El Punto de Vista del Observador 1

El 2005 fue un año de profundos cambios dentro del campo de la industria del comic en España. Tras más de veinticinco años de digno trabajo la editorial Forum / Planeta De Agostini perdía los derechos para publicar el material de Marvel Comics en nuestro país que pasaba a manos de la italiana Panini, poseedora de la licencia de venta exclusiva para toda Europa.
Ante esta situación, con una división de comics sin comics que publicar, en Planeta optaron por una arriesgada huida hacia delante, pujando por los derechos de edición de los títulos de la competencia, DC Comics, que hasta entonces detentaba la sacacuartos Norma.
Semejante aluvión de cambios y novedades puso de los nervios a más de un aficionado que veía el futuro de sus colecciones presentes y futuras más negro que la negociación del Estatut. Sin embargo, a un año vista no parece que las cosas hayan ido a peor. Panini mantiene el modus operandi de Planeta (aunque intentando llevar al mercado poco a poco a su terreno) mientras que a esta última se la ve un poco verde y perdida con el material de DC, como si empezasen de cero en vez de tener tantos años de experiencia a sus espaldas. Se echan en falta más artículos, correos, comunicación con los lectores y otros detalles que eran sello habitual de la casa. Norma por su parte sigue empeñada en robarnos, perdón, arruinarnos con lo que sigue publicando de Dark Horse o IDW.
Las aguas parecen calmas, insisto, aunque ya se sabe que para los aficionados al comic cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque fuese peor; y no deja de ser curioso que a medida que pasa el tiempo muchos de mis amigos y/o conocidos, y yo mismo, recordemos con nostalgia aquellas lejanas décadas de los setenta y principios de los ochenta como si hubiesen sido el paraíso de los lectores de comics en vez de una penosa travesía por el desierto. Qué quieren, la generación Vértice somos así.
Recuerdo cuando empezaba en esto del vicio solitario (los comics, no el otro... bueno, también el otro) y uno tenía que patearse Gijón yendo de kiosco en kiosco en busca de las colecciones que seguía... En aquel entonces aun no existían librerías especializadas y los comics se exponían y vendían en los kioscos de toda la vida junto con la prensa del corazón y deportiva. Los propietarios muchas veces no entendían del tema la misa la media, ofrecían lo que les enviaban las editoriales y si no llegaba o se agotaba, o tenias la suerte de encontrarlo en otra parte o tocaba encargarlo por correo a alguna librería de fuera. Recuerdo el caso de un probo quiosquero que, al pedirle un número atrasado del Aventuras Bizarras, me echó de su establecimiento con cajas destempladas arguyendo que el no vendía esas guarradas a menores. Supongo que el pobre hombre pensó que le estaba pidiendo porno sadomaso gay, o algo parecido.
Antes he dicho que en Gijón no había librerías especializadas, aunque eso no es del todo exacto: para los amantes del comic estaba la vieja librería Zapico, sita en la calle Covadonga, donde uno podía encontrar, comprar, vender o cambiar todo tipo de títulos, colecciones y demás joyas variadas. Para un lector voraz de doce años aquel sitio era como disfrutar de los placeres del paraíso antes de estirar la pata. Aunque ya hace muchos años que cerró no puedo evitar recordarlo con nostalgia. Actualmente el local es una pequeña tasca donde apenas caben seis clientes sin estorbarse los unos a los otros. De vez en cuando me dejo caer por ahí, pido un vino y brindo a la memoria de los buenos y viejos tiempos. Creo que mi actitud pone nerviosos a la dueña y al resto de los clientes, pero me perdonan porque siempre dejo buena propina. RIP y STTL, querido rincón del paraíso terrenal.
Kioscos y librerías aparte, el rastro era el otro sitio donde podías encontrar libros y comics de Vértice, Bruguera o editorial Valenciana, entre otras, más o menos recientes, a buen precio y en un estado de conservación aceptable. En estos tiempos en los que Norma te clava 12 € mínimo por cualquier bodrio asquerosamente impreso cobran valor nostálgico aquellos tomitos de Vértice de 25 pesetas capaces de aguantar un terremoto o guerra nuclear convencional.
Las cosas empezaron a cambiar en los 90 con la aparición de las primeras librerías especializadas como Haxtur o Arco Iris, aunque la primera que frecuenté fue la ovetense Idarga, propiedad de mi buen amigo Emilio, el cual posteriormente se vino a vivir a Gijón donde cambió el negocio de los comic por el de las flores junto a su pareja, Begoña, hasta que un maldito cáncer de pulmón le ganó la batalla hace un par de años. Descansa en paz, amigo, en el paraíso de los lectores de comics. Y pídele un autógrafo a John Buscema por mí.
Ya sé que me estoy poniendo demasiado sensiblero, pero que quieren, parafraseando a Nino Ortea, es que ahora que soy viejo no puedo evitar sentirme nostálgico, como cuando era joven. (Si, si, ya sé que he citado esta misma frase antes, pero que quieren, ser incoherente y repetitivo es también privilegio de la senectud).
La próxima semana más. Nos vemos. Hasta entonces, un abrazo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Alejandro, me fastidia que escribas tan bien. Has clavado como era la vida de un friki en Gijon en los 70 y los 80.
Para mi, la aparición de Haxtur a finales de los 80 supuso un cambio muy importante, ya que supuso que dejase de vagabundear por medio Gijón para encontrar los comics del mes.
Yo también fui un habitual de Idarga en Oviedo, allí fue donde compré el Miracleman, el Scout y un montón de cosas.
Que recuerdos. Ya me has fastidiado el día porque al describir tan bien esa época me has hecho ser consciente de todo el tiempo que ha pasado.
Saludos, jose manuel.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Como decía Romeu en ND: It´s a long way to Dragonary, folk. Nos vemos el viernes en AI para ahogar la nostalgia en cerveza, que es el único veneno matapenas universalmente reconocido. un abrazo.
Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Hola ALEJANDRO:

