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Temblores

Una de las novedades estrella del nuevo canal temático Sci Fi Channel ha sido sin duda la serie de televisión Temblores, basada en la saga de películas del mismo título iniciada en 1990.
El Temblores original era una entretenida película de serie B (en el mejor sentido del término) que recuperaba con mucha imaginación y sentido del humor el espíritu de las viejas películas de ciencia ficción de los años 50 y 60. La película – protagonizada por Kevin Bacon y Fred Ward – narraba las desventuras de los habitantes de un pequeño y aislado poblado de Nevada llamado Perfection acosados por una especie de gigantescos gusanos subterráneos conocidos como Gravoides. Una de las bazas más simpáticas del filme era que en ningún momento se daba ninguna explicación del origen de los gusanos, sino que se dejaba la puerta abierta a varias posibilidades a cuál más divertida.
El éxito de la película propició el rodaje de una nueva entrega: Temblores 2: La respuesta (1996), en la que los gravoides de la primera parte evolucionaban en una nueva variedad más pequeña pero no menos letal conocidos como Chillones. Fred Ward repite en su papel protagonista, y para compensar la ausencia de Kevin Bacon los guionistas decidieron reforzar el personaje de Burt Gunner, el fanático y paranoico supervivencialista interpretado por Michael Gross. La película refleja la influencia de la reciente (por aquel entonces) Parque Jurásico, ya que se apunta un origen prehistórico para los gravoides que desvirtúa el misterio en el que estaban envueltos en el primer filme. Los Chillones, además, parecen parientes cercanos de los velocirraptores de Spielberg.
En el 2003 aparece Temblores 3: regreso a Perfección, que más que una película de cine funciona como episodio piloto de la futura serie de TV. En ella Michael Gross se erige en el protagonista absoluto que defiende el pueblo de una nueva especie de gravoides, los Ventorreactores. El final de la película entronca con el primer episodio de la serie de TV, en la que al plantel de actores habituales se unen Victor Browne como Tyler Reed y Dean Norris como el agente del gobierno W. D. Twitchell. Aparte de la amenaza del Blanco (el último de los gravoides, protegido por el gobierno de los USA por ser una especie en peligro de extinción) los habitantes de Perfección deberán enfrentarse a otros peligros no menos bizarros como chillones, ventorreactores, bacterias asesinas, plantas venenosas y otros ejemplares de la peligrosa flora y fauna que puebla el valle que rodea el pueblo.
La serie está realizada por los mismos actores y equipo responsables de las películas. Los guiones eran interesantes y divertidos, y los efectos especiales bastante logrados para una serie de TV. El problema es que al cabo de media docena de episodios el esquema empieza a ser un tanto repetitivo: cada capítulo empieza con el ataque de una nueva amenaza que posteriormente Gunner y el resto de los habitantes del pueblo deben estudiar y eliminar. Como ellos son los protagonistas fijos, por la serie desfila un plantel de secundarios e invitados que solo tienen el papel de servirle de cena al monstruo de turno, aunque conviene destacar al gran actor Christopher Lloyd que repitió varias veces en su papel del científico Cletus Poffenberger.
La serie finalizó en su episodio número 13, aunque en 2004 los creadores de la saga realizaron una precuela a la misma con Temblores 4: La leyenda comienza, una historia ambientada en el salvaje oeste que narra los orígenes del pueblo (entonces llamado Rejection) y el primer enfrentamiento entre sus habitantes y los gravoides. Michael Gross está genial en su papel de amanerado señorito de Filadelfia (totalmente opuesto a su personaje habitual) mientras que el actor Billy Drago presta su inquietante físico al pistolero Mano Negra Kelly, mentor de Hiram Gunner.
Y eso es todo hasta la fecha: cuatro películas y 13 episodios de TV que conforman una de las series de aventuras y ciencia ficción más divertidas y emocionantes que se hayan rodado en las últimas décadas. Quien sabe, tal vez en un futuro próximo Gross y el resto de la pandilla se reúnan para rodar un nuevo filme, o mejor aun, retomen la serie de TV allí donde la dejaron. Entretanto, podemos consolarnos revisionando viejos deuvedes y estos trece episodios que el Sci Fi Channel nos ofrece. Como decían en la frase publicitaria, “Nos dijeron que no había nada nuevo bajo el sol, pero bajo el suelo...”

Comentarios

Skalagrim ha dicho que…
Amigo Caveda, me acabas de pisar una entrada que tenía preparada acerca de la serie y las películas. Por lo que veo, tú también tienes Sci Fi Channel. A partir de ahora todos los pringados del Trisquel que tienen Telecable y no les han puesto el canal aún, también te odian... :D

Tienes toda la razón, la serie empezaba a hacerse un poco repetitiva cuando la suspendieron, pero tenía un montón de posibilidades, con ese friki profesional instalado como okupa en el Valle, sus habitantes protegiendo a los monstruos que intentan devorarlos con vida para que no les urbanicen (mejor un montruo mutante que un especulador inmobiliario, al menos del monstruo puedes defenderte) y con el individualismo ido de olla pero extrañamente consecuente de Gummer (un Fox Mulder paramilitar que siempre acierta con sus paranoias). Y encima tenía cameos y guiños cinéfilos y televisivos de troncharse.

