Michael Crichton 3

Capitulo aparte merece su personal relación con el mundo del cine, que no se limita a las adaptaciones de sus best-sellers, sino que también incluye su faceta como guionista, director y creador de películas de cine y series de televisión, tarea en la que se inició en una fecha tan temprana como 1973, cuando escribió el guión de la película de ciencia ficción Almas de metal y su secuela Mundo futuro (1976),ambas ambientadas en un futurista parque temático robotizado que termina volviéndose contra sus visitantes y creadores. Una trama que a ratos recuerda a la muy posterior Parque Jurásico (1993), aunque substituyendo los robots por dinosaurios. Para el recuerdo queda la genial interpretación del gran actor Yul Brinner como el androide pistolero que persigue implacablemente a los protagonistas.
El propio autor retomaría un argumento similar en Runaway: Brigada Especial (1984), donde Tom Selleck tenía que enfrentarse a una sofisticada banda de delincuentes armados con una munición inteligente capaz de alcanzar a sus víctimas a través de esquinas o paredes.
No menos interesante resulta su guión para la superproducción cinematográfica Twister (1996), dirigida por Jan de Bont, cuando este se hallaba en la cumbre de su carrera. Twister aglutina varios de los temas habituales de Crichton en una sola película, como son el interés por la tecnología punta, las fuerzas descontroladas de la naturaleza y el afán del ser humano por controlar dichas fuerzas; y aunque el filme pasó por las salas de cine con más pena que gloria, el propio Crichton retomaría estos clichés en su posterior novela Estado de miedo (2004), aunque desde una óptica diferente, es decir, especulando con la posibilidad de que esa tecnología cayese en manos de un grupo terrorista, un argumento recurrente por aquel entonces en unos EEUU todavía sacudidos por el impacto del 11-S.
Crichton también colaboró en la adaptación cinematográfica de trabajos literarios de otros escritores coetáneos como Robin Cook (Coma, 1978) o varias de las novelas "médicas" que el propio Crichton escribió a medias con su hermano. Tal vez de aquí surgió la inspiración para la serie televisiva Urgencias (1994), creada y producida por el propio Crichton y para la cual escribió también numerosos guiones. Urgencias es una de las series de más éxito de la televisión norteamericana de las últimas décadas especialmente recordada por haber servido de trampolín para la carrera cinematográfica de George Clooney.
Volviendo al principio, la relación del autor con el mundo del cine comenzó con la adaptación cinematográfica de La amenaza de Andrómeda (1971) en una ambiciosa superproducción dirigida por Robert Wise y que se tomaba algunas licencias con respecto a la novela original. Curiosamente, esta historia ha vuelto a ser versionada de nuevo, esta vez en la pequeña pantalla, en una lujosa miniserie del canal temático Sci Fi que curiosamente mezclaba la novela original con algunos toques añadidos de otra obra posterior de Crichton, Esfera, ya que ahora se especula con que el virus Andrómeda, en vez de provenir del espacio exterior, haya viajado en el tiempo desde el futuro con Dios sabe que extraños propósitos.
Poco después sería el turno de El hombre terminal (1974) y de El gran robo del tren (1979), en una cuidada superproducción dirigida por el propio Crichton y que contó con la presencia en su reparto de autores tan destacados como Sean Connery o Donald Sutherland.
Tuvieron que pasar varios años hasta que Hollywood se fijase en otra novela de Crichton, concretamente en Parque Jurásico, llevada a la gran pantalla por Steven Spielberg en 1993. El gran éxito de este filme renovó el interés por la obra literaria de Crichton. A partir de ahí prácticamente todas sus novelas serian llevadas a la gran pantalla (caso de Acoso, en 1994, o Linea Temporal, en el 2003), amén de rescatar del olvido títulos que habían pasado desapercibidos en su momento como Congo (1995), Esfera (1998) o Devoradores de cadáveres, rodada en 1999 como El guerrero número 13 y protagonizada, entre otros, por Antonio Banderas. En 1995 el mismo Spielberg se encargó de adaptar de nuevo la secuela de Parque Jurásico, El mundo perdido, aunque con resultados más irregulares que su predecesora. Vista con detalle, El mundo perdido resulta una película desmesurada, demasiado larga y con un ritmo confuso. Así y todo aun se rodó una tercera parte (Parque Jurásico III, dirigida por Joe Johnston en el 2001) inspirada en los caracteres creados por Michael Crichton pero sin ningún soporte literario del autor. Durante años se ha especulado con una nueva entrega de esta saga Jurásica, aunque parece que la defunción de su creador ha pospuesto - al menos de momento - dicha posibilidad. No obstante, para el próximo 2009 está previsto el estreno del remake de Mundo Futuro, una de las obras clásicas y más recordadas de su autor, con lo que en cierto modo cabe afirmar que su legado le sobrevivirá mucho más allá de su muerte y nos ayudará a recordar siempre al gran escritor que fue y ha sido.

Comentarios

Nino Ortea ha dicho que…
Hola, Alejandro:

Oye, yo había leído que Runaway era un proyecto pensado para la tele en un principio. De hecho recuerdo que la productora Lorimar (especializada en telefilmes) andaba metida por el invento.
¿Sabes algo del asunto?
Ánimo, las vacaciones están ahí.

Nino
Alejandro Caveda ha dicho que…
Ahora que lo mencionas, algo recuerdo haber leido por ahí cuando preparaba este post, que la peli debía ser el piloto de una nueva serie que al final no se realizó y en su lugar se acabó estrenando en el cine, algo muy habitual por aquel entonces (acuérdate de Galáctica), claro que por internet circula mucha rumorología y es arriesgado creerte todo lo que encuentras...