Ciencia Ficción vs. Fantasía


¿La ciencia ficción y la fantasía están emparentadas o son cosas completamente distintas? ¿Son hermanas gemelas, primas lejanas, familiares bastardos o una de las dos es un mero spin-off de la otra? Si toda obra literaria es un ejercicio de la imaginación del autor, y por imaginación entendemos fantasía, ¿es esta la madre y la CF su hija ilegítima o viceversa? ¿Cuál fue primero, el huevo o la gallina? 
Puede que el amable lector piense que se trata de preguntas estúpidas y evidentes, pero la frontera entre uno y otro género - si es que la hay - no siempre está tan clara. Mi padre, por ejemplo, hombre de amplia y probada cultura en múltiples campos del saber humano siempre ha pensado que todo eso de marcianos, vampiros, hechiceros y demás bichos raros van juntos en el mismo saco. Para él, el señor Spock es primo cercano de los elfos mariquitas de Tolkien y Darh Vader un cruce asmático entre Drácula y Sauron. Como tantos otros profanos en la materia, le trae al pairo si las aventuras de Conan tienen lugar en Marte o si John Carter vivió en la era Hiborea, suponiendo que dominase tales conceptos. Y como él muchos otros fervientes admiradores de Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado y Antonio Gala, dicho sea sin ánimo de ofender.
Lo curioso es que a veces esa indefinición entre géneros la encuentras también en gente que a priori se presupone más experta. Por ejemplo, en muchas librerías tienen una única sección dedicada al Fantástico donde se entremezclan con democrática igualdad Brian Aldiss con los orcos de Timun Mas y esas ponzoñas de Vampiro: la Mascarada. Pero es que a veces las mismas editoriales combinan géneros y autores dentro de una misma colección, caso por ejemplo de Nova (la de los años setenta, la de Bruguera, que no Ediciones B) o más recientemente Gigamesh. Asimismo, se celebran tertulias y convenciones de “Ciencia Ficción y Fantasía” (generalmente por ese orden) e igualmente encuentras revistas o fanzines dedicados simultáneamente a ambos géneros.
Visto así da la impresión de que una cosa y otra son parecidas y, si no intercambiables, por lo menos combinables. Curiosamente, los aficionados parece que lo tienen mucho más claro que libreros, editores, organizadores y resto de la humanidad en general: Se trata de dos cosas completamente distintas y no necesariamente afines. La CF es una cosa seria y racional, defienden unos (recuerden las broncas que les caían al triunvirato rector de ND cada vez que dedicaban algún número de la revista al género fantástico), mientras que otros reivindican el valor de la Fantasía como literatura lúdica y escapista. En realidad, ambos tienen razón y se equivocan.
A propósito de la anteriormente mencionada colección Nova (la de los setenta) recuerdo que en el número 1 el incendiario polemista Carlo Frabetti distinguía entre ambos géneros argumentando que la CF especulaba acerca del futuro de forma racional y científica mientras que la fantasía buscaba evadirse y crear nuevos mundos. O algo por el estilo, ya que estoy hablando de memoria y es posible que me tome demasiadas licencias, pero por ahí iban los tiros. La definición de Frabetti es engañosamente simple y por ello atractiva, pero cojea. La CF no necesita especular acerca del futuro para ser tal – como bien argumentaba Philip José Farmer en la saga del Mundo del Río a través de su alter ego, Peter Jairus Frigate – al igual que un relato no necesita de héroes bárbaros u orcos para ser de fantasía. A veces incluso hay autores que mezclan ambas corrientes, como es el caso de Tim Powers y sus colegas del Steam Punk, o George R.R. Martín, por poner dos ejemplos. De hecho, la definición de Frabetti parecía más bien unja justificación editorial para poder incluir en la misma colección títulos de CF (como el Barbagris de Aldiss) con otros de fantasía (como El circo del Dr. Lao de Charles Finney) o los Mitos de Cthulhu de Lovecraft (por cierto: ¿H.P.L. escribía terror, CF, fantasía, un poco de todo?).
¿Adónde nos lleva todo esto? Pregunta a la que yo respondería con otra: ¿Acaso importa? Un amigo mío, gran conocedor del mundillo de lo fantástico, se reconocía como un seguidor del género de aventuras, entendiendo por tal cualquier relato o novela donde hay héroes y villanos, acción, intriga, suspense, exotismo, magia, humor y emoción. Desde ese punto de vista, tanto La guerra de las galaxias como El señor de los anillos, las aventuras de Sherlock Holmes o las novelas de H. Rider Haggard pertenecen al mismo género: el aventurero. Su definición me parece, a día de hoy, la más razonable y atractiva por cuanto tiene de integradora y conciliadora. Eliminar fronteras siempre resulta más atractivo que empeñarse en levantarlas, tanto si hablamos de política como de literatura. Y si, El señor de los anillos es una gran novela de aventuras. Que caray.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Si algo ha caraceterizado a la ciencia ficcion y a la fantasia como generos literarios ha sido precisamente su apertura de miras y que han posibilitado mezclas enriquecedoras en cuanto enfoques, personajes y temáticas, de ahí lo interesante este llamamiento que hace Alejandro, quien como siempre ha estado tan lúcido, a evitar divisiones sectarias que pueden hacer que perdamos algunas de las mejores lecturas de nuestras vidas. Saludos, jose manuel.
Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Si, coincido con José Manuel. Es un muy buen post, lo que es habitual por estos lares.