Una pequeña delicia friki. Lástima que no la continuen.
Anónimo ha dicho que…
No puedo menos que apoyar el comentario de Skalagrim. Yo ya te odio por disponer del canal Sci-Fi. Lamentablemente, los telecablestalinistas no parecen tener ningun interes en hacerse con ese canal. Quiza les preocupe mas conseguir el cosmo2, o alguna otra porqueria de canal. Habrá que ver la oferta de Imagenio. Porque a Polanco... NI AGUA!!!

Un saludo
Alejandro Caveda ha dicho que…
Amigo Skalagrim: lamento haberte pisado como tu dices la entrada, aunque seguro que la tuya será mucho más amena e interesante que la mia. No empeceis a odiarme tan pronto, ya os explicaré uno de estos viernes tarde el motivo. En cuanto a la serie, coincido contigo en que tenía muchas posibilidades y que a buen seguro los guionistas las habrian ido desarrollando episodio a episodio, pero la audiencia es implacable. Quien sabe, quizás dentro de algunos años...
Alejandro Caveda ha dicho que…
Al usuario anónimo: es una pena que Telecable no se anime con este canal, porque al fin y al cabo es de los mismo de Calle 13 y este si que lo emiten... Quizás más adelante, en algún retoque de la parrilla, pero al menos de momento no parece. De todas formas yo voy más allá que tu: a mi me j*** tanto darle mi pasta a Polanco como regalársela a Timof... estoooo, Telefónica. Supongo que es como aquello de salir del fuego para caer en las brasas, o algo peor. Esperemos que vengan tiempos mejores.
Skalagrim ha dicho que…
En realidad iba a decir lo mismo que has dicho tú y seguramente sería más largo y engorroso. Además, yo pensaba que la serie era lo último producido, así que además habría sido inexacto... :D

Francamente, en cuestiones de pequeño capitalismo (el mío) yo no me planteo cuestiones de ideología (el capitalismo nunca lo hace, y es conveniente jugar con las armas del enemigo). Es decir, me planteo cuestiones calidad/precio/prestaciones, y en ese sentido no tenía muchas dudas. Fuí a por la plataforma digital de cabeza.

Donde yo vivo no había otra opción, pero es que además pude comparar durante cuatro años en los que tuve estudio-leonera en Gijón con telecable, y era un coñazo. Solo ya por las opciones de consulta de programación del satélite lo de Telecable parecía de los setenta. Además, cada vez que un vecino se daba de alta empeoraba la calidad de la señal, que en el satélite es cristalina. Y encima tengo algo así como más del doble de canales. De cine, más del doble, de hecho.

El problema de Telecable es que con la actual tecnología que utilizan sencillamente no caben más canales por el hilo. El problema del cambio a la digitalización es que entonces la señal habrá que decodificarla, y ya no se podrán ver todos los canales pero en cada televisión uno diferente si quieres. Los clientes de telecable están acostumbrados a tener simultáneamente todos los canales, eso y no sé como se tomarían que la plataforma se limitara a un sólo canal en uso.

En cuanto a telefónica, el problema es que si pillas la oferta de imagenio eso te limita el ancho de banda de la conexión de internet por el mismo problema: el cable no da para tanto.

Lo que hace falta es más oferta, porque en cada plataforma -cable, satélite o vía teléfono -lo que hay es un puto monopolio, que es eso que nos vendieron que era tan malo y que se iba a acabar cuando se liberalizara todo, pero una vez hechas las privatizaciones para los amigos de cada cual aquí sigue habiendo una cosa de cada y a callar...
Alejandro Caveda ha dicho que…
Perdona que haya tardado un par de días en retomar el hilo, amigo Skalagrim: el tiempo, ese maldito negrero... Coincido contigo en que dadas las circunstancias si no puedes vencer al enemigo lo mejor es aprovecharte de él, pero gato escaldado huye del agua y yo he acabado refugiado en Telecable despues de un largo y desagradable pregregrinaje por los desiertos de la TV digital y del ADSL de pago, así que de momento Virgencita santa, que me quede como estoy. Por cierto: si no lo has leido ya te recomiendo el último libro de Richard K. Morgan ("Las reglas del mercado" o algo así, creo) donde le da caña al sistema hasta decir basta.
Como veo que eres todo un experto en la tecnología que usan tanto Telecable como Timof... estooo, Telefónica, poco puedo añadir salvo que aquí, en efecto, no se trata de elegir al mejor sino al menos malo de todos de todos los candidatos. Y sobre lo del monopolio, se puede aplicar a tantas otras cosas: la gasolina, la luz, etc. En lo único que hay competencia es en chigres y chiringos, que hay a puntapalas, a doce la acera o manzana de casas. Como siempre, un cordial abrazo.
Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Hola, ALEJANDRO:

¡Temblores! ¡Cómo disfruté aquella primera entrega.....!
Alejandro Caveda ha dicho que…
Hola, Jorge Iván. Servidor también que la vio en el extinto cine Albeniz (hoy en día sala de fiestas) a la tierna edad de veinte añitos. Como pasa el tiempo...

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