In Memoriam: John Hughes

John Hughes, el célebre cineasta autor de películas de culto como 16 velas, El club de los cinco, Vestida de rosa o Todo en un día (entre otros títulos inolvidables) ha fallecido a sus 59 años de edad de un infarto de corazón que ha cortado de cuajo una de las carreras más personales e interesantes de las últimas décadas.
Por motivos personales hacia tiempo que tenía pensado dedicarle un artículo más extenso a Hughes, cuyas películas forman una parte fundamental del disco duro de mi vida (al igual que, supongo, les ocurrirá a muchos de ustedes que rozen la cuarentena y ya peinen alguna que otra cana) y este momento, por desgracia, parece el idoneo para hacer un somero repaso por su carrera y filmografía.
Aunque para mucha gente la década dorada de Hughes fueron los ochenta, para ir desapareciendo después paulatinamente en el olvido, lo cierto es que nunca dejó de trabajar en su triple faceta de guionista, director y productor, escribiendo guiones bien con su propio nombre, bien con pseudónimos tales como Edmond Dantés.
Sus primeros pasos profesionales tuvieron lugar en la pequeña pantalla como guionista de series como Delta House en 1979, antes de dar el salto a las salas de cine con el guión de la película Class Reunion (1982; también conocida como National Lampoon's Class Reunion), una historia que mezcla a partes iguales la nostalgia con el ambiente estudiantil y que, en cierto modo, prefigura algunos de sus más notables éxitos de la década. Tras varios trabajos más discretos llega el primero de los títulos fundamentales en su filmografía: 16 velas (1984), en la que supondría su primera colaboración con la actriz Molly Ringwald. Se trata de una comedia sentimental no exenta de ciertos toques de denuncia social (también característicos de su obra) que narra las vicisitudes de la adolescente protagonista durante el día de su décimosexto cumpleaños.
Al año siguiente llega la que sin duda puede considerarse su obra maestra (y uno de los títulos de referencia del cine juvenil de los 80, junto con St. Elmo, punto de encuentro): El club de los cinco, una comedia estudiantil repleta de divertidas y agudas reflexiones sobre la amistad, las diferencias sociales y generacionales que reunió al dream team del cine para adolescentes del momento: Judd Nelson, Emilio Estevez, Anthony Michael Hall, Ally Sheedy y la propia Molly Ringwald. Una pequeña obra maestra que ha sido homenajeada hasta la saciedad en películas y series de TV posteriores.
Tras El club de los cinco llegaría una de sus obras menores (aunque no por ello menos divertida): Weird Science, una delirante historia sobre dos estudiantes que deciden crear a la mujer perfecta como parte de un proyecto de ciencias para el instituto, papel interpretado por la entonces famosa actriz Kelly LeBrook. Destacar que la película inspiró una sitcom televisiva del mismo título en el que el rol femenino protagonista recayó en la hermosa Vanessa Angel.
El 86 es un año destacado en la trayectoría de Hughes, ya que es entonces cuando rueda dos de sus títulos imprescindibles. En primer lugar, La chica de rosa, que podría haber sido su obra maestra en vez de El club de los cinco, si no fuese porque Hughes se limitó a ejercer como guionista y productor, dejando la dirección en manos de Howard Deutch. Se trata, no obstante, de otro título fundamental de su época que explora en clave de humor los dilemas sentimentales de la protagonista (otra vez Molly Ringwald) que se siente atraida por uno de los chicos más atractivos y populares de su instituto. Como ya es habitual, Hughes aprovechó para insertar ciertas notas de crítica social (a través del personaje snob interpretado por James Spader) e incluso se rumorea que hubo de modificar el final original (más agridulce) en aras del Happy End. Con todo, se trata de otra película inolvidable, sensación reforzada por su excelente banda sonora entre la que destaca la canción de los Psychedelic Furs que da título al filme.
A continuación llegaría Todo en un día (Ferris Bueller's Day Off), la cual lanzaría al estrellato a su trio de actores protagonistas (Matthew Broderick, Alan Ruck y Mia Sara) e inspiraría asimismo otra serie de televisión con los mismos personajes (aunque interpretados por diferentes actores). Las aventuras del afortunado Ferris Bueller, prototipo del estudiante simpático, popular y que siempre se sale con la suya impactaron a toda una generación de espectadores que, porque no decirlo, soñábamos con tener la misma suerte que el protagonista.
En cierto sentido, Todo en un día marca el comienzo del declive de la estrella del propio Hughes. Apenas dirigió unas cuantas películas más de discreto éxito, y tras Curly Sue (1991) abandonó por completo la dirección para centrarse en sus labores como guionista, escribiendo el libreto para películas como Solo en casa (1990) y su secuela de 1992, que en su momento lanzaron al estrellato al infumable Macaulay Culkin; o Beethoven (el perro, no el músico); o la adaptación cinematográfica del comic Daniel el Travieso (1993); o la versión en imagen real de los 101 dálmatas (1996); o Flubber (1997) con el histriónico Robin Williams, o la comedia romántica Sucedió en Manhattan, con Ralph Fiennes y Jennifer López (2003). Como vemos, tras 1987 Hughes abandonó el mundo juvenil y adolescente para embarcarse en trabajos más comerciales y menos personales, como las enésimas secuelas de Solo en casa o Beethoven. Permaneció al pie del cañón hasta el último momento, escribiendo el guión para el filme Drillbit Taylor de 2008. Su muerte corta en seco las esperanzas de todos aquellos que aun esperábamos que el propio Hughes se embarcase en una secuela de El club de los cinco, o volviese por sus fueros para contarnos un nuevo capítulo en la vida de Ferris Bueller. Pero no. Hughes nos ha dejado, pero su legado permanecerá entre nosotros para ser visionado una y otra vez. Esperemos que alguna cadena o canal temático aproveche la ocasión para reponer sus mejores trabajos, los más significativos. En cualquier caso, sirvan estas modestas líneas como homenaje a este gran genio que tantos - y tan buenos - ratos nos hizo pasar sentados en una de aquellas incómodas butacas de cine de barrio pre-era digital.

Comentarios

Nino Ortea ha dicho que…
Descanse en paz.
Un saludo, Alejandro.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Igualmente, camarada. Feliz verano ;)