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Las tres estrellas de Michelle Jenner


"Nunca pienso en mi como un icono. Eso está en la mente de los demás, no en la mía. Tan sólo  hago mi trabajo" (Audrey Hepburn).

Pudo haber sido la princesa de San Antonio, pero prefirió coronarse reina. Pudo haber sido Cenicienta, pero prefirió ser Blancanieves. Pudo haber sido estrella fugaz, pero prefirió ser supernova. Pudo haber sido otra promesa juvenil que se difumina con el paso del tiempo, pero decidió convertirse en Actriz con mayúsculas por méritos propios. Pudo ser otra, pero escogió ser ella misma: simplemente, Michelle.
Aunque debutó ante las cámaras a muy temprana edad, fue su papel como Sara Miranda en Los hombres de Paco el que la descubrió para el gran público, que se sintió cautivado tanto por su frágil belleza como por la atormentada historia de amor, con triángulo imposible incluido, que durante varias temporadas mantuvo junto a Lucas Fernández (su compañero en la ficción, Hugo Silva) y que la convirtieron casi de la noche a la mañana en una de las jóvenes promesas de la ficción nacional así como en el no tan oculto objeto de deseo de numerosos admiradores de ambos sexos que no siempre sabían distinguir entre la propia actriz y el personaje que representaba. La popularidad es un arma de doble filo, y la intérprete corría el riesgo de encasillarse en su rol de joven Lolita, potenciado a través de sugerentes portadas y reportajes fotográficos que explotaban su lado más femenino y sensual, sin avanzar en su trayectoria profesional. Tal vez por ello tomó en su momento la valerosa – aunque arriesgada – decisión de abandonar la serie que le había dado fama y fortuna, tal y como ya habían hecho algunos de sus compañeros de reparto, para probar suerte en proyectos más inciertos pero de marcado interés, que le permitiesen afrontar nuevos retos y dar rienda suelta a su indudable talento interpretativo.

 Así, fue una arrebatadora doña Inés en una particular versión del Don Juan en Alcalá (2008); una trágica víctima de una red de tráfico de mujeres en Inocentes (2009) de Daniel Calparsoro; una joven modelo en la Barcelona romántica y vanguardista de Circuit (2010) de Xavier Ribera Perpiñá, o la única chica de una grupo de supervivientes aislados tras una invasión alienígena en Extraterrestre (2011) de Nacho Vigalondo, entre otros papeles memorables. Trabajos todos ellos de gran interés y buena acogida por parte de la crítica, aunque con una repercusión mediática limitada. El éxito se le resistía, hasta que el cineasta navarro Montxo Armendáriz se cruzó en su camino para ofrecerle el papel protagonista de su más reciente proyecto cinematográfico, No tengas miedo, un sobrecogedor docudrama sobre los abusos sexuales a menores dentro del propio ámbito familiar. El resto, como se suele decir, es historia. Su estremecedora interpretación como Silvia, una joven que ha sufrido esa terrible experiencia desde su más tierna infancia le valió el reconocimiento unánime del público y de la crítica, además de llevarle a las puertas del Goya como mejor Actriz Revelación de ese año, el cual fue a parar finalmente a manos de otra debutante, María León, aunque sí consiguió a cambio hacerse con otros galardones no menos importantes como el Forqué, el Sant Jordi o el del Círculo de Escritores Cinematográficos. No es para menos. Su personaje es el eje sobre el que pivota toda la película, y Michelle lo aborda con una intensidad sobrecogedora. En sus miradas, en su silencio, en su incierto deambular sin rumbo de aquí para allá, intuimos buena parte del miedo y la angustia existencial que acompañan a Silvia y que cristalizan en el fallido intento de suicidio al arrojarse del taxi. En una inversión siniestra de valores, lo cotidiano se vuelve aterrador y la ciudad pasa de ser un entorno acogedor a convertirse en un laberinto del que es imposible huir, y en el que la protagonista parece condenada a regresar una y otra vez junto a su abusador; mientras que la residencia familiar, lejos de ser un refugio, supone la expresión última del infierno del que Silvia intenta - infructuosamente - liberarse sin conseguirlo hasta casi el final de la historia, cuando tras enfrentarse a sus miedos y a su atormentador cara a cara la joven decide tomar las riendas de su existencia y empezar una nueva vida, haciendo así honor al título de la película.

 Tras triunfar en las salas de cine Michelle ha regresado a la pequeña pantalla para encarnar a Isabel la Católica, la famosa monarca castellana que impulsó la Reconquista y el descubrimiento de América, en una ambiciosa superproducción histórica de Diagonal TV para La 1 de TVE. Puede que haya quien interprete este regreso al medio televisivo como un paso atrás en la carrera de la actriz, como un refugio seguro en tiempos de crisis como los que ahora vivimos. Nada más lejos de la realidad. En esta ocasión Michelle tiene un protagonismo casi absoluto (no en vano, su personaje es el que da nombre a la serie) aunque se encuentre apoyada por un elenco de lujo que incluye algunos de los rostros más destacados del panorama actual del cine y la televisión nacionales, además de algunas sorpresas como Pablo Derqui (excepcional en su papel como el débil y voluble monarca Enrique IV) o William Miller (que interpreta al hombre de confianza de este, don Beltrán de la Cueva). Por otro lado, la serie nace con vocación de éxito y propósito de convertirse en uno de los títulos con más proyección internacional que ofrece la cadena pública en la actualidad, como demuestran las numerosas nominaciones que ha acumulado desde su estreno, que le han valido a la propia Michelle recibir el Fotogramas de Plata 2012 como Mejor Actriz de TV.

 En cierto modo, la historia de Isabel es un poco la de la propia Michelle. De niña a mujer; de princesa a reina; de joven promesa a actriz consagrada. Hoy, la interprete aparece en los primeros puestos de todas las listas de celebridades famosas por su carisma y su elegancia a la hora de vestir y desfilar sobre la alfombra roja, a la que recurren las principales firmas y agencias para publicitar sus productos, desde una aplicación de mensajería a una fragancia femenina. Al igual que un nuevo rey Midas, Michelle convierte en oro todo lo que toca y crea tendencia con su estilo personal, informal y sofisticado a partes iguales. Su futuro parece brillante y prometedor, aunque no está exento de riesgos. Como deciamos, la popularidad es un arma de doble filo, que te expone ante el gran público y te proporciona casi tantos detractores como admiradores. Por otro lado, la suerte es voluble y te puede dar la espalda con la misma facilidad que en su momento ayudó a encumbrarte. Tal y como afirmaba el Dr. Eldon Tyrell en la mítica cinta Blade Runner del gran cineasta británico Ridley Scott, las luces que brillan con más intensidad son las que primero se apagan, y Michelle brilla como una supernova. Sin embargo, tiene los pies firmemente asentados en el suelo y talento de sobra para encarar el mañana con optimismo. Nadie le ha regalado nada. Ha trabajado duro y desde muy joven para llegar hasta donde está, y se ha ganado a pulso el éxito y el reconocimiento de los que disfruta, por lo que tiene todas las papeletas para convertirse en la gran dama de la escena y el séptimo arte en España (y allende nuestras fronteras) durante las próximas décadas. Haciendo respetuosamente nuestras las palabras del periodista, escritor y cinéfilo Miguel Cane a propósito de Audrey Hepburn (otro gran icono del cine, a la que la propia Michelle no deja de recordarnos en más de un aspecto): Tantos rostros hermosos. Tantas mujeres distintas una de otra. Todas ellas Michelle.

Para saber más:

El rincón de Michelle Jenner
De Cine: William Miller

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