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Poul Anderson y la Patrulla del Tiempo (1)

Desde que H.G. Wells transportó a su Viajero del Tiempo hasta un futuro increíblemente lejano para ser testigo de excepción del declive de la raza humana y la agonía de nuestro mundo, no pocos han sido los autores del género que se han sentido atraídos por el concepto del desplazamiento temporal y sus paradojas. Algunos, de hecho, han conseguido que su nombre quede inevitablemente asociado a este género-dentro-del-género, tal y como es el caso de Isaac Asimov (El fin de la eternidad, 1955); Fredric Brown (La flota vengadora, 1961); Robert A. Heinlein (Puerta al verano, 1957), Robert J. Sawyer (Flashforward, 2001) o Wilson Tucker (El año del sol tranquilo, 1970), entre muchos otros. Sin embargo, a muy pocos aficionados a los que les interrogase al respecto se les ocurriría incluir entre los antedichos a un escritor del calibre de Poul Anderson, pese a que de su pluma hayan surgido algunas de las novelas y relatos más célebres relativos al viaje a través del tiempo.
Esta omisión puede deberse a dos motivos. Por un lado, Anderson fue un escritor tremendamente prolífico, autor de un extenso catálogo de novelas y antologías de muy variado contenido lo que hace que sus series más modestas (en extensión, que no en importancia) pasen desapercibidas entre el resto de sus obras. Por otra parte, se trata de un autor que simultaneó en su trabajo diversos géneros y aficiones, costumbre que si bien contribuía a enriquecer el conjunto le hacia más inclasificable ante los ojos del gran público. Anderson picoteó con igual maestría en el space opera (Flandry, agente del Imperio Terrano, 1959) (1); el fantasy (La espada rota, 1954) (2), la hard science fiction (Mirkheim, 1977) (3) o la fantasía histórica (La saga de Roma Mater, 1986) (4). Sin embargo, una de las partes más interesantes de su producción es la relativa a los viajes en el tiempo, fruto de su pasión por la historia y la investigación del pasado.
En esta linea se desarrollan las novelas y relatos protagonizados por Manse Everard, miembro de la Patrulla del Tiempo, una unidad policial cuyo objetivo es proteger la historia de las alteraciones que un desaprensivo viajero temporal pudiera causar en el delicado matriz del futuro. A través de sus relatos le vemos intrigando entre los persas en su guerra con Grecia, con los conquistadores españoles y el Imperio Inca, con los vikingos y godos en la Escandinavia regida por Odín, en la Jerusalén de David y Salomón, en la Germania invadida por Roma y en muchos otros momentos cruciales de la historia. La Patrulla del Tiempo es uno de los conceptos clásicos del género a la altura de los Hombres de la Lente de E.E. "Doc" Smith o la Legión del Espacio de Jack Williamson. La primera recopilación de relatos, Guardianes del tiempo (1961) (5) incluía cuatro historias cortas protagonizados por el mismo Everard. Sus aventuras podían haber concluido ahí, pero el personaje y su entorno se resistían a desaparecer de la mente de su autor, que siguió escribiendo relatos y novelas cortas recopilados en nuevas antologías como Time Patrolman (1983) o The year of the Ransom (1988), amén de una novela inédita en castellano, The shield of Time (1990). En 1991 apareció un volumen que recopilaba todas las historias cortas dedicadas al cuerpo: La Patrulla del Tiempo (6), brindando así al lector hispano la oportunidad de disfrutar por fin de - casi - toda la saga completa, traducida y cronológicamente ordenada.
Pero Everard no es el único personaje de Anderson que vive emocionantes aventuras a través del tiempo y el espacio: Malcom Lockridge, un ex-marine que cumple condena, recibe la visita de una misteriosa mujer de rasgos y acento indeterminados. A cambio de su libertad, deberá embarcarse con ella en una misión para la que son necesarios sus conocimientos como soldado. Malcom no sospecha que está a punto de embarcarse en una aventura que le llevará hasta la Edad del Bronce, la Edad Media y el futuro más lejano, atrapado en una guerra entre dos organizaciones que se disputan el control del tiempo: los Exploradores y los Guardianes.
En Los corredores del tiempo (1965) (7) hay huellas de Fritz Leiber y su guerra entre Arañas y Serpientes, pero mientras que el autor de El gran tiempo (1957) opta por un enfoque más épico y cósmico, a Anderson lo que le interesa es la aventura en estado puro aderezada con abundantes dosis de recreación histórica.

(Continuará...)

(1) En castellano tan sólo hay editado algún relato corto disperso de las aventuras del alferez Flandry. Esperemos que algún día alguna editorial repare semejante injusticia.
(2) En Alianza Editorial, Col. Runas, 2006.
(3) En Edaf, Col. Ciencia-Ficción nº 27, 1980.
(4) En Edaf, Col. Ícaro.
(5) En PulpEdiciones, Col. Omean nº 9, 2003.
(6) En Ediciones B, Col. Nova nº 135, 2000.
(7) En PulpEdiciones, Col. Omean nº 5, 2002.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Gracias por este post.Una de mis primeras lecturas de c/f fue la
de la edición de Edaf. Que tiempos. Algún día habrá que volver al pasado. Saludos, jose manuel.
Alejandro Caveda ha dicho que…
A José Manuel:
Gracias por tu positivo comentario, as usual. Las próximas entradas estarán dedicadas a Ray Bradbury que espero sea tan de tu agrado como Wyndham o Anderson. Un abrazo y hasta pronto.
Anónimo ha dicho que…
Una curiosidad ¿Publicó Aguilar una recopilación de relatos de la patrulla del tiempo en 1969?
Saludos, jose manuel.
Alejandro Caveda ha dicho que…
A José Manuel:
Sí, en efecto, en la colección ciencia-ficción USA nº 2, aunque hoy día se halle descatalogada y sea muy dificil de conseguir, siendo más accesible que la realizó PulpEdiciones hace pocos años. Espero haberte servido de ayuda, un saludo :)

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