Michael Crichton 1

Hace poco fue noticia la muerte del conocido escritor Michael Crichton, víctima de un cancer mortal contra el que llevaba luchando un par de años de forma tan discreta como a la postre infructuosa.
Quienes me conocen o siguen este blog regularmente sabrán que Crichton era uno de mis autores favoritos desde que tuve ocasión de leer, hace ya muchos años, La amenaza de Andrómeda en una vieja edición de la editorial Bruguera. Desde entonces he seguido su trayectoría con cierta regularidad, aunque algunos de sus últimos trabajos no me parecieran tan originales o inspirados como sus primeras novelas. No obstante, quien tuvo retuvo y Crichton se caracterizó hasta el final por ser un hábil narrador que sabía como enganchar y entretener al lector desde el primer capítulo, algo de lo que no pueden presumir otros escritores igualmente conocidos.
Por ello en los próximos días me gustaría dedicarle un artículo más extenso de lo habitual para repasar y analizar con detalle su vida y obra, al igual de lo que hice en su momento con Alan Dean Foster, Robert Sheckley o Roger Zelazny, por poner varios ejemplos.
Crichton, oriundo de la ciudad de Chicago, donde nació en 1942, pertenece a ese selecto grupo de profesionales volcados en la literatura en el que también se incluyen escritores como Robin Cook o John Grisham. En concreto, Crichton se graduó en 1969 como Doctor en Medicina y realizó el postgrado entre ese mismo año y 1970 en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de La Jolla, en California. Paralelamente, inició una exitosa carrera como escritor que sería la que de hecho le daría fama y reconocimiento a nivel internacional.
Sus primeros trabajos fueron thrillers de intriga relacionados con el mundo de la medicina como Un caso de urgencia (1970) escrito bajo el seudónimo de Jeffrey Hudson, aunque la novela que realmente hizo despegar su carrera fue La amenaza de Andrómeda (1969) y su correspondiente adaptación cinematográfica, las cuales narraban los esfuerzos de un grupo de científicos por contener la expansión de un letal microorganismo alienigena sobre nuestro planeta.
Su siguiente trabajo, El hombre terminal (1972), seguía unas coordinadas similares y especulaba sobre la posibilidad de manipular el cerebro para alterar el comportamiento humano, si bien tuvo menos repercusión que su predecesora.
Tras El hombre terminal Crichton probó a dar un radical giro de 180º a su carrera con El gran asalto al tren (1975), una novela victoriana de intriga, a la que seguirían en 1976 Devoradores de cadaveres y cuatro años después Congo, más cercanas al género de aventuras con ribetes fantásticos, con influencias asimiladas de autores clásicos del género como H. Rider Haggard o Edgar R. Burroughs, algo que se hace especialmente evidente en esta última, con sus ciudades perdidas en medio de la selva africana que esconden minas de diamantes y misteriosas razas de gorilas sub-humanos.
En 1987 regresaría a la ciencia ficción con Esfera, aunque sería su siguiente novela, Parque Jurásico (1990) la que acabaría de cimentar su carrera y le daría fama y fortuna, sobre todo a partir de la adaptación cinematográfica rodada por Steven Spielberg. Crichton retomaría argumento y personajes protagonistas en El mundo perdido (1995), cuyo título homenajea de forma explícita la obra clásica de Arthur Conan Doyle. Entre ambas escribió el thriller de suspense Sol Naciente (1992) que causó cierto malestar entre la comunidad nipona de los EEUU, y Acoso (1994), tal vez su trabajo más flojo y comercial, y al que no benefició la infame adaptación cinematográfica protagonizada por Michael Douglas y Demi Moore.
En 1996 escribió el guión cinematográfico de la película Twister dirigida por Jan de Bont (aquí conviene señalar que Crichton fue asimismo el creador, supervisor y guionista habitual de la serie de televisión Urgencias, que lanzó a la fama al hoy sex-symbol George Clooney).
En los últimos años el autor se especializó en thrillers tecnológicos de fácil lectura, consumo masivo, y escasas pretensiones (literarias, que no comerciales), tales como Punto crítico (1996), Rescate en el tiempo (1999), Presa (2002), Estado de miedo (2004) y la reciente Next (2007) en la cual alerta de los peligros de la experimentación genética. En general son trabajos entretenidos, que se dejan leer con agrado y tienen la dosis justa de denuncia social y alegato antitecnológico para evitar ser archivados como best-sellers del montón, aunque carecen de la chispa y del ingenio de sus primeras novelas. Sin embargo, a estas alturas Crichton contaba ya con una nutrida legión de seguidores que compraban sus libros nada más verlos en la estantería de la librería. Su última novela, Next, fue escrita ya durante lo peor de su lucha contra el cancer, por lo que en cierto modo puede considerarse como su testamento literario, aunque es muy probable que sea más recordado por la exitosa Parque Jurásico o la ya clásica La amenaza de Andrómeda, recientemente adaptada de nuevo, esta vez a la pequeña pantalla, en una miniserie emitida por el canal temático Sci-Fi.

(Continuará...)

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un buen post sobre el Sr. Crichton. Los devoradores de cadaveres es uha gran novela de aventuras. Saludos, jose manuel.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Me alegro de que te guste, estate pues atento a las próximas entregas, donde ahondaremos más en la vida y obra de este gran escritor. Un abrazo.