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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Desde el recuerdo: Soledad Miranda

Hace poco, repasando la filmografía de Jesús Franco, no pude evitar caer (de nuevo) rendido ante el talento y la belleza de Soledad Miranda, la musa que protagonizó algunos de sus mejores y más memorables filmes, como su particular versión del Drácula de Bram Stocker, Las vampiras o El diablo que vino de Akasawa, entre otros títulos no menos interesantes.
Oriunda de Sevilla, donde nació un 9 de julio de 1943 en el seno de una familia humilde, Soledad Miranda fue una artista polifacética donde las haya. Aunque se la recuerde sobre todo por su trabajo como actriz (y, en especial, por sus colaboraciones junto a Jesús Franco) fue también cantante, bailarina, icono del género fantástico y mujer de extraordinaria belleza. Su físico, delicado y con un toque lánguido que no hacía sino aumentar su atractivo, iba contracorriente dentro de los cánones estéticos del cine de la época, donde predominaban las formas voluptuosas y curvilíneas; pero la magia de su rostro - y, en concreto, de su mirad…

Nunca estaremos más vivos que ahora /04

Nunca estaremos más vivos que ahora. Últimamente pienso mucho en Adriana Vega y en sus palabras. ¡Qué razón tenía! Cuando somos jóvenes damos por hecho que tenemos todo el tiempo del mundo, pero la muerte es un depredador incansable que ataca cuando menos te lo esperas. Siempre pensé que, de los dos, yo me iría primero. No sólo por la diferencia de edad. Adriana era una roca. De hecho, ella era mi roca, y sé que si ella estuviese aquí ahora mismo, me abrazaría y me revolvería el pelo con sus manos a la vez que me susurraba al oído que, mientras estuviésemos juntos, todo iba a salir bien. Dios, la echo tanto de menos. Me gustaría poder volver atrás en el tiempo, sabiendo lo que ahora sé, para poder revivir esa noche una y otra vez. A veces pienso que tras su muerte mi cuerpo, simplemente, se rindió, y que el cáncer es la forma que mi organismo ha encontrado para llenar el vacío que me produjo su ausencia. Pero me estoy yendo por las ramas. Tras besarme de nuevo, esta vez de forma mucho…

Nunca estaremos más vivos que ahora /03

Durante los cuatro días siguientes apenas tuve contacto con la señorita Vega, ocupado como estaba en preparar el golpe y otras cuestiones personales. Finalmente, fue ella la que me llamó para saber cómo iba todo.
- Bien. He localizado a la empresa que se encarga del mantenimiento del jardín de la finca y, por un módico precio, han aceptado regar el césped con nuestro compuesto. De hecho, hace un par de días que los guardias prefieren patrullar sin los perros, porque los animales están demasiado inquietos. Las pruebas con las cámaras también han salido bien, así que yo no lo dejaría mucho más para allá. Mañana por la tarde, como muy tarde. Si esperamos al fin de semana es posible que Román regrese de improviso, y con él ahí sería imposible hacerlo.
- Perfecto. ¿Lo ves? Sabía que hacia bien confiando en ti.
- Respecto a eso, tengo que preguntártelo de nuevo por última vez: ¿estás segura de que quieres seguir adelante con esta locura?
- Ya te he dicho que sí.
- Lo sé, pero tenía que aseg…

Nunca estaremos más vivos que ahora /02

El resto del día transcurrió sin más sobresaltos, y cuando por fin regresé a mi domicilio en la avenida Galicia estaba más que dispuesto a olvidarme de la inoportuna señorita Vega y sus locuras. Sin embargo, como pronto descubrí, era más fácil decirlo que hacerlo, y es que pese a todos mis esfuerzos por pensar en otras cosas, mi cabeza estaba llena de imágenes de la joven esposada e introducida a la fuerza por dos agentes en un coche patrulla o, peor aún, arrastrándose por el suelo mientras varios perros de presa se ensañaban con ella, una perspectiva que no dejaba de angustiarme por más que me repitiese a mi mismo que ese no era mi problema. Por fin, al filo de la medianoche me di por vencido y, tras coger el teléfono, marqué un número que conocía muy bien pero que ya no esperaba volver a utilizar.
- ¿Si? - me respondió ella, al cabo de varios segundos, con voz soñolienta y algo apagada.
- Que sepas que eres el diablo en persona.
- Adrián - dijo, pronunciando mi nombre de una manera tan…