Alan Dean Foster 2

Aparte de las mencionadas, durante los últimos años Foster ha publicado otras series de éxito, como la de Spellsinger (ocho entregas entre 1981 y 1994); la trilogía de Icerrigger (en los setenta); la trilogía de los Malditos (de principios de los noventa); o más recientemente, la que explora los orígenes de la Commonwealth (Phylogenesis, 1999; Dirge, 2000; y Diuturnity's Dawn en el 2002). Series ellas en las que el autor mantiene ese gusto por la aventura y la recreación detallada y verosímil de especies y culturas alienigenas, característica esta última que le acerca a uno de los grandes clásicos del género, con el que tiene no pocos puntos de contacto: Stanley G. Weinbaum.

Lógicamente, Foster es también autor de obras sueltas, no relacionadas (al menos de forma directa) con serie alguna, entre las que merece la pena destacar: The Man Who Used The Universe (1983); To The Vanishing Point (1988); Cat-a-lyst (1991), o Sagramanda (2006), todas ellas inéditas en castellano.

Como no sólo de novelas vive el hombre, Foster ha escrito asimismo numerosos relatos de diversa extensión que han aparecido publicados en algunas de las revistas y antologías más prestigiosas del género, entre los que destacan recopilaciones como: With Friends Like These (1977); Who Needs Enemies? (1984), o Impossible Places (2002). En España hemos tenido ocasión de leer algunos de estos relatos en las antologías de CF de Luis de Caralt, o en revistas como Nueva Dimensión o el Isaac Asimov's Magazine (en sus diversas etapas).

Paralelamente Foster ha desarrollado una intensa actividad como “novelizador”, llevando a cabo la adaptación literaria de películas o series de éxito de televisión como Alíen Nation o Star Trek. Un recorrido parcial por esta faceta de su trabajo incluiría títulos como: Tragedía en el Dark Star (1974); La Guerra de las Galaxias (1976); Alíen, el Octavo Pasajero (1979) y sus secuelas; El abismo negro (1979); Lucha de Titanes (1981); Atmósfera Cero (1981); La Cosa (1981); Krull (1983); Alíen Nation (1988) o The Chronicles of Riddick (2004), sólo por mencionar algunos de los más populares. Como detalle anecdótico, esta parte de su producción puede que sea más conocida para el lector habitual hispano, ya que muchas de estas novelizaciones se publicaron en su momento al calor del éxito de la película o serie correspondiente. No obstante, esta intensa producción “de encargo” ha podido, como ya dijimos, jugar en contra del autor, al influir negativamente en la percepción que algunos críticos y lectores puedan tener de su obra. Un prejuicio claramente injustificado, ya que para Foster no se trata de meros trabajos alimenticios, sino que aplica en ellos todo su talento y su personal estilo narrativo, enriqueciendo el guión original, ahondando en la psicología de los personajes, e incluso rellenando huecos en la trama para agilizar su lectura.

Tal vez ese sea el motivo por el que Foster ha colaborado habitualmente en franquicias tales como Star Trek o el Universo Expandido del Star Wars de George Lucas. Para la primera realizó los diez volúmenes genéricamente conocidos como Star Trek Log uno a diez (entre 1974 y 1978), que adaptan los episodios de la serie de animación de los años setenta. También he encontrado en la red referencias a que Alan Dean Foster colaboró en el guión de la primera entrega cinematográfica de la saga Trekkie, aunque al ser este un aspecto que no he podido confirmar, lo apunto como mero detalle anecdótico.

(Continuará...)

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