Mike W. Barr y el Señor de la Noche

Hace poco la editorial ECC publicaba, dentro de su linea Grandes Autores Batman, un volumen titulado Mi principio... y mi probable fin, que recuperaba casi completa la etapa clásica de Mike W. Barr y Alan Davis al frente de la cabecera Detective Comics allá por la segunda mitad de la década de los ochenta (episodios 569 a 574). Decimos casi completa, ya que faltan los números correspondientes a la miniserie-dentro-de-la-serie "Año II", que en su mayor parte no fue dibujada por Davis por los motivos que expondremos más adelante. A título anecdótico, Planeta Comics había pensado rescatar estas historias como cierre de su fallida colección Clásicos DC: Batman, aunque finalmente haya sido ECC el que las ha reeditado en un precioso volumen a todo color y en tapa dura que incluye también las portadas originales USA de cada episodio.
Aunque en cubierta se le de más importancia a Davis, lo cierto es que estas historias no serían lo mismo sin la aportación personal de Mike W. Barr, uno de los guionistas más conocidos y valorados entre el gran público, en especial gracias a su maxiserie Camelot 3000 (1982, realizada con la colaboración en el apartado gráfico de Brian Bolland) en la que es una de las mejores adaptaciones del mito artúrico desde la desmesurada Excalibur (1978) de John Boorman y Rospo Pallenberg. Barr es además un admirador confeso del universo de Star Trek, habiendo escrito numerosos comics y novelas ambientadas en dicha franquicia. Por ello consideramos oportuno reivindicar su aportación personal al universo del Señor de la Noche, sobre todo teniendo en cuenta que Barr ha sido uno de los escritores que más significativamente han contribuido a enriquecer el mito del Caballero Oscuro a lo largo de las últimas décadas.
Su andadura en los títulos del Hombre Murcielago comenzó allá por la década de los setenta, cuando fue uno de los autores elegidos para sustituir a Bob Haney en The Brave and the Bold, una colección en la que el Señor de la Noche compartía cabecera con un invitado distinto cada mes. Barr, de hecho, tuvo el privilegio de guionizar el último número de la serie, el 200, un especial ambientado a camino entre dos Tierras e ilustrado por Dave Gibbons, que incluía también el debut de un nuevo grupo conocido como The Outsiders, cuyas aventuras escribió (ya en su propia serie) con notable éxito entre 1983-1988, en colaboración con Jim Aparo, primero, y Alan Davis después. De esa misma época son también otras historias suyas en las que recupera al personaje de Ra's Al Ghul (1) u otra (magistralmente ilustrada por Michael Golden) en la que introducía al reverso oscuro de Batman, un personaje llamado The Wrath (2), al que en tiempos más recientes hemos podido ver en una nueva versión dentro de la extinta serie Batman Confidencial (3).


