierto trasfondo autobiográfico, aunque a continuación señaló que todas sus novelas - incluso las que firmaba como Benjamin Black - estaban escritas en primera persona.


La mención a Black sirvió para dar paso a la segunda parte del encuentro, la dedicada a la faceta de Banville como escritor de novela policiaca, transición que vino marcada por la proyección de un corto que recopilaba escenas clásicas del cine negro, entre las que destacaban las adaptaciones de Raymond Chandler protagonizadas por Humphrey Bogart. Como ya hemos dicho esta parte se centró sobre todo en la novela La rubia de ojos negros, una nueva aventura de Philip Marlowe cronológicamente situada tras Playback y en la que Black (Banville) recupera al personaje de Terry Lennox, al que Fresán y él definieron como el único interés sentimental realmente firme de Marlowe. A este respecto Banville señaló que Chandler era un escritor fácil de interpretar gracias a su característico estilo personal. También ahondó en el dualismo entre Banville y Black, definiendo a este último como el esforzado trabajador que con su éxito le permitía a Banville descansar entre novela y novela. A mayor abundamiento, el escritor confesó que firmar como Benjamin Black le permitía disfrutar del placer de escribir por el puro placer de escribir, al contrario de lo que le pasaba como John Banville, siempre obsesionado por dar con la frase perfecta en cada linea.
Como colofón, Banville se trasladó al anexo Café Dindurra para reunirse con una representación de miembros de sus clubes de lectura que aprovecharon para preguntarle acerca de las diferencias entre John Banville y Benjamin Black, además de obsequiarle con un libro construido a partir de una selección de las mejores frases de los textos del escritor.


En general el balance del acto es positivo. A Banville se le veía cómodo y respondió con soltura y mucho sentido del humor a las preguntas y comentarios que le iba haciendo Rodrigo Fresán. A este respecto señalar que aunque la entrevista se podía escuchar en versión original, la dirección del teatro ofrecía a los invitados auriculares para escuchar las respuestas de Banville con traducción simultanea. El Jovellanos (y el café Dindurra) se confirman así como un marco incomparable para todo tipo de eventos culturales, desde encuentros literarios hasta certámenes de cine, como la próxima entrega del Festival Internacional de Cine de Gijón.
A título personal, la charla me pareció agil, amena y muy interesante. Tan sólo eché en falta la posibilidad de poder saludar a Banville en persona, aunque nunca se sabe: quizás en alguna futura edición de la Semana Negra de Gijón. Entretanto, haremos boca releyendo lo mejor de la obra de este genial escritor, flamante premio Príncipe de las Letras 2014. Y un agradecimiento especial para Marisa Cuesta-Fuente, por acordarse de un servidor y brindarme así la oportunidad de estar ahí.

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