Recordando a Eduardo Barreto /01



Este pasado año 2011 nos ha dejado Eduardo Barreto, uno de mis dibujantes favoritos desde el momento en que Norman Fernández me llamó la atención sobre su trabajo, cuando ambos colaborábamos en la añorada revista Dentro de la Viñeta. Fruto de esa pasión fueron los diversos artículos que le dediqué a este gran artista, ya fuese repasando su vida y obra (DdlV nº 19, 2001); analizando alguno de sus trabajos en concreto (Marvel Knights: la cara más salvaje de Marvel, DdlV nº 21, 2002) o sus colaboraciones con otros autores como Chuck Dixon (El tirador solitario, DdlV nº 26, 2004). Como homenaje a su memoria, me ha parecido buena idea refundirlos y condensarlos en un sólo texto que ocupará varias entregas de este blog. Espero que este artículo sea de vuestro agrado y que disfrutéis con él tanto como yo lo hice escribiéndolos en su momento.

En los orígenes...

Eduardo Barreto (Montevideo, Uruguay, 1954) fue uno de los muchos dibujantes latinoamericanos (como Leo Manco o Joe Ladronn) que allá por la década de los ochenta tomaron al asalto - con desigual fortuna - la industria del comic USA. Un rápido repaso a su currículum arroja colaboraciones con algunas de las editoriales más prestigiosas del medio, dibujando a personajes tan famosos como Batman, Superman, el Castigador o Indiana Jones, que le merecieron premios como el Wizard Fan Award (que otorga la revista del  mismo nomnre) o el Morosoli de Plata.