Tras su larga andadura al frente de los Outsiders Barr y Davis se hicieron cargo de la cabecera Detective Comics desde donde intentaron renovar el interés por Batman y su entorno a través de una serie de historias autoconclusivas que combinaban un cierto regreso a las raices del personaje con el aire desenfadado y algo camp de la serie de televisión de los años sesenta, y que son las que ECC ha recuperado recientemente en el antedicho volumen. Unas historias que todavía hoy mantienen su frescura y se dejan leer con agrado, gracias tanto al estilo moderno y dinámico de Davis como a la maestría de Barr al guión. Por desgracia, ambos autores tuvieron la mala suerte de que su etapa coincidiese en el tiempo con la profunda renovación del personaje que Frank Miller estaba llevando a cabo desde las páginas de "Año I" y El regreso de el Señor de la Noche, y que dio pie a un Batman más violento, serio y oscuro que el que los lectores encontraban en Detective Comics. A mayor abundamiento la editorial quería que los demás autores se adaptasen a la estética de Miller, lo que obligó a Barr y Davis a introducir sucesivos cambios sobre la marcha en la miniserie "Año II", que motivaron el abandono del dibujante, primero, y finalmente el del propio Barr una vez concluida la misma.
Su salida de Detective Comics no significó, no obstante, su distanciamiento del personaje, ya que durante los siguientes años Barr continuó escribiendo nuevas (y muy buenas) aventuras de Batman como las novelas gráficas El hijo del demonio (1987)(4) y La novia del demonio (1989)(5), el prestigio Círculo Cerrado (1991)(6) o la miniserie junto al dibujante Bart Sears (1991)(7). En la primera de ellas Barr introducía al personaje de Damian Wayne, que Grant Morrison recuperaría muchos años después en su primer arco argumental para la serie Batman (8) mientras que Círculo Cerrado era una secuela-epílogo a su miniserie "Año II" donde Barr volvía a colaborar con Davis para narrar el último y definitivo encuentro entre Batman y El Segador. , por su parte, está considerada como una de las mejores reflexiones acerca de la figura del vigilante y su influjo en la sociedad que le rodea, además de servir como prólogo a la miniserie "Año III" de Marv Wolfman y Pat Broderick.
Entre 1993-1995 Barr volvió a encargarse de narrar las aventuras de Los Outsiders en una nueva colección de breve vida y menos éxito que en su anterior etapa, dibujada en su mayor parte por el artista Paul Pelletier, dónde recuperaba a buena parte de la formacion original del grupo. Los Outsiders regresarían a las librerías en 2007, aunque en esta ocasión Barr no tuviese nada que ver con la serie, recayendo las tareas del guión en manos de otros autores como Chuck Dixon o Peter Tomasi. De hecho, desde el 95 sus contribuciones a la mitología del personaje se han espaciado, limitándose a reediciones y encargos puntuales como una historia corta para el Batman: Black & White. Su legado, no obstante, es considerable. Su visión del personaje de Ra's al Ghul está considerada como una de las mejores después de su creador, el guionista y editor Denny O'Neil. Los Outsiders (juntos o por separado) siguen siendo parte destacada del Universo DC, y muchos de los conceptos que introdujo en "Año II" o Círculo Cerrado se aprovecharon en diversos episodios y películas del Batman animado, como es el caso del largo La máscara del fantasma, que casi parece una puesta al día del personaje del Segador (9). Quien sabe. Tal vez, de no haber abandonado Detective Comics en su momento, Barr hubiese acabado por convertirse en uno de los guionistas de referencia de Batman a lo largo de la década de los 90, como si ocurrió con Chuck Dixon, Alan Grant o Dough Moench, lo que no quita para que Barr sea uno de los autores que mejor ha sabido reflejar sobre el papel al Señor de la Noche y a algunos de sus más letales adversarios, como bien demuestra el volumen que ahora nos ocupa o la recopilación que ya en su momento hiciera la editorial Planeta de su primera etapa al frente de los Outsiders, en tres volúmenes de su biblioteca Clásicos DC (10). Sirvan pues estas líneas como sincero homenaje a un escritor que tantos - y tan buenos ratos - nos ha hecho pasar a todos los fieles seguidores del Hombre Murciélago.


NOTAS:

(1) "El Mesias del Sol Carmesí" Batman Annual 1982, junto a Trevor Von Eeden.
(2) Batman Special #1 (1984).
(3) Nºs 13-17, por Tony Bedard & Rags Morales (2008).
(4/5) Batman, el Caballero Oscuro: la leyenda de Ra's al Ghul. ECC (2012).
(6) Ed. Zinco, 1991.
(7) Leyendas de Batman Nº 6: Fé (2008).
(8) Batman e hijo, Ed. Planeta Comics (2010).
(9) La máscara del fantasma, Paul Dini (1993).
(10) Clásicos DC Batman y los Outsiders (3 vols. 2009).


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Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Pues supongo ya te has dado cuenta, Alejandro, que Batman es mi favorito, je; en este sentido, te agradezco que hayas escrito este artículo, puesto que creo haré lo posible por comprarme este tomo (si bien te puedo contar que acá en Chile las ediciones de ECC son bastante caras y aún no me he dignado a adquirir algunos de sus productos).
Alejandro Caveda ha dicho que…
Me alegro de que te haya gustado, Elwin. Si repasas el blog ya verás que es uno de mis personajes favoritos de ficción, junto con Nick Furia, Conan y Shang Chi, que también han tenido un hueco aquí en el Zoco. Un saludo cordial y nos seguimos leyendo.