Galactica is back!


Es terrible, pero no puedo evitarlo. Desde hace un par de semanas el friki casposo y post-adolescente que aun pervive en mi interior, está más alborotado y despierto que si al irse a dormir se hubiese encontrado a la Spears desnuda en la cama diciéndole con voz sugerente “Hazme tuya”. Y es que, señores, ¡Galáctica ha vuelto!

No, no me refiero a la mítica serie de finales de los 70 apadrinada por el no menos mítico Glen A. Larson, pero casi; se trata de un moderno remake de la misma hecho a primera vista con mejores medios y efectos especiales, aunque quizás con menos encanto naif que su predecesora (y es que los uniformes de los pilotos coloniales, o el de los cilones, tenían su miga).

Esta nueva Galáctica – que se puede ver los miércoles por la noche en Calle 13 – sigue de cerca el argumento general de su predecesora, es decir, la guerra entre los cylones y los humanos habitantes de las 12 colonias, la derrota de estos y la posterior persecución por el espacio mientras los supervivientes vagan en busca de la treceava colonia, que se llama… si, eso es, lo han adivinado: la Tierra. No obstante, también hay importantes diferencias.

Para empezar, el origen de los cylones, que ahora se nos explica fueron creados por el ser humano para su servicio y acabaron rebelándose (se ve que los coloniales no conocían las 3 leyes de Asimov). Tras un largo conflicto se firmó una tregua y los cylones se exiliaron a otro rincón de la galaxia, solo para regresar al cabo de 40 años para rematar el trabajo pendiente.

Pero durante esos 40 años los mismos cylones han evolucionado. Pese a que como dice el traidor Gaius Baltar antaño tenían el aspecto de una tostadora niquelada (una falta de respeto para el impactante diseño de los centuriones cilón clásicos) ahora muestran un aspecto más estilizado y amenazador, e incluso las nuevas versiones son tan parecidas a un ser humano que es casi imposible distinguirlos a simple vista.

Otra diferencia – lógica teniendo en cuenta la naturaleza robótica de los cylones – es que ahora, además de armas convencionales, utilizan virus informáticos para derrotar a la flota colonial. De hecho, la Galáctica se salva gracias a que sus ordenadores no estaban interconectados entre sí y tampoco usaban el sistema de navegación patentado por Baltar. Algo parecido ocurre con los Viper: los más modernos sucumben al virus, mientras que los antiguos son inmunes a sus efectos, por lo que los pilotos de la Galáctica se ven obligados a sacarlos del museo y reutilizarlos (por suerte para los espectadores; el diseño del viper colonial es uno de los más acertados y atractivos visto en serie o película alguna de CF).

Un último cambio corresponde al aspecto general de la serie: atrezzo, vestuario, decorados, etc. que ahora son menos futuristas y exóticos, y más realistas y convencionales, casi cotidianos. Todo muy terrestre, vamos.

El resto de la historia, hasta la fecha, sigue de cerca los pasos de la serie original. Ahora nos encontramos al mando de la Galáctica, en el papel de comandante Adama, al excelente actor y realizador hispano Edward James Olmos (el inolvidable teniente Castillo) que le imprime a su personaje un aire de dignidad, decisión y serena nobleza dignos de su predecesor, Lorne Greene. Curiosamente, quienes han sufrido más cambios han sido el triunvirato protagonista: el hijo de Adama (que ahora se llama Lee, mientras que Apollo es solo su nick o apodo de vuelo) y Starbuck y Boomer que ahora son mujeres.

Y esta es para mí la mayor traición que los nuevos guionistas han perpetrado hacia la serie. ¡Starbuck es una mujer! Semejante protesta ha levantado las iras de mis amistades femeninas y las sospechas de las masculinas, que no entienden porque prefiero a Dirk Benedict antes que a su rubia sustituta. Pero es que Starbuck era el alma de la fiesta: jugador, borracho, mujeriego y putero, peleón, un piloto alocado y, pese a todo ello, simpático a rabiar. Si coges esas cualidades y se las aplicas a una chica… pues bueno… no es lo mismo. Aunque entiendo que el cambio de sexo es necesario para justificar la atracción entre Apollo y Starbuck, que de la otra manera si que sería un tanto escandalosa (tal vez en España un poco menos que en los USA).

Para compensar, me parece un acierto el cambio de aspecto de los cylones, mucho más humano, con influencias asimiladas de películas como Terminator o relatos como La Tercera Variedad del maestro Dick, porque el no tener claro quien es un cylón y quien no lo es permite tejer una atmósfera paranoica muy sugerente, especulando con la identidad del traidor, o traidores, infiltrados, lo cual da mucho juego a la hora de aumentar la intriga y el suspense de la serie. No quiero destripar nada, pero quienes hayan visto el segundo episodio ya saben de lo que hablo…

Pendientes de ver como evoluciona la serie, el arranque de la misma no puede ser calificado de menos que notable. Ya veremos que sorpresas nos deparan los guionistas en próximos episodios. (¿Quizás un cameo estelar de Richard Hatch o Dirk Benedict? Soñar no cuesta nada…).

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Gran post Alejandro. Richard Hatch hará un cameo como un preso político. Lo interesante de esta nueva versión del universo de Galactica es que está muy bien escrita, el tema central será el del enfrentamiento entre una concepción militarista/fascista de la sociedad y una concepción democrática de la sociedad.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Gracias sean dadas a los dioses de Kobol... Desde luego, la idea promete, esperemos que las buenas perspectivas iniciales no se vayan diluyendo episodio a episodio... Por cierto, ¿Y Starbuck? ¿Sigue perdido en un ignoto planeta con la única compañía de un centurión cylon? ¿El equipamiento de los cylones incluirá juguetes sexuales que animen esas largas y solitarias noches galácticas?
Misterio, misterio :o)
Anónimo ha dicho que…
Buen comentario! Aunque no estoy de acuerdo en tu comentario del cambio de personajes. Prefiero a esa rubita de pelo corto y senos redondos que al metrosexual de Starbuck. Y poner a una oriental monisima ( y potencialmente traidora) en vez de la foca de Boomer, tambien lo considero un acierto.
Asimismo, me ha encantado el hecho de que la raza colonial (eso de llamarla humana no me pega mucho)se fuera al carajo por una traicion causada por la codicia y la lujuria de un hombre (reconozcamoslo, la Cilon es un bombon de primera calidad), no por unas oscuras razones.
Tambien es evidente que la derrota viene no solo por la traicion y un buen trasero metalico, sino que tambien se debe a la indolencia y hedonismo en la que esta sumergida la sociedad colonial. Vamos, hombre... 40 años esperando a los Cilones para negociar, y estos pasando de ellos olimpicamente. Y les pillan totalmente en bragas. Parece una profecia de la Alianza de las Civilizaciones que preconiza ZP.
Y me encanta que usen armamento nuclear. Tambien se nota en la serie que es mucho mas cruda y violenta que la anterior (abandonar naves amigas, efectos visuales de cadaveres, etc...).
Creo que vamos a disfrutar de los miercoles por la noche en Calle 13. Yo ya tengo programado el video.

Un saludo a todos.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Pues nada, ante un comentario tan profundo y razonado no puedo sino asentir y mostrarme totalmente de acuerdo. Es obvio que la nueva serie va dirigida a un público, hum, más adulto (aunque este no sea un término de mi agrado) pero con la complicidad añadida que que hayan visto o conozcan la anterior. Mejor, para hacer una fotocopia ya tenemos las Canon :o)