domingo, septiembre 18, 2016

Mission: Impossible Reloaded 1996-2016

"Su misión, agente Hunt, si decide aceptarla..."
 Misión: Imposible se ha convertido por méritos propios en una de las sagas cinematográficas con más solera y solvencia de los últimos años, pese a los continuos cambios de director en cada entrega, en buena medida gracias a la presencia continuada de Tom Cruise que, además de protagonizar todas y cada una de las entregas de la serie, ejerce de productor y férreo supervisor de la franquicia.
Todo volvió a comenzar en 1996, con la primera de las películas inspiradas en la serie original de los años sesenta. El director elegido para el relanzamiento fue Brian De Palma, un cineasta interesante aunque algo irregular, pero que supo darle a la cinta un acertado equilibrio entre película de acción y filme clásico de espías. Para el recuerdo quedan escenas tan memorables como la pelea final sobre un tren de alta velocidad dentro del Eurotunel, o la incursión de Ethan Hunt (Cruise) en las instalaciones de la CIA, descolgándose del techo cual artista del trapecio, secuencia esta última que, de una u otra forma, se ha repetido en todas y cada una de las entregas de la saga.

Abrams dirigiendo a Tom Cruise en M:I III
Para la siguiente entrega (del 2000) se reclutó a John Woo, uno de los directores con más talento y prestigio del reciente cine de acción de Hong Kong, con un estilo muy diferente al de De Palma, pero que también supo llevar la cinta a su terreno, sin olvidarse de incluir los guiños necesarios para los incondicionales de la serie. Asimismo se intentó simplificar el guión para contentar a quienes opinaban que la primera película era excesivamente enrevesada. Como no hay dos sin tres, Ethan Hunt y su equipo regresaron a la gran pantalla en 2006 de la mano de un J.J. Abrams pre-Despertar de la Fuerza, pero que por aquel entonces ya tenía en su haber éxitos como las series de televisión Alias y Perdidos. Esta nueva entrega contó además con la baza de tener en cartel un villano del calibre de Philip Seymour Hoffman, un excelente actor prematuramente fallecido en 2014. A mayor abundamiento, Hunt cambia su estado en Facebook de "Soltero" a "Casado" con Julia, una estudiante de medicina interpretada por la bella Michelle Monaghan, un acontecimiento que apenas tiene trascendencia en los siguientes capítulos ya que en Misión: Imposible IV se establece que el agente y su esposa hacen vidas separadas, ella tiene una nueva identidad y, de hecho, oficialmente consta como muerta.

Philip Seymour Hoffman, tal vez el villano más memorable de la saga
Detrás de este Protocolo Fantasma se encuentra Brad Bird, un director que proviene del campo de la animación (Los Increíbles, 2004) y que posteriormente incidiría en el fantástico con la incomprendida Tomorrowland de 2015. Sin embargo, su M:I IV es una de las mejores entregas de la serie, que alcanza un balance modélico entre el talento para el suspense de De Palma y el ritmo adrenalínico de Woo y Adams.
La saga se completa, hasta la fecha, con la reciente Nación Secreta (Christopher McQuarrie, 2015), aunque ya hay planes para una sexta entrega protagonizada de nuevo, como no, por un omnipresente Tom Cruise al que la madurez le está sentando de maravilla: en breve estrenará la secuela de Top Gun, además de una nueva aventura de Jack Reacher, y tomará el relevo de Brendan Fraser en el remake de La Momia de Stephen Sommers. Volviendo a la serie en sí, todas las entregas me parecen interesantes, aunque quizás la más floja de ellas (desde mi punto de vista) sea la tercera, la de J. J. Abrams, quizás por ese empeño estéril en complicar la vida sentimental del protagonista que los guionistas de las siguientes películas se apresuraron a corregir. Por lo demás, pocas franquicias pueden presumir de llevar 20 años en el candelero y hacerlo con una media de calidad tan aceptable como esta, excepto (quizás) la de Bourne, aunque esta última sea mucho más reciente que la que ahora nos ocupa.

La actriz sueca Rebecca Ferguson como Ilsa Faust

Curiosidades:

- Ving Rhames (Luther) es el único actor, además de Tom Cruise, que ha aparecido en todas y cada una de las entregas de la saga.
- Es casi una tradición de la serie que el jefe de la sección Misión: Imposible cambie en cada película. A lo largo de los años hemos podido ver en dicho papel a los actores Henry Czemy (1996); Anthony Hopkins (2000); Laurence Fishburne (2006); Tom Wilkinson (2011) y Alec Baldwin (2015).
- En Misión: Imposible III Hunt (Cruise) ha abandonado su trabajo como agente de campo para entrenar nuevos agentes, aunque en las dos siguientes películas retomará su antiguo empleo.
- Ethan Hunt siempre ha estado muy bien acompañado. Además de Michelle Monahan (Julia) le hemos visto beber los vientos por Emmanuelle Beart (Claire), Thandie Newton (Nyah) y Rebecca Ferguson (Ilsa Faust), que repetirá protagonismo junto a él en la próxima Misión: Imposible 6.
- En su andadura cinematográfica, el agente Hunt y su equipo han tenido que enfrentarse a traidores (John Voight), agentes dobles (Dougray Scott), traficantes de armas (Philip Seymour Hoffman), científicos locos (Michael Nyqvist) y terroristas internacionales (Sean Lane).
- Entre los miembros del equipo Misión: Imposible encontramos nombres tan interesantes como los de Jean Reno (León, el profesional), Jonathan Rhys Meyers (Los Tudor, Drácula), Maggie Q (Nikita), Simón Pegg (Scotty) o Jeremy Renner (El legado de Bourne, Ojo de Halcón), por poner varios ejemplos.
- Asimismo, a lo largo de la serie hemos podido ver, en diversos papeles, rostros tan populares del cine y la televisión como los de la mítica actriz británica Vanessa Redgrave, Tery Russell (Felicity), Josh Holloway (Perdidos) o la bellísima actriz francesa Léa Seydoux, en el rol de la implacable asesina Sabine Moreau.
- Curiosamente, el equipo original estaba formado por Ethan Hunt, Sarah Davies (Kristin Scott-Thomas), Hannah Williams (Ingeborga Dapkunaite) y Jack Harmon (Emilio Estévez), además de Jim y Claire Pelps, pero la mayoría de ellos mueren durante el prólogo de la primera Misión: Imposible de 1996, víctimas de la traición del propio Jim.

