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Tiburón, 41 años después

El terror acecha bajo el agua
El reciente estreno de Infierno azul, donde una bellísima Blake Lively tiene que enfrentarse (y sobrevivir) a los ataques de un incansable tiburón asesino (aunque con muy buen gusto para elegir a sus víctimas, todo hay que decirlo) no deja de traerme a la mente al clásico original de Steven Spielberg de 1975, así como a la novela de Peter Benchtley en la cual se inspira y que, en cierto modo, puede ser considerada como la fuente o punto de partida de toda una larga serie de historias protagonizadas por escualos homicidas que alcanza su máxima expresión en la tetralogía de Sharknado, inciada por Anthony C. Ferrante en 2013.
Todo comenzó en 1974 con Tiburón. No la película, aun no, sino la novela original de Peter Benchley. Benchley (1940-2006) fue un periodista y escritor estadounidense que saltó a la fama cuando Steven Spielberg adaptó a la pantalla grande su primera novela, que contaba a grandes rasgos la historia de un escualo que atemorizaba a una pequeña comunidad isleña justo al comienzo de las vacaciones estivales. La trama, además, pretaba especial relevancia a la vida personal y familiar del protagonista (el sheriff Brody) además de sacar a la luz una compleja trama de intereses especulativos y urbanísticos ocultos bajo la aparentemente idílica vida cotidiana de Amity.

"Vamos a necesitar un barco mucho más grande"
A la hora de rodar la película, Spielberg decidió simplificar el argumento eliminando buena parte de esos hilos secundarios (como la aventura entre la mujer de Brody y Hooper, el oceanólogo) así como todo lo referente a la trama de corrupción urbanística para centrarse en la cacería del tiburón. De hecho, la película introduce ciertos cambios con respecto a la novela, siendo el más importante de ellos el que Hooper se salva al final, junto con Brody, además de darle más profundidad al personaje de Quint, el cazatiburones, interpretado por un magistral Robert Shaw. Pese a todos los problemas del rodaje, la película fue un gran éxito que terminó de lanzar a la fama a sus creadores. Con posterioridad, Spielberg se convertiría en uno de los cineastas más solventes y con más prestigio de la industría, mientras que Benchley escribiría doce doce libros más, alternando entre la ficción y la divulgación marina, aunque ninguno volvió a tener el éxito ni la repercusión de su ópera prima. Como detalle anecdótico, Benchley era un gran apasionado del cine y actor aficionado, cuyos créditos incluyen un papel en La señora Parker y el círculo vicioso (1994), además de un pequeño cameo en la propia Tiburón.

Peter Benchley, el otro padre de la criatura
Dado el éxito de la película no es de extrañar que se rodase una secuela tres años más tarde (o sí, por que las posiblidades estadísticas de que dos tiburones de gran tamaño se ceben de forma sucesiva y obstinada con la misma ciudad rozán el límite de la suspensión de credibilidad, pero ¿cuándo ha sido eso un obstáculo en Hollywood?). Así y todo, ni Steven Spielberg ni Richard Dreyfuss (Hooper) repitieron. Si lo hizo el resto del reparto, Roy Scheneider incluido, del que se dice que deseaba así finalizar su contrato con la Universal para probar suerte con otros estudios. Por lo demás, este Tiburón 2 (Jeannot Szwarc, 1978) sigue tan de cerca los pasos de su predecesora que a ratos es difícil distinguir si estamos frente a una secuela o un remake. A mayor abundamiento, sin el respaldo de Spielberg, el filme deviene en aburrido y previsible, con un cierto aire a película de sobremesa, pese a algunas escenas o momentos puntuales que mantienen (algo, pero no mucho) el interés del respetable.

