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Los viejos héroes nunca mueren

 Al contrario que la mayoria de los mortales, que aguardamos con impaciencia el momento del retiro, los viejos héroes de acción prefieren morir con las botas puestas antes que desaparecer sin más. Quizás porque no saben hacer otra cosa, o porque al fin y al cabo, nos gusta pensar que hay vida después de la vida y que una salida gloriosa al estilo de Custer en Little Big Horn es preferible a una lenta y dolorosa decrepitud. Sam Peckinpah marcó el camino con su mítica Grupo salvaje (1969) pero no le han faltado discípulos, entre ellos el legendario Clint Eastwood, que desde hace algunos años parece obsesionado en revisar su obra en clave crepuscular, desde el western (Sin Perdón, 1992) al cine de acción (Gran Torino, 2008), pasando por esa nostálgica reivindicación de la madurez en clave aereoespacial que supuso Space Cowboys (2000).
Pero sin duda alguna fue la tripulación original de la Enterprise la que estuvo a punto de batir todos los records, rodando entrega tras entrega de la saga a lo largo de varias décadas hasta llegar casi hasta el año 2387 (Fecha Estelar), tras lo cual los fans han cedido a la nostalgia y guiados con mano firme por J. J. Abrams, han viajado al pasado para revisar el origen de las aventuras de Kirk, Spock, Bones y compañía.

Y es que la nostalgia vende, como bien ha descubierto Silvester Stallone gracias a su franquicia de los mercenarios (dos entregas hasta la fecha) donde logra reunir a lo más selecto del cine de acción de los años 70 y 80 con nuevos valores como Jason Statham para rodar una serie de aventuras con un toque retro tan intrascendentes como eficaces en taquilla. Tras el primer éxito de la primera entrega, en el 2010, Stallone pudo contar en su secuela con un auténtico Dream Team de viejas glorias que incluye nombres tan populares como Van Damme, Chuck Norris, Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger, además del suyo propio. Por cierto que el inolvidable interprete de Terminator (1984) y ex-gobernador de California ha vuelto recientemente por sus fueros (con bastante poco éxito, todo sea dicho) en la cinta El último desafío y prepara para el futuro la quinta entrega de Terminator y una nueva película sobre Conan, el mítico personaje de Robert E. Howard. Stallone, por su parte, se ha tomado un respiro para rodar el thriller de acción Una bala en la cabeza junto al cineasta Walter Hill, pero ya está preparando la tercera parte de Los Mercenarios, donde habrá incorporaciones tan sonadas como la de Harrison Ford, que no hace mucho sacó del armario su viejo látigo y el sombrero Fedora para encarnar a un madurito doctor Jones, en el último (hasta la fecha) capítulo de sus aventuras, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008).

Pero sin duda alguna los que se llevan la palma son los protagonistas de RED y su secuela. Basadas en un comic del guionista británico Warren Ellis, ambas películas narran las aventuras de un grupo de veteranos agentes secretos (Bruce Willis, John Malkovich, Morgan Freeman y Helen Mirren) que se ven obligados a salir de su retiro cuando sus vidas se ven de nuevo amenazadas por un misterioso adversario. Quizás lo mejor de ambas películas sea que, a diferencia del resto arriba comentadas, evitan tomarse lo que cuentan muy en serio y sus responsables han sabido conservar, en cierta medida, el humor gamberro y políticamente incorrecto de su autor. En cualquier caso, el éxito de estas y otras propuestas semejantes, demuestra que nunca es demasiado tarde mientras haya una buena historia que contar y el público responda adecuadamente. Para el futuro inmediato, Abrams se propone traer de vuelta a la vieja guardia de la Alianza Rebelde en la nueva trilogía de La guerra de las Galaxias que está rodando para los estudios Disney. ¿Resistirá el mítico Halcón Milenario el inexorable paso del tiempo? ¿Podrá Mark Hamill embutirse de nuevo en su uniforme de El retorno del Jedi (1986)? La respuesta, el 2015 en nuestras pantallas.

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