Ya falta menos para Star Trek XI

Al igual que mi amigo Leo, reconozco que me siento expectante e impaciente tras ver el último (hasta la fecha) trailer de la nueva entrega cinematográfica de Star Trek (la onceaba, o la primera, según como lo enfoquemos). Y lo cierto es que lo visto en pantalla resulta cuanto menos espectacular. La saga espacial de Gene Roddenberry siempre ha funcionado mejor en la TV que en la gran pantalla, donde no ha tenido la misma fortuna que otras series de temática similar, como La guerra de las Galaxias de George Lucas. De hecho, las últimas entregas protagonizadas por la Nueva Generación pasaron por las salas de cine con más pena que gloria, cuando no salieron directamente al mercado del alquiler. Sin embargo esta nueva entrega de las aventuras de la nave Enterprise en clave de precuela y estética "retro" que apela al corazón de los aficionados más maduritos parece reunir los argumentos suficientes para ser un taquillazo en toda regla.
Y eso que a mi, personalmente, el reclamo que J.J. Abrams parece suponer para el resto de la gente más bien me pone muy nervioso. Alias siempre me ha parecido una mala copia de Nikita; Perdidos es la palabra que mejor describe el estado de ánimo de los teleespectadores de la serie; la tercera entrega de Misión Imposible es la más floja de todas ellas; Monstruoso me provocó - literalmente - mareos, dolor de cabeza y ganas de vomitar. Así que el hecho de que Abrams se hiciese cargo de la nueva película del Universo Trek parecía más bien una estudiada operación de marketing que una esperanza de futuro para la franquicia. Pero visto lo visto, parece que la elección no fue tan mala idea y que Abrams, esta vez, se ha puesto las pilas. La reconstrucción del mundo futuro imaginado por Roddenberry parece impecable, la Enterprise luce mejor que nunca a sus 42 años de edad, y los actores elegidos para encarnar a la triada protagonista de la serie original resultan bastante convincentes en sus respectivos papeles. Zachary Quinto no desentona como el frío Mr. Spock, e incluso el cachas Karl Urban resulta creíble como el temperamental Dr. Mc Coy (Por el amor del cielo, Jim, soy un doctor, no un maldito ingeniero). Más difícil lo tiene Chris Pine para meterse en la piel del incombustible James T. Kirk, aunque por lo visto en pantalla argumentos físicos no le faltan.
Curiosamente, la idea de hacer una precuela de este tipo llevaba mucho tiempo rondando las mentes de los responsables de la serie, aunque sólo ahora, una vez amortizada (y ya envejecida) la Nueva Generación cuando los productores se han animado a sacar adelante el proyecto, al cual seguro que no ha sido ajeno el éxito de la serie de TV Enterprise, que buceaba en los primeros años del universo de Roddenberry. En cualquier caso el interés que el próximo estreno está despertando es indudable. La editorial IDW está rescatando títulos clásicos en comic de la saga como The Early Voyages (que narraba las tempranas aventuras del capitán Pike y su tripulación, años antes de James T. Kirk) al tiempo que publican nuevas historias como Star Trek: Crew o Missions End. Esperemos que al abrigo del éxito de la película se puedan rescatar estas y otras aventuras no menos interesantes. Entretanto, beam me up, Scotty., donde ningún ser humano ha llegado jamás. Nos vemos.

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