Aquí otro comprador en IDARGA (único motivo que me llevaba a su infernal ciudad, jeje). Saludos.
Anónimo ha dicho que…
Me parto con la historia del quiosqero y Aventuras Bizarras!!!!

Y lo de brindar en el lugar donde estaba el MÍTICO Zapico no es mala idea, tenemos que quedar un día para hacerlo: yo le pago el Baylyes -o como se diga el brebaje ese que usted comsume-.
Salud!
Alejandro Caveda ha dicho que…
Si, supongo que lo de Bizarras le sonaba algo así como Bujarras o algo peor... Claro que también es verdad que el nombre del tebeo se las traia, imagínese Ud. hoy en día con comics como el Sachs & Violence, el Sex Warrior, las Danger Girls o el Emma Frost, con esas portadas hechas ex-profeso para post-adolescentes pajilleros... A más de uno de esos probos kiosqueros de antaño les iba a dar un síncope de tener que vender y exponer eso ;o)
Iván Olmedo ha dicho que…
Hola hola... me apunto al carro. IDARGA fue la primera librería especializada que pisé, hace tantísimo, y guardo por ello un agradable recuerdo de aquel descubrimiento. Era muy joven, tenía muy poca pasta y mis compras eran tímidas y no exentas de sudores fríos ante la indecisión. Hace poco pasé por la calle donde estaba y contemplé la esquina, como hago siempre que paso casualmente por allí. Y siempre, siempre me acuerdo de IDARGA.

Yo también soy un vejete...
Alejandro Caveda ha dicho que…
Somos treintañeros vejetes, amigo Ivan; pero que nos quiten lo bailado ;o)
Anónimo ha dicho que…
Haxtur, Idarga!!! Que recuerdos! Eran buenos tiempos. Buenos tebeos, buena gente y buenos precios. Nunca olvidaré los paseos del instituto a Haxtur, ni los mas largos paseos de la facultad a Idarga ( Descansa en Paz, Emilio, y disfruta del cielo que con tu alegria, bondad y generosidad te has ganado, y espero que controlando los tebeos que habra alla arriba Y charlando apoyado en el mostrador con un monton de dibujantes que nos ayudaste a conocer), donde sino comprabá, al menos disfrutaba de un buen rato y de una buena conversacion. Pero es ley de vida. Todo cambia. Nada permanece, amigo Alejandro.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Amén, amigo mio :o)