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La fuga de Logan (Logan's Run, 1967)


Último día.
Tu destino está en la palma de tu mano.

Hace poco volví a ver La fuga de Logan (Michael Anderson, 1976), una de esas películas futuristas con un punto de partida interesante (el cambio como consecuencia del enfrentamiento generacional), pero que ha envejecido relativamente mal en comparación con otros títulos similares de la época. Su visionado, no obstante, me despertó el interés por releer la novela original de William F. Nolan y George Clayton Johnson, publicada en 1967, nueve años antes del estreno del filme.
La fecha de publicación no es una cuestión baladí. La acción de la novela está ambientada en el año 2116, ciento y pico años después de las llamadas Guerras Jóvenes en la que los menores de edad se habían rebelado contra sus mayores y derrocado a todos los gobiernos para sustituirlos por una nueva sociedad en el que el límite de la existencia está prefijado en los 21 años. De esa manera, la población se divide en niños (0 a 6 años), jóvenes (7 a 13 años) y adultos (14 a 20). El día de tu 21 cumpleaños es el último de tu vida, cuando los ciudadanos tienen que entregarse al Sueño, aunque algunos (los Fugitivos) intentan huir en busca del Santuario. Recordemos que la década de los sesenta, en los USA y en Europa, se caracterizó por ser una época de protestas juveniles y enfrentamientos generacionales que, además de en el cine, también aparecieron reflejados en otros Mass Media del momento, como la industria del comic (ahí están ejemplos como los números 9, 10, 11 y 15 del primer volumen de Nick Fury, agent of SHIELD Vol. 1, con la presencia del grupo de música La primera explosión de un millón de megatones, y sus letras reivindicativas y antisistema).
Para conocer su edad biológica cada ciudadano lleva insertado en la mano un chip que cambia de color según la etapa de su vida, pasando al rojo cuando llegas a adulto y al negro una vez que cumples los 21. Todos los chips están conectados a un ordenador central (El Pensador) que gracias a ellos controla la localización exacta de cada ciudadano, así como el tiempo que le resta. Para perseguir y castigar a los Fugitivos existe el cuerpo de los Vigilantes (SP), uno de los cuales, Logan 3, comienza a replantearse su existencia cuando se agota su tiempo. En compañía de otra fugitiva (Jessica) Logan emprenderá un accidentado periplo a través de un mundo semidevastado, en busca de un mítico refugio conocido tan sólo como Santuario, mientras es implacablemente perseguido por otro Vigilante llamado Martin, antaño amigo suyo y ahora convertido en su némesis personal. La novela sorprende por la crudeza de sus descripciones, tanto en las escenas de violencia, como en todo lo relativo a las relaciones sexuales en una sociedad compuesta, en su mayor parte, por menores de edad, y que a día de hoy serían un tanto delicadas, cuando no abiertamente incorrectas.


