Recordando a Eduardo Barreto /04


Los Marvel Knights y otros proyectos

Entrado el nuevo milenio Barreto volvió a trabajar para Marvel Comics. Sin embargo, en esta ocasión no era un joven recién llegado en busca de una oportunidad sino un reconocido artista con una sólida carrera a sus espaldas que regresaba a la Casa de las Ideas para hacerse cargo de uno de sus pocos trabajos regulares: la nueva serie mensual Marvel Knights (julio de 2000-septiembre de 2001) junto a su colega habitual de correrías Chuck Dixon.
La linea Marvel Knights había nacido dentro de la renovación editorial que Joe Quesada y Jimmy Palmiotti estaban llevando a cabo en Marvel por aquella época, y estaba dirigido a un público más maduro del habitual, aunque no explícitamente para lectores adultos como era el caso del sello MAX. La colección mensual, por su parte, no era más que un título genérico que englobaba las aventuras en grupo de los distintos personajes acogidos bajo las alas protectoras del sello del mismo nombre. Sus miembros se reunían en un principio para atrapar al Castigador y ponerlo a disposición de la justicia, pero al final terminaban enfrentándose a otras amenazas, la mayoría de las cuales les superaban, mientras que Castle escapaba de sus manos una y otra vez.
Los Marvel Knights fueron uno de esos típicos grupos “malditos” marvelianos (en la mejor tradición de los Defensores) por los que Dixon confiesa sentirse atraído. Sus miembros (salvo Daredevil y la Viuda Negra) no tenían nada en común; se juntaban casi por casualidad; no poseen nombre oficial (Marvel Knights es el título de la serie, no del grupo; ellos no se llaman a si mismos así, ni de ninguna manera, a lo largo de los 15 números que duró esta), sus batallas acababan en empates o victorias pírricas y finalmente se desbandaban sin haber logrado su objetivo – cazar a Castle – y sin que la experiencia hubiese marcado sensiblemente sus vidas. Pese a su prometedor comienzo la colección fue perdiendo fuelle número a número hasta ser finalmente cancelada tras tan sólo quince entregas.
Tras esta fallida experiencia Barreto siguió colaborando para diversas editoriales norteamericanas como Claypool (Elvira), Oni Press (Union Station), IDW (Doomed) o Moonstone (Captain Action). A partir de 2006 se hizo cargo de la tira de prensa Judge Parker en sustitución del dibujante Harold LeDoux. Sin embargo una meningitis le obligó a reducir su ritmo de trabajo. Entre sus últimas obras destacan el arte del comic Irredeemable (junto a su hijo Diego) para Boom! Studios, así como las tiras dominicales de The Phantom, el personaje clásico creado por Alex Raymond. Eduardo Barreto falleció el pasado 15 de diciembre de 2011 dejando a sus espaldas una sólida y prestigiosa trayectoria artística, amén de varios interesantes proyectos inconclusos entre los que destacaban una nueva adaptación de Ismael de Eduardo Acevedo Diaz o una novela histórica ambientada en Colonia de Sacramento durante el periodo del virrey Pedro de Cevallos.

Haciendo balance

A estas alturas resulta evidente que Barreto no ha sido el típico dibujante de comics de superhéroes. La mayor parte de sus historias tienen un trasfondo más humano - cotidiano si se quiere - o se entremezclan con otros géneros tales como el policiaco, el western o la ciencia ficción,quizás debido a ese marcado gusto por el realismo y la claridad narrativa.
Su estilo era sencillo pero a la vez elegante, clásico y al mismo tiempo moderno sin tener que recurrir a efectismos tales como la profusión desmesurada de líneas cinéticas, músculos hinchados o primeros planos de dientes apretados en muecas antinaturales.
Su talento a la hora de dibujar figuras humanas - desde una adolescente, como Puñal, al Hombre de Acero - solo era igualado por su facilidad para construir fondos, escenarios y ambientes.
En otro orden de cosas Barreto nunca se mostró obsesionado con crear sus propios personajes, independizarse de las grandes editoriales o o crear franquicias al estilo de Liefeld o McFarlane.. Sin grandes alardes, el uruguayo logró mantener un más que envidiable nivel de calidad en todos sus trabajos, al tiempo que dibujaba algunas de las mejores historias de los dos grandes iconos del comic USA por excelencia: Batman y Superman, a los que supo dar un aire épico a la vez que humano.
Por desgracia buena parte de su producción permanece aun hoy inédita en nuestro país, mientras que muchos de sus mejores trabajos se hallan descatalogados y son dificilmente accesibles a las modernas generaciones de lectores que por sólo pueden conocer su obra a través de referencias indirectas como las de este artículo. Sirva el mismo, pues, como humilde homenaje a este gran artista que tantos y tan buenos momentos nos ha hecho pasar durante las últimas décadas.



Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
No tenía idea de que había fallecido y en realidad considero esto una gran pérdida; particularmente me gusta mucho su arte. Con orgullo puedo decir que tengo varias de sus obras. Espero que en su país le hayan rendido el tributo que se merecía.