La Sanción TREVANIAN

En atención a mi buen amigo Germán he decidido invertir el orden y adelantar el post relativo a Trevanian, el cual sé estaba esperando con impaciencia, mientras que el de 300 queda para dentro de unos días. Ruego comprensión al resto de habituales.
Para los despistados Trevanian es el pseudónimo de un célebre escritor de novelas de espionaje y acción que funcionaron como auténticos best-sellers durante la década de los setenta y principios de los ochenta. El éxito propició que surgieran toda clase de rumores acerca de su verdadera identidad, a cual más disparatada. Se ha dicho que se trataba de un conocido científico, de un ex-agente secreto, de un experto diplomático, de un funcionario internacional, de un famoso alpinista, de un solvente crítico de arte o de un refinado gourmet. Incluso hubo quien especuló conque detras de ese pseudónimo se escondieran varios escritores, dada la gran variedad y calidad de sus obras.
En realidad, Trevanian, cuyo verdadero nombre es Rodney William Whitaker, nació en Granville, en el estado de Nueva York, el 12 de junio de 1931. Sirvió en la marina durante la guerra de Corea de 1949 a 1953. Más tarde cursó un doctorado en Comunicaciones en la Northwestern University de Evanston, en Illinois.
Con posterioridad pasa a ser profesor del departamento cinematográfico de la universidad de Texas, en Austin. Con el tiempo, Whitaker se vuelve cada vez más crítico con la sociedad americana en la que le ha tocado vivir por lo que decide abandonar los EEUU e instalarse entre el país Vasco francés y el oeste de Inglaterra.
Trevanian murió el 14 de diciembre del 2005 en Inglaterra a causa de varias enfermedades pulmonares.
Su carrera literaria comenzó en 1972 con la publicación de La sanción de Eiger (también conocida como La pared de la muerte) a la que seguiría en 1973 La sanción de Loo, ambas protagonizadas por el cínico y amoral Jonathan Hemlock, profesor de arte, alpinista aficionado y asesino profesional que trabaja por libre para una agencia secreta del gobierno norteamericano sancionando (ejecutando) a espias o agentes enemigos. Ambas novelas le proporcionaron fama inmediata, sobre todo a partir del momento en que la primera de ellas fue llevada a la gran pantalla con el título de Licencia para matar (1975) con Clint Eastwood en el papel de Hemlock.
Con posterioridad Trevanian escribiría obras como The Main (1976), The summer of Katya (1983), Incident at Twenty-Mile (1998) o The crazyladies of Pearl Street (2005). Pero sin duda alguna su obra maestra, y la que le ha dado fama y reconocimiento mundiales, es Shibumi (1979), a la que algunos han calificado como "El mejor James Bond en novela", comparación que no le hace justicia al autor, porque Hel, su protagonista, va mucho más allá que el propio Bond en todos los aspectos. Nacido en la China de la segunda guerra mundial, hijo de una aristócrata rusa convertida en prostituta de lujo y de un alemán de paso, Hel es un experto en artes marciales, naked-kill, espionaje internacional y otras áreas culturales. También es el asesino mejor pagado del mundo. Un asesino a sueldo que mantiene algunos principios como: no trabajar nunca para los USA y ayudar gratuitamente a organizaciones paramilitares que luchan contra la dictadura de Franco.
La educación de Nicholai tiene una gran influencia japonesa y su secreto es la determinación de alcanzar una rara clase de pureza personal, un estado de perfección sin esfuerzo que se llama Shibumi.
Servidor leyó esta novela años atrás en la colección Jet de PLaza & Janés (donde también se publicaron las sanciones) y me pareció tremendamente adictiva y fascinante. Releyéndola hoy en día, acusa un poco el paso del tiempo y a veces el personaje de Hel nos resulta un poco arrogante y prepotente. De haberse publicado ahora mismo tildariamos la obra de "políticamente incorrecta" y más de un colectivo de papanatas encontraría motivos suficientes para organizar una pira de ejemplares y amenazar a su autor. Shibumi está escrita en 1979 y se nota bastante. Por otro lado, al contrario de lo que ocurre con las sanciones, donde la acción prima sobre la reflexión, en Shibumi discurren dos lines temporales paralelas, cada una de ellas igual de importante: por un lado, una que nos cuenta la historía del propio Nicholai y como llegó a convertirse en lo que es, y la trama actual, en la que Hel debe salir de su retiro en el país Vasco Francés para proteger de la CIA y de un grupo de terroristas árabes a una joven israelí con la que tiene una deuda de honor. Curiosamente, Shibumi funciona muy bien como carta de presentación, como primera entrega de las aventuras de un personaje que Trevanian tuviese pensado desarrollar posteriormente en otras novelas, cosa que no hizo, tal vez para bien, porque gran parte del valor de esta obra reside precisamente en su singularidad.
Ahora mismo, la editorial Entrelibros está recuperando lo mejor de Trevanian para ofrecerselo tanto a los nostálgicos de antaño como a una nueva generación de lectores para que todos ellos puedan disfrutar con la pluma de uno de los maestros indiscutibles del género que tan poco hace que nos ha dejado. Hasta la fecha han reeditado Shibumi y La sanción de Eiger y está anunciada su secuela, La sanción de Loo. Una oportunidad de oro tanto como para quienes no conocen al autor como para aquellos que quieren disfrutar releyéndole.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Estupendo como siempre, Alejandro.
Y yo.... ignorante de mi, que seguía pensando que no se sabía quien era en realidad Trevanian!
Puede que haya leído más cosas suyas, pero recuerdo sobre todo EL MAIN, novela negra absolutamente peculiar y SHIBUMI, estoy contigo que hay algo muy setentero en esa novela que ahora nos puede chocar, pero aún así me parece muy recomendable y... en ella está la mejor definición, la única razonada y que me creo, de lo que es un "antiheroe", un concepto tomado equivocadamente la mayoría de las ocasiones, pero que queda clarísimo en esa novela.
G M F
Jorge Iván Argiz ha dicho que…
Excelente post, como nos tienes acostumbrados
Jaume Vaquer ha dicho que…
Un texto modélico, Alejandro. Lo he disfrutado un montón.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Muchas gracias, Jaume, viniendo de ti es todo un cumplido, espero que disfrutes con los venideros. Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
Hola. Me ha gustado mucho tu forma de escribir y comparto tu pasión y opinión sobre los libros de Trevanian. El primero que me leí, fue Shibumi y me gustó muchísimo. Lo encontraba diferente al resto de lectura que había leído, sobretodo su personaje. Creo haber descubierto que la prepotencia y arrogancia de los que se han hablado en anteriores comentarios era lo que más me llamaba la atención; Nicholas Hel era descrito totalmente transparente. Recientemente he leído la Sanción del Eiger y, aunque me ha gustado, me quedo con Shibumi. Estoy en la espera de conseguir más libros de este autor. Por cierto, se rumorea que Trevanian aún no ha muerto. Un saludo!

Laura.