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50 años de "La noche de los muertos vivientes" (1968)


“Cuando en el infierno no quede sitio, los muertos caminarán sobre la tierra”.

Este año 2018 se cumplen 50 años del estreno de la película que lo empezó todo. La fiebre zombi, la moda de los muertos vivientes, el fin del mundo, el apocalipsis Z y tantas y tantas secuelas, remakes, parodias y homenajes de la obra original. Nos referimos, claro está, a La noche de los muertos vivientes (1968) de John Russo y George Romero, uno de los clásicos imprescindibles de la historia del género. Una versión modesta de Soy leyenda, hecha con pocos medios, pero con mucho entusiasmo, talento e imaginación. El fenómeno se asentaría definitivamente con su secuela, Dawn of the dead (Zombi, 1978), que vino acompañada de un aluvión de películas de serie B a la Z que exploraban el fértil terreno abierto por Russo y Romero, aunque sin superar nunca a su modelo. Romero aun daría una nueva vuelta de tuerca a la trama en 1985 con El día de los muertos, menos inspirada que los anteriores, pero igualmente aterradora en su pesimista visión del futuro de la raza humana.


Quizás para compensar, ese mismo año comenzó la serie paralela El regreso de los muertos vivientes (Dan O’Bannon, 1985). A medio camino entre secuela no oficial, homenaje y parodia respetuosa, esta divertida vuelta de tuerca sobre el mito del zombi, con sus muertos devoradores de cerebros, tuvo tanto éxito como para que se rodasen dos nuevas entregas, una en 1988 (también dirigida por Dan O’Bannon) y otra en 1993, donde O’Bannon le cede el testigo a Brian Yuzna (Re-Animator, Re-Sonator, etc.). Poco antes, en 1990 se había estrenado el primer remake de La noche de los muertos vivientes, dirigida por Tom Savini, especialista en efectos especiales, actor vocacional y cineasta ocasional. Muy criticada en su momento, su versión en color sigue de cerca el guión de La noche original, aunque con significativos cambios al final. En vez de morir Bárbara sobrevive y logra escapar. Cuando vuelve a la cabaña Ben se ha zombificado mientras que Harry Cooper todavía está vivo, al menos hasta que la joven le dispara a la cabeza a sangre fría. Pese a lo que algunos puedan considerar una herejía, la película de Savini es consistente con su época. Si en 1968 lo innovador era que el personaje principal fuese un actor de color, ahora lo que se reivindica es el papel de la mujer como protagonista, con una esplendida Patricia Tallman como heroina de acción.


Ocho años después se estrenaba la versión del 30 Aniversario, para la cual no sólo se restauró la cinta original, sino que se rodó un nuevo prólogo, un nuevo epílogo y se insertaron varias escenas nuevas que en su momento no se pudieron hacer (en teoría) por problemas técnicos y/o de presupuesto. Curiosamente, Romero se desvinculó de esta nueva versión, que viene firmada por su compañero y coguionista John Russo, autor también de la novelización de la película (una de ellas, al menos) (1). A título anecdótico, el nuevo epílogo (ambientado un año después de la historia principal) parece insinuar que la amenaza zombie está controlada e invalida, hasta cierto punto, Zombie y las demás secuelas oficiales de la primera entrega. Al igual que la de Savini, esta nueva versión (sensu estricto, no puede ser considerada un remake, ya que más del ochenta por ciento del metraje pertenece a la cinta original) puede ser considerada como una curiosidad, una visión alternativa que explora el camino y las posibilidades abiertas por la película de 1968, al igual que la serie paralela de Dan O’Bannon.


A mayor abundamiento Russo colaboraría en otra secuela no oficial de La noche de los muertos vivientes, titulada Los hijos de los muertos vivientes, y filmada por Tor Ramsey en 2001. Más modesta aun que el filme de Romero, pero rodada con mucho menos talento y oficio (hay escenas que más que miedo, dan risa), esta nueva vuelta de tuerca al mito tan sólo cuenta con el aliciente de ver en pantalla a Tom Savini (que venía de trabajar con Tarantino y Rodríguez en Abierto hasta el amanecer) como un intrépido cazador de muertos vivientes. Más éxito tuvo Dawn of the dead de Zack Snyder (2004), remake de la segunda entrega de la serie de Romero, y que coincidió en el tiempo con una nueva zombimanía que dejó títulos tan interesantes (o curiosos) como Shaun of the dead (2004), Zombieland (2009), Memorias de un zombie adolescente (2013) o Guerra Mundial Z (2013) (2). Ante semejante frenesí, el propio Romero se animó a retomar su epopeya con La tierra de los muertos vivientes (2005), tras lo cual decidió resetear la saga partiendo de cero con una nueva historia más adaptada al siglo XXI y el mundo post 11S, que arrancó con El diario de los muertos (2007) y continuó con La resistencia de los muertos (2009). Con posterioridad Romero ahondó en la idea a través de guiones de comic como El imperio de los muertos (Marvel Comics, 2014) (3), en colaboración con el genial artista Alex Maleev.
Por desgracia, el cineasta nos dejó el 16 de junio de 2017, aunque - como se suele decir en estos casos - su trabajo (en especial, en todo lo relativo a la mitología del muerto viviente) ha influido a varias generaciones de escritores y cineastas posteriores que, con con mayor o menor fortuna, han explorado (cuando no explotado) el género desde todos los puntos de vista posibles provocando una excesiva saturación que, de forma paradójica, hacen que la película original y sus secuelas directas brillen con luz propia frente a tanto zombie adrenalínico y posmoderno, que después de haber sido un vago toda la vida, resucita convertido en boxeador profesional y campeón mundial de maratón, atletismo y salto de obstáculos.

Romero, cuanto te echamos de menos.


Notas:

(1). Al menos, de la primera. Existe una novelización más reciente, escrita por Declan Sinnot en 2015 publicada en España por Tyrannosaurus Books. La de Russo también fue publicada en su momento por Martínez Roca, dentro de su colección Súper Terror.
(2). Nada que ver con la novela del mismo título de Max Brooks en la cual, supuestamente, se inspira.
(3). Publicada en España en tres volúmenes por Panini Comics.

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