Con semejante carrera a sus espaldas cabe preguntarse porque Barreto sigue siendo casi un desconocido para la mayoría del público español. Quizás la explicación más acertada sea que muchos de sus trabajos permanecen aun inéditos en nuestro país, mientras que su estilo - elegante pero discreto - resultaba poco comercial y estaba por encima de modas pasajeras. Otro motivo puede ser que Barreto nunca fue un autor regular, en el sentido de que, salvo contadas excepciones, rara vez permaneció como dibujante fijo de una colección mucho tiempo, decantándose en cambio por realizar números especiales, prestigios o miniseries que, si bien le sirvieron como vehículo idóneo para desarrollar todo su talento, hacían mucho más dificil seguir de cerca su trayectoria.
Nuestro autor comenzó a trabajar de forma profesional en 1971 con apenas 16 años, colaborando con diversas publicaciones y editoriales uruguayas y extranjeras. Curiosamente, uno de sus primeros trabajos fue una adaptación al comic del Cantar del Mio Cid para un suplemento infantil del diario El Día, el cual estaba siendo dibujado también por aquellas fechas en España por Antonio H. Palacios para la revista Trinca.
Como tantos otros artistas iberoamericanos Barreto decidió probar suerte en otros mercados con más posibilidades, fichando por la norteamericana Marvel Comics a finales de los setenta. Por aquel entonces la Casa de las Ideas vivía una época de auténtica renovación, creativa y de personal, acogiendo en plantilla a numerosos profesionales extranjeros (baste recordar a todo ese grupo de dibujantes y/o entintadores filipinos, como Alfredo Alcalá, Ernie Chan o Tony de Zuñiga, que bajo el sobrenombre de La Tribu marcaron buena parte del estilo Marvel de la época).
Sin embargo su trabajo en este momento fue poco menos que anecdótico. Comienza entintando a medias con Pablo Marcos los làpices de Pat Broderik en el número 10 de la colección regular de Battlestar Galactica - adaptación al comic de la popular teleserie de ciencia ficción del mismo nombre - titulado "This planet hungers" (1979). A continuación vendrían su primer (y único) contacto con Spiderman, el personaje estrella d ela Marvel, al entintar a Sal Buscema en el número 88 de Marvel Team Up (XII-1979). Poco después realizaría la misma función en los Captain America 290 y 292-293.
Viendo que su carrera como dibujante no acababa de despegar en Marvel, Barreto decidió probar suerte con su eterna rival y así empieza a colaborar con DC a partir de 1983. Tras varias pruebas y tanteos llega por fin su oportunidad al tener que encargarse durante un año del dibujo de The New Teen Titans, la colección que Marv Wolfman y George Pérez habían relanzado a principios de los ochenta. Barreto se encargó de los números 13 (X-85) a 24 (X-86) y, más tarde, del nº 40 (II-88) compartiendo aquí créditos con Romeo Thangal, otro colaborador habitual de la serie. Si el hecho de tener que luchar contra la sombra de su predecesor, el antedicho George Pérez, pesó sobre él, es algo que no se nota en el resultado final.
Este fue el primer trabajo habitual de cierta relevancia que el artista realizó para el mercado norteamericano, durante el cual fue depurando su estilo número a número a la vez que iba desarrollando muchas de las señas de identidad que a partir de aquí serán características de su obra, como el gusto por representar fielmente el cuerpo humano, su anatomía, la forma y el movimiento de los músculos, pero sin caer en la exageración o desproporciones típicas de otros autores como Rob Liefeld, de tal manera que su visión del forzudo Bane resulta una de las más creibles del personaje.
Barreto tenía además un especial talento (en mi humilde opinión) a la hora de retratar figuras femeninas como la Catwoman de Batman & Daredevil: King of New York, la Joanna DeAcosta de Superman: Under a yellow sun, o la Viuda Negra de Marvel Knights, solo por citar algunos ejemplos, sin necesidad de alargar sus piernas hasta el infinito, o de hipertrofiarlas pectoralmente.
A esto hay que sumar su personal sentido de la narrativa, deudor de autores tales como Russ Manning, Harold Foster o Al Williamson; un estilo clásico, convencional si se quiere, pero sencillo y efectivo. Barreto rara vez recurrió a recursos tales como splash pages, ilustraciones a doble página, lecturas en vertical o arriesgados juegos de planos, pero lo que dejaba a un lado en espectacularidad lo ganaba, en cambio, en claridad narrativa. Entendiendo el comic como un arte secuencial Barreto construía la página de manera que cada viñeta siguiese a la otra sin error de continuidad, casi como si de una película se tratase, haciendo gala así de un lenguaje gráfico fluido y dinámico.
Su forma de dibujar contribuía a dar esa sensación de realismo y elegancia a partes iguales. Su trazo era firme, cerrado y seguro, delimitando sin vacilar objetos, edificios y personas. En ningún momento se hace borroso, desdibujado o se limita a construir imágenes a base de manchas o trazos, sino que el dibujante se esfuerza por recrear fielmente la realidad con un detallismo exquisito, pero sin caer en el recargamiento ni en el horror vacui.
Un último detalle a destacar acerca de Barreto era su versatilidad y ese talento que tenía a la hora de recrear todo tipo de épocas y ambientes, desde el siglo XIX (Batman: Amo del futuro) a la América de los años 50 (Martian Manhunter: American Secrets), pasando por la ciencia ficción (Star Wars: Una nueva esperanza, edición especial), el western (Robin Annual nº 6), la serie negra (Lex Luthor: Biografía no autorizada) o personajes pulp como The Shadow. Precisamente, Barreto sería el dibujante de la mayor parte de los episodios de la colección The Shadow Strikes! para DC entre 1990-1991, en colaboración con el guionista Gerald Jones, con el que repetiría en la ya mencionada serie Prestige de Martian Manhunter, American Secrets (1992). En concreto Barreto dibujó los números 1 a 6, 8 a 10 y 12 a 15, incluyendo un cross-over entre La Sombra y el otro gran héroe del género pulp, Doc Savage ("The Conflagaration man", The Shadow números 5 y 6 y Doc Savage 17-18 (II-III de 1990), ingresando así por pleno derecho en el panteón de artistas que han plasmado a la inmortal creación de Kenneth Robeson, junto a nombres ilustres como los de Michael Kaluta, Howard Chaykin y Bill Sienkewicz. Frente a los dos últimos, Barreto optó por una vuelta a las raices clásicas, en sintonía con la estética sugerente y algo siniestra de Kaluta. Su versión de La Sombra resulta así una de las más interesantes vistas hasta la fecha.

(Continuará...)

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
¡Por fin tengo el gusto de terminarme de leer tus entradas in memorian a este gran artista! He aprendido harto gracias a ellas y espero completar mi colección de este gran autor. Te escribí la semana pasada, pero no he vi el comentario.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Mea culpa, amigo Elwin. Tengo activada la moderación de comentarios y no aparecen hasta que tengo tiempo libre para revisarlos y darles el visto bueno. La verdad es que nunca he tenido ningún problema, pero como por ley eres responsable de lo que la gente diga o suba a tu blog... pues eso.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Ahora mismo estoy un poquito liado con las actividades de la Semana Negra, pero mi idea es ir poniéndome al día poco a poco con un montón de cosas: lecturas atrasadas, comentarios pendientes, correos que contestar, etc. o sea que espero que a partir de ahora mantengamos un contacto más fluido. Un saludo cordial y feliz verano :)