La película sigue de cerca los pasos de la novela, aunque con algunos cambios importantes en el desarrollo de la trama y, sobre todo, en el desenlace. Para empezar el límite de edad se ha elevado en pantalla hasta los 30 años (La mayoría de los actores tenían más de 21 años durante el momento del rodaje) mientras que Logan (vayan Uds. a saber por qué) ha pasado de apellidarse 3 a 5 (¿?). Al llegar a los 30 los ciudadanos, en vez de entrar en el Sueño, deben de atravesar una ceremonia llamada de Renovación dónde (básicamente) los eliminan a todos. En la película, asimismo, la conversión de Logan tampoco es tan espontánea como en la novela: el propio Pensador le encomienda la misión secreta de hacerse pasar por un fugitivo para localizar (y destruir) el Santuario. El viaje de Logan (Michael York) y Jessica (Jenny Agutter) es mucho más corto, con menos paradas e incidentes por el camino. Al final, Francis no es Ballard y tampoco existe el Santuario. En su lugar, Logan y Jessica encuentran a un superviviente maduro de los viejos tiempos (Peter Ustinov) y deciden regresar con él a la Ciudad para demostrarle al resto de la gente que se puede vivir hasta más allá de los 30 años, y que no hay porque conformarse con un plazo de vida tan corto.
Parte de las divergencias pueden explicarse por motivos prácticos: simplificar el guión y ahorrar costes. Aunque la ambientación futurista del filme tiene su encanto, algunos efectos y decorados cantan mucho, como la recreación de la Catedral, o la maqueta de la ciudad, que pese a su detallismo, no engaña a un espectador de cinco años en adelante. El giro del final podría interpretarse como una forma de aliviar la carga crítica de la novela, ese sangriento enfrentamiento generacional, reivindicando el valor de la madurez (y la experiencia) a través de ese Viejo Hombre que encuentran Logan y Jessica durante su periplo. El hecho de que no exista el Santuario (al contrario que en la novela, donde era una estación espacial en órbita sobre Marte) puede traducirse, también, como una metáfora: la solución al problema no está ahí fuera, sino en nosotros mismos. A diferencia de sus homónimos del libro, que siguen una ruta accidentada pero lineal, los Logan y Jessica fílmicos describen una trayectoria circular que los lleva de vuelta al punto de partida, pero cambiados. Más sabios. En este sentido, la búsqueda del Santuario vendría a ser una especie de viaje iniciático, de auto revelación y conocimiento personal. En la novela no hay un final claro, la lucha continua, mientras que en la película se alcanza una resolución más pacífica, casi un poco a lo Deus ex Machina, a medida que el ordenador central se “rinde” y deja a sus pupilos (los ciudadanos) a su libre albedrío.


A título anecdótico, hubo también una serie de televisión inspirada en el libro (y en la película) impulsada por D. C. Fontana entre 1977-1978, y protagonizada por Gregory Harrison (como Logan) y Heather Menzies-Urich, una actriz muy parecida a Farrah Fahcett, como Jessica. Como principales novedades, los protagonistas estaban acompañados en su huida por el androide REM (Donald Moffat), mientras que disponían de un futurista vehículo todoterreno que les permitía desplazarse más cómodamente por el exterior. Al igual que en la película, los fugitivos eran perseguidos por otro Vigilante (Francis) lo que le venía a dar a la trama un cierto toque de acción similar a El Fugitivo, la serie popularizada en los años sesenta por David Janssen y ya en los noventa por Harrison Ford. Al final, tan sólo se rodaron 14 episodios de la primera temporada, dejando la trama inconclusa, aunque por lo poco visto en su momento el argumento tenía más puntos en contacto con la película de 1976 que con la novela en que ambas se inspiraban. A mayor abundamiento, hubo también varias series de comic de Marvel y Malibú que adaptaban y expandían la historia original de Nolan y Johnson, la mayoría de ellas inéditas en España, excepto el relato corto “El cazador”, publicado en el número 3 de la revista Aventuras Bizarras (Comics Fórum, 1983).
En cuanto a la novela en sí, esta fue reeditada en 2013 por editorial Hidra dentro de su colección juvenil Kraken, aunque (pese a lo que pudiera parecer) no sea una obra orientada a un público específicamente juvenil, e incluso muchas de las escenas y situaciones que se plantean en la misma remiten a un lector más adulto que los 21 años que se plantean como límite en la historia. En cualquier caso, es de agradecer esta reedición que pone este título (una de las distopias más inteligentes escritas durante el siglo XX) al alcance de nuevos lectores que pueden así apreciar su mensaje, quizás algo ingenuo y trasnochado a estas alturas del siglo XXI, pero no por ello exento de interés ni de actualidad, ya que cualquier generación se sentirá siempre incomprendida por su predecesora, cuando no abiertamente enfrentada a ella.

Fuentes:

- La fuga de Logan (Novela), de Wiliam F. Nolan y George Clayton Johnson. Publicada en 1967. Ambientada en 2116 (Tope: 21 años).
- La fuga de Logan (Película), de Michael Anderson. Estrenada en 1976. Ambientada en 2274 (Tope: 30 años).
- La fuga de Logan (Serie de TV). D.C. Fontana. 14 episodios entre 1977-1978.

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