Iain M. Banks y la Cultura 2

Imagine por un momento el futuro como una utopía donde no existe el dinero y seres de todas las razas – e incluso artificiales – conviven pacíficamente, bajo la tutela de vastas IAs que velan por su bienestar. Pues bien, tal paraíso existe por cortesía del escritor escocés Iain Banks (con “M” intercalada para los aficionados a la ciencia ficción). Pero cuidado: ninguna utopía es perfecta. Dentro y fuera acechan amenazas que enturbian la apacible vida de sus habitantes. Afortunadamente, siempre hay gente dispuesta a dejarse la piel por salvaguardar La Cultura…
Con media docena de novelas más varios relatos cortos en su haber La Cultura es una de las series de referencia del moderno space opera. Su autor, Iain M. Banks ha revisado y actualizado todos los clichés clásicos del género para tejer un brillante tapiz de aventuras puestas en escena con una prosa elegante e hipnótica aderezada con un envidiable sentido del humor. Todo un logro para aquel joven adolescente que soñaba con ser escritor desde 7º de primaria.
Banks entró con fuerza en el mundo editorial con la publicación de La fábrica de las avispas en 1984, una perturbadora historia sobre la personalidad de un asesino en serie adolescente. En su momento, la obra fue recibida con gran éxito de crítica y público, que acogieron al nuevo talento como uno de los jóvenes valores de la nueva literatura británica. Curiosamente, Banks había escrito una primitiva versión de la historia ya a los dieciséis años, así como otras varias novelas, tres de ellas de ciencia ficción, que no verían la luz, convenientemente retocadas, hasta después del éxito de La fábrica.
Tras esta vinieron Pasos sobre el cristal (1985) y El puente (1986), esta última una exploración irreal y onírica de las fantasías de un accidentado inmerso en coma profundo, que acabaron de confirmarle como uno de los escritores más importantes del mainstream literario británico. Sin embargo, el autor sorprendió a propios y extraños con la publicación, en 1987, de su primera novela de ciencia ficción ambientada en el universo de La Cultura: Pensad en Flebas. Puede que alguno de sus seguidores se sintiera desconcertado por este cambio de rumbo del autor, pero otros muchos se sintieron atraídos por el fascinante universo que Banks apuntaba en esta novela. A partir de ahí, el autor ha alternado su producción “seria” (perdónenme la expresión) que comprende títulos como Espedair Street, Canal Dreams o la más reciente Dead Air (2002), con sus novelas de ciencia ficción, mayoritariamente ambientadas en la serie de La Cultura.
Se trata esta de una sociedad simbiótica humano-artificial donde todos los ciudadanos, independientemente de su origen o naturaleza, disfrutan de los mismos derechos, servidos por eficaces Inteligencias Artificiales que velan por su seguridad y proveen todas sus necesidades. Además de las máquinas y los ciborgs, los mismos seres humanos han sido mejorados genética y biotecnológicamente para potenciar sus habilidades físicas y mentales, incluida la facultad de poder cambiar de sexo a voluntad. Es una sociedad lúdica, rica y próspera, que prescinde del dinero y en la que todas las necesidades de sus habitantes – que viven en complejos orbítales o enormes espacionaves capaces de albergar a millones de personas – están cubiertas por máquinas inteligentes que, a su vez, forman parte del tejido social.
Es interesante comprobar que frente a una corriente importante de ciencia ficción catastrofista que plantea el futuro como un enfrentamiento entre seres humanos y artificiales (Terminator, Matrix, etc.) el porvenir imaginado por Banks es predominantemente optimista. En él, las máquinas no solo conviven en armonía con el ser humano, sino que lo protegen y aspiran a extender ese estado ideal a todas las criaturas sentientes del universo (un poco en la línea de Los humanoides de Jack Williamson).
Aplicando esa idea, cuando La Cultura se encuentra con alguna otra sociedad dictatorial o despótica, que vulnera su código de conducta, o se aleja de su forma de gobierno, intenta asimilarla por todos los medios, no siempre de forma pacífica. Para ello cuenta con Contacto, una organización que se dedica a investigar e intervenir en el desarrollo de otras civilizaciones.
Tal es el argumento de la primera novela de la serie, la ya citada Pensad en Flebas. Una guerra de dimensiones cósmicas amenaza la galaxia. Los iridianos, una especie de firmes convicciones religiosas, imperialistas al viejo estilo, se entregan a la misión de dominar el espacio conocido para poder combatir el caos de la creación, mientras que La Cultura lucha por su independencia y defiende una postura racional ante cualquier tipo de misticismo. Antes de ser derrotados, los iridianos envían a Horza, un espía polimórfico, para que penetre en el espacio de La Cultura en busca de una Mente extraviada que encontrará en el misterioso Planeta de los Muertos.
Como todos los puntos de partida, sin ser una mala novela Pensad en Flebas no es aun todo lo buena que llegará a ser; al fin y al cabo se trata del punto de partida, de la presentación de un nuevo universo que aun está por explotar y desarrollar. Sin embargo, resulta amena, derrocha imaginación por los cuatro costados y te deja con ganas de repetir. La ocasión llegaría en 1988 con El Jugador. En esta ocasión se nos narran las aventuras de Jernau Gurgeh, el mejor jugador de toda La Cultura, que es reclutado por Contacto para jugar en el gran torneo del Imperio de Azad. En muchos aspectos, El jugador es una novela mucho más sólida que Pensad en Flebas. La trama está mejor urdida y desarrollada, y ofrece mucha más información acerca de La Cultura y sus gentes. Vemos, por ejemplo, como los robots o droides sirven de intermediarios entre los seres humanos y la IAs que protegen / gobiernan sus vidas. Muchas de las señas de identidad de Banks comienzan a hacerse firmes aquí, como son su gusto por protagonistas alienados, al margen de la sociedad e incluso de la ley; una sólida caracterización de personajes; un gran dominio del lenguaje y de los recursos narrativos; un talento excepcional a la hora de crear nombres exóticos, difíciles pero memorables, tanto para los protagonistas humanos (Cheradenine Zakalwe) como para las naves (la Not Invented Here; o la Anticipation of a New Lover's Arrival, entre otras): etc.

(Continuará...)

Comentarios

Mon ha dicho que…
Magníficos artículos de Iain M. Banks

El conocimiento de Banks que tienes esta muy bien y es muy ilustrativo.

Personalmente es un escritor que adoro pero que me decepcionó con la novela "El artefakto" que reseñe en su día.

Que opinas sobre esta novela tan desubicada en mi opinión ?

Cordialmente Mon.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Hola y muchas gracias por tus amables palabras. Me alegro que te estén gustando estos comentarios sobre Banks, que también es uno de mis autores favoritos. Si puedes, te recomiendo que ojees el Solaris 23, impreso gana mucho. Respecto a "El artefakto", no sabría decirte. Me enganchó al principio, luego se me hizo díficil de leer y cuando terminé me dejó con una sensación ambigua. Me pareció la novela de CF de Banks más parecida a sus otras obras mainstream, tipo "El puente" o "Dead air". Con todo no puedo decir que no me gustara. Tiene momentos, frases, muy interesantes, puro Banks. Pero me gustó más "Excesion", por poner un ejemplo.
Mon ha dicho que…
Si a mi también me gustó más Excesión.

Y respecto a Solaris 23 menos el número uno tengo toda la colección y me acuerdo de ese artículo.

Lástima que se dejara de publicar.

Saludos.