Tiburón 3 (D) ¿Les suena?
A estas alturas la fórmula parecía agotada pero, como se suele decir, no hay dos sin tres, así que se decidió seguir adelante con una nueva entrega, esta vez rodada en 1983. Con Scheneider fuera del proyecto, la hstoria se centra en los hijos de este (uno de ellos interpretado por un jovencísimo Dennis Quaid) y en un parque de atracciones submarino a donde llega un molesto escualo para hacer de las suyas y estropear la fiesta de inauguración. Aunque a estas alturas la mala suerte de la familia Brody con los tiburones pueda parecer absurda, hay que señalar que la película cuenta con algunos puntos fuertes a su favor. Al guión encontramos al propio Benchtley en compañía de todo un experto del suspense como es el gran escritor y guionista norteamericano Richard Matheson, mientras que la realización corría a cargo de Joe Alves, en lo que es su único trabajo como director, aunque haya colaborado como director artístico en numerosas películas y series de televisión a lo largo de la década de los setenta. A modo de curiosidad, la película se rodó en 3D, quizás para darle un aliciente extra a las travesuras del pertinaz escualo. Entre el reparto encontramos también a una primeriza Lea Thompson, poco antes de saltar a la fama como la madre / admiradora de Marty McFly en la trilogía de Regreso al futuro (1985, y posteriores) de Robert Zemeckis.
Por cierto que no hay que confundir este Tiburón 3(D) con otra película italiana de 1981, originalmente llamada L'ultimo squalo, pero que aquí se publicitó como Tiburón 3 para aprovechar el tirón comercial de la saga de Spielberg y compañía. Algo muy habitual por aquel entonces, cuando también pudimos ver un Alien 2 (Alien 2 : Sulla terra de Ciro Ippolito, 1980) antes de que James Cameron estrenase Aliens (1986), por poner otro ejemplo conocido.

Lorraine Gary, Cazatiburones
Uno podría pensar que este Tiburón 3(D) habría puesto el punto y final a la enrevesada historia de amor y odio entre la familia Brody y los escualos... ¡Pero no! En 1987 llega a las salas de cine Tiburón: La venganza (Joseph Sargent), donde es la propia matriarca del clan, Lorraine Gary (Ellen Brody) la que se embarca en una cacería implacable para exterminar al tiburón que (no es broma) está acosando a sus hijos. Su personaje opina que hay algo personal en la forma en que la naturaleza (en general) y los tiburones (en particular) están atormentando a su familia, y nosotros no podemos estar más de acuerdo con ella. Floja, previsible y lo que es peor, aburrida, tan sólo se salva por la belleza de sus localizaciones y la presencia de un Michael Caine que, sin tomarse muy en serio todo aquello, logra poner una nota de humor británico a semejante despropósito. Por lo demás, este sí es el auténtico final de la saga Tiburón que Spielberg puso en marcha en 1975 y que, con sus más y sus menos, se mantuvo activa durante más de dos décadas, con algún que otro miembro de los Brody en cada entrega. Sin embargo, su legado (sobre todo el de la película original) todavía pervive, y es posible rastrear su influencia en títulos posteriores como Deep Blue Sea (1999), Open water (2003), Marea letal (2012) o la ya mencionada Infierno azul, entre otras, sin olvidarnos de experimentos más bizarros como la tetralogía de Sharknado, los tiburones apócrifos del cine italiano de serie B, o las películas protagonizadas por otras criaturas marinas asesinas, como Orca, la ballena asesina (nada que ver con Wally, seguro) o Tentáculos, ambas de 1977.
Más recientemente, el escritor Steve Alten ha intentado actualizar el concepto creado por Peter Benchtley con su novela MEG (1997) y sus secuelas, aunque sin la repercusión del antedicho, quizás porque Alten no ha contado a su favor con el talento de un cineasta como Steven Spielberg, que logró inculcarnos a toda una generación el miedo a nadar mar adentro, mucho más que todas nuestras madres y abuelas con sus advertencias acerca de los cortes de digestión y las dos horas de espera de rigor tras la comida antes de meter los pies en el agua.

Steven Spielberg, el genio tras la cámara

Bibliografía / Filmografía:

- Tiburón, de Peter Benchtley (1974).
- Tiburón, la película (Steven Spielberg, 1975).

Secuelas:

- Tiburón 2 (Jeannot Szwarc, 1978).
- Tiburón 3D (Joe Alves, 1983).
- Tiburón: la venganza (Joseph Sargent, 1987).

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Le tengo mucho cariño a esta película que recuerdo haberla visto de niño la primera vez, toda censurada y aún muerto de miedo. Luego me la repetí varias veces ya enterita y hasta la pedí de regalo para un cumple en una preciosa edición en DVD remasterizada. Las secuelas nunca las quise ver.
Alejandro Caveda ha dicho que…
En general, mantienen cierta consistencia argumental entre ellas, algo que no es muy habitual en este tipo de franquicias, aunque se echa de menos la mano de Steven Spielberg detrás de la cámara.

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