Ir al contenido principal

Sax Rohmer y el Peligro Amarillo 2

Entre 1913 y 1959 Rohmer escribió unas 13 novelas de Fu Manchú más varios relatos cortos que aparecieron recopilados postumamente en 1973. La lista completa abarcaría:

- El misterioso Dr. Fu Manchú (1913).
- El doctor diabólico (1916).
- Los misterios del Si-Fan (1917).
- La hija de Fu Manchú (1931).
- La máscara de Fu Manchú (1932).
- La novia de Fu Manchú (1933).
- La pista de Fu Manchú (1934).
- Presidente Fu Manchú (1936).
- Los tambores de Fu Manchú (1939).
- La isla de Fu Manchú (1941).
- La sombra de Fu Manchú (1948).
- El regreso de Fu Manchú (1957).
- Emperador Fu Manchú (1959).
- La furia de Fu Manchú y otras historias (1973).

A grandes rasgos, se pueden dividir tres etapas o periodos diferenciados dentro de la serie:
Uno primero que iría de 1913 a 1917. La acción se localiza en Gran Bretaña y los protagonistas habituales son Nayland-Smith y el dr. Petrie que durante tres libros intentan frustrar a la carrera los diabólicos planes de Fu Manchú, empeñado en apresar o eliminar a todo aquel individuo que pueda ser una amenaza para la expansión china.
A partir de 1917 Rohmer se tomó un tiempo de descanso del infame doctor para escribir otros libros como El escorpión dorado (1919) Ala de murciélago (1921) o La garra amarilla (1929), hasta que en 1931 retoma a su personaje más célebre en La hija de Fu Manchú, que inaugura la 2ª etapa y que abarcaría hasta La isla de Fu Manchú de 1941. La acción se vuelve más internacional y con el dr. Petrie retirado Nayland Smith debe recurrir a diversos ayudantes (arqueólogos o miembros del servicio secreto) para enfrentarse a los planes de dominación mundial de su viejo enemigo más megalomaniaco que nunca. Esta 2ª etapa es quizás la más exitosa y conocida, y la que terminó de acuñar el mito del personaje entre el gran público.
La 3ª y última etapa comprendería las novelas y relatos posteriores a la segunda guerra mundial, cuando el Imperio Chino ya ha sido substituido por la China roja de Mao y la figura del infame doctor se empapa de una cierta ambiguedad pues si bien continua siendo un villano folletinesco dedica sus esfuerzos más a luchar contra el comunismo y restaurar la gloria de la antigua China que a dominar el mundo libre. La muerte de Rohmer dejó el destino final del buen doctor en suspenso, aunque otros escritores posteriores como Cay Van Ash o Dough Moench retomaron al personaje y continuaron sus aventuras con mayor o menor fortuna, como ya veremos.
El éxito del dr. Fu Manchú provocó, no obstante, que al abrigo del Peligro Amarillo aparecieran otros personajes cortados por el mismo patrón que imitaban (mejor o peor) a su modelo. El propio Rohmer colaboró a esta Fumanchúxplotation con el Escorpión Dorado, otro agente al servicio de la misma organización asiática a la que obedece el mismo doctor. En la misma linea encontramos al Kathulos de Robert E. Howard; Ming, el cruel adversario del Flash Gordon de Alex Raymond; la Garra Amarilla de la editorial Marvel o incluso el propio Ra's Al Ghul (que si bien es árabe, no chino, se parece muchísimo al dr. Fu Manchú en sus métodos y objetivos). En el extremo opuesto, mostrando el lado más amable y humano del peligro amarillo, estaría Charlie Chan, el orondo y simpático detective chino creado por el novelista Earl Derr Biggers.

(Continuará...)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Todos los Jack Ryan

Sin superar el record del agente 007, Jack Ryan ha conocido varias encarnaciones en pantalla, casi tantas como películas se han rodado sobre el personaje. Y es que, a excepción de Harrison Ford (que repitió en dos ocasiones) el resto de actores han pasado sin pena ni gloria, sin que ninguno de ellos haya terminado de acuñar en pantalla la imagen definitiva de este analista de la CIA ocasionalmente reconvertido en hombre de acción cuando las circunstancias le obligan a ello. Algo que puede cambiar si finalmente sale adelante el proyecto de una nueva serie de televisión basada en sus aventuras.
Creado en 1982 por el escritor norteamericano Tom Clancy, Ryan es una rara avis dentro del género de espías. Casado, hombre de familia, discreto, metódico y de firmes convicciones políticas, su perfil se asemeja más al de cualquier aburrido chupatintas de Langley que al de otros agentes célebres del cine y la literatura contemporáneas como James Bond o Jason Bourne, por poner dos ejemplos. A mayo…

De ¿Sueñan los androides...? a Blade Runner 2049

En cierto modo, Blade Runner ha sido víctima de su propio éxito. Cimentado su estatus como Obra Maestra del Séptimo Arte, la película arrastra tras de sí a toda una legión de admiradores integristas que defienden a capa y espada que es imposible igualar (no digamos ya superar) al original, por lo que descartan de mano cualquier clase de precuela, secuela, continuación, spin-off o proyecto derivado que, en su opinión, pueda arruinar el prestigio del filme a cambio de un puñado de dólares (o menos aun). Sin embargo, en Hollywood quedan pocas vacas sagradas e incluso el propio Ridley Scott abrió la puerta a la especulación tras rodar Prometheus (2012) e insinuar que entre sus planes de futuro podría estar una precuela de su clásico de 1982.
Al final, no ha sido una precuela, sino una secuela (Blade Runner 2049), y el proyecto vendrá firmado por el cineasta y guionista canadiense Denis Villeneuve, mientras que Scott se reserva un papel como productor asociado. En cuanto al reparto, Ryan G…

Una noche en el Gehenna /04

La entrada a la zona VIP se encontraba al otro extremo de la pista., así que Ruthven tuvo que cruzar la sala por tercera vez hasta llegar a las escaleras de acceso donde otro guardia de seguridad - que parecía el hermano gemelo del de la puerta - controlaba quien entraba y salía. El hombre se puso instintivamente en guardia al ver acercarse al bibliotecario.
- Esta zona es sólo para gente con un pase especial.
- Me están esperando - repuso Ruthven, de la que se sacaba del bolsillo una pequeña caja lacada de madera, y la abría para exhibir su contenido: un colgante que representaba a un sabueso alado tallado en exquisito jade verde, el cual había tomado prestado de los fondos de la Universidad para asegurarse el acceso a la zona restringida del Gehenna. El guardia asintió con la cabeza y se apartó para franquearle el paso. Las escaleras eran amplias, oscuras y recubiertas por una moqueta de color rojizo (a juego con la iluminación de la pared) que había conocido tiempos mejores. El úl…