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Recordando "Viernes 13" (1980)

"Lo siento ¡Has fallado!"
En la primera entrega de Scream (1996) Casey (Drew Barrymore) sufría una muerte horrible por no saber contestar una pregunta sobre la saga Viernes 13. Vale, es muy probable que la hubiesen matado igualmente aunque hubiese acertado, pero sirva el dato como ejemplo de la fama e influencia de este filme, uno de los pioneros del terror slasher, que ha conocido un remake además de innumerables secuelas, crossovers y homenajes como el que le rinde el cineasta Todd Strauss-Schulson en la reciente The final girls (2015).
En cierto modo, Jason Voorhees ha sido víctima de su propio éxito y, al igual que le ha pasado a otros personajes de ficción, mucha gente (incluso los que han visto todas las películas) mezcla o confunde detalles acerca de su biografía, al igual que hacía Drew Barrymore al atribuirle el papel de villano de la primera entrega de la saga cuando, en realidad, tal y como le replicaba el asesino, ese honor recaía en la madre del propio Jason, el cual apenas hacia acto de presencia en el filme salvo por un par de escenas (un flashback, y ya casi al final de la película). En la segunda ya adquiere mayor protagonismo, aunque no será hasta la tercera cuando termine de acuñar su look característico, con la máscara de portero de hockey, el machete y la cazadora de estilo militar. De hecho, el remake de Marcus Nispel de 2009 es un resumen de las tres primeras películas de Viernes 13, aunque en seguida entra en materia para presentarnos a Jason tal y como lo conocemos.

Jason y la señora Voorhees
Jason tampoco fue el primer asesino sobrenatural de la historia del cine. Antes de él llegaron Leatherface (La matanza de Texas de Tobe Hooper, 1974) o Michael Myers (Halloween de John Carpenter, 1978), un personaje este que guarda más de un paralelismo con Jason: un pasado oscuro, la máscara que oculta sus facciones, una fuerza sobrehumana y una habilidad desconcertante para volver de la muerte una y otra vez. Otro punto en común es el uso de la cámara subjetiva para mostrar el punto de vista del asesino mientras persigue y acecha a sus víctimas, el cual ayuda a introducir aun más al espectador en la trama pero sin poder intervenir en ella, tal y como le ocurría a James Stewart en La ventana indiscreta (Alfred Hitchkcock, 1954).
La mención al genio del suspense no es gratuita ni superflua porque, pese a lo que pudiera parecer, ambas películas (Halloween y Viernes 13) están profundamente influidas por su cine, algo que en la que nos ocupa se hace ya evidente desde los títulos de crédito, con esa BSO siniestra y ominosa compuesta por Harry Manfredini que nos recuerda algunos momentos álgidos de Psicosis (1960). En realidad, Viernes 13 es - en cierto modo - la imagen en el espejo de Psicosis: mientras que en la película de Hitchcock tenemos un hijo con doble personalidad que cree ser también su difunta madre, en Viernes 13 tenemos una madre que cree ser su difunto hijo, y a ratos imita su voz para cometer sus crímenes, aunque no llegue al extremo de disfrazarse, tal y como si hacía Norman Bates.

¡Sorpresa!
Respecto a la violencia gráfica, el filme podía ser algo crudo y gore en su época (en 1980), aunque visto hoy ya no impresione tanto. Varias de las muertes tienen lugar fuera de cámara y, al final, la escena que más se recuerda es la de un jovencísimo Kevin Bacon tumbado en su cama y con el cuello atravesado desde abajo por una flecha. Si es cierto que las películas posteriores apretaron el acelerador en lo que a sadismo se refiere, hasta el punto de que el argumento de algunas de las últimas entregas era una mera excusa para que Jason fuese eliminando al grupo de adolescentes de turno de forma tan desagradable como elaborada, aunque también hubo hueco para algunos experimentos interesantes como Jason X (2001) o el crossover con Freddy Krueger (2003), otro icono del cine de terror de los ochenta que también le debe mucho a Jason y que, como él, ha conocido diversos remakes y reboots.

Freddy vs Jason
Detrás de Viernes 13 estaba la inspiración de Sean S. Cunningham, un cineasta muy vinculado al género de terror, en su triple faceta como director, guionista y productor, y que ha dejado su impronta en otros filmes célebres de la época como La última casa a la izquierda (1972, productor); Un extraño está mirando (1982, director); House (1985, guionista) o Profundidad 6 (1989, director), además de permanecer vinculado a la saga de Jason Voorhees a lo largo de los años como guionista y/o productor ejecutivo. En Viernes 13 Cunningham firma el guión a medias con Víctor Miller que, como él, ha seguido asociado a la franquicia hasta fechas recientes, aunque sólo sea como co-creador de la misma. En cuanto al reparto, a excepción de la señora Voorhees (Betsy Palmer) y Bill (Harry Crosby) estaba formado en su mayoría por actores jóvenes y prácticamente desconocidos, algunos de los cuales, como Debra S. Hayes, no volvió a repetir en pantalla, salvo para aparecer en 2006 en el documental Going to pieces: the rise and fall of the slasher film. Quizás el que mejor supo aprovechar el tirón del filme fue un primerizo Kevin Bacon, que poco después saltaría al estrellato con Footloose (1984).

Sean S. Cunningham, el padre creativo de Jason
En cuanto a Jason, se ha convertido en uno de los iconos por excelencia del terror moderno (junto a Michael Myers y Freddy Krueger) cuya influencia es posible rastrearse en la saga de Scream, la ya mencionada The Final Girls, la italiana Stage Fright (1987) de Michelle Soavi, la española Summer Camp (2015) de Alberto Marini, o la clásica Campamento de verano (1983) de Robert Hitzik, entre otros no menos interesantes ejemplos. Y aunque ahora mismo Jason lleve varios años alejado de la gran pantalla, no está ni mucho menos olvidado, y sólo es cuestión de tiempo que regrese en un moderno reboot que reinicie la franquicia para una nueva generación de aficionados al cine de terror. Entretanto, siempre podremos matar el tiempo (nunca mejor dicho) revisionando el filme original o su remake de 2009, aunque no sea tan fascinante como su fuente de inspiración.

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