Filmografía:

1. Misión: Imposible (Serie de TV, 1966-1973).
2. Misión: Imposible (Brian de Palma, 1996).
3. M:I2 (John Woo, 2000).
4. Misión: Imposible III (J.J. Abrams, 2006).
5. Misión: Imposible - Protocolo Fantasma (Brad Bird, 2011).
6. Misión: Imposible - Nación Secreta (Christopher McQuarrie, 2014).
7. Misión: Imposible 6 (Christopher McQuarrie, en pre-producción).

sábado, septiembre 10, 2016

Recordando "Bilitis" (David Hamilton, 1977)

Les Chansons de Bilitis

Sinopsis:

Ambientada en los años treinta del pasado siglo, la película cuenta la historia de Bilitis, una quinceañera que estudia en un selecto internado femenino europeo, donde mantiene una intempestiva relación sentimental con Helene, otra de sus compañeras de clase. Al terminar el curso Bilitis se ve obligada a pasar el verano junto a Pierre y Melissa, una pareja de amigos de la familia, cuyo matrimonio está en crisis debido a las frecuentes infidelidades del primero. Poco a poco Bilitis comienza a sentirse atraida por su antitriona, aunque esta rechaza firme pero delicadamente sus pretensiones, ya que considera que la joven debería tener una adolescencia más convencional y enamorarse de alguien de su misma edad, libre y sin compromiso.
Bilitis comienza a relacionarse con Lucas, un joven fotógrafo al que ya había conocido durante su estancia en el internado. Sin embargo, pese a que entre los dos surge una cierta tensión sexual (y afectiva) Bilitis no puede olvidarse de su anfitriona, hasta que un día, tras una discusión con el joven, busca consuelo en los brazos de Melissa y ambas mujeres terminan acostándose juntas. Al día siguiente Melissa le dice que no se arrepiente de lo que han hecho, pero que no puede repetirse. Abatida, Bilitis comprende que su amiga necesita reencontrar el amor y, en aras de garantizar su felicidad, decide sacrificar sus propios sentimientos propiciando un acercamiento entre ella y Lucas. Con el final del verano la joven regresa al internado, dejando tras de sí a sus antiguos amantes mutuamente entregados el uno al otro.

Mona Kristensen (Melissa), el no tan oculto objeto de deseo de Bilitis
Acerca de la película:

Es imposible entender Bilitis sin hablar de su realizador, David Hamilton, un prestigioso fotógrafo británico especializado en retratos femeninos. Poseedor de una estética muy personal (y algo preciosista, que algunos han calificado de Hamiltoniana), su obra se caracteriza por el empeño en captar en sus modelos ese fugaz momento de tránsito entre la inocencia y la sensualidad, a través del uso de colores cálidos, atmósferas difuminadas y una textura algo gruesa. Sus protagonistas siempre son jóvenes, elegantes, y de una belleza sublime, casi sin mácula. Señas de identidad que el fotógrafo intenta trasladar a sus proyectos cinematográficos, con una diferencia: mientras que una imagen puede sugerir mil historias, una película necesita tener detrás un argumento, por endeble que este sea, para contar una historia. En el caso de su ópera prima, Hamilton tomó como punto de partida el conjunto de poemas La canción de Bilitis (1894) de Pierre Louys, aunque trasladando la acción de la antiguedad clásica a la Europa de entreguerras, lo que le permite al director esmerarse en esas recreaciones de época que le son tan queridas (casi todas sus películas están ambientadas en el mismo periodo). Bilitis, por otra parte, se enmarca dentro de un momento de esplendor del cine erótico, que tiene como precedentes títulos clásicos del género como El último tango en París (1972), Emmanuelle (1974) o Historia de O (1975).
Aunque en su momento tuvo una buena acogida, Bilitis es un filme que no ha envejecido muy bien, e incluso no falta quien opina que sólo es un envoltorio de lujo para presentar una serie de escenas de sexo lésbico rodadas, eso sí, con un gusto exquisito y todo el talento de su realizador. Aquí quizás peque de parcial, pero siempre me ha parecido una película más interesante de lo que muchos quieren concederle, que plantea cuestiones de tanto calado como el tránsito de la adolescencia a la madurez, la búsqueda de la propia sexualidad, o la desazón del primer gran amor frustrado, entre otras no menos sugerentes. A mayor abundamiento, el personaje de Bilitis me resulta fascinante en su determinación, energía juvenil y capacidad de sacrificio. De hecho, toda la película puede interpretarse como un cursillo acelerado de madurez, con final agridulce incluido.

Bilitis (Patti D'Arbanville) y Nikias (Mathieu Carriere)
¿Qué fue de los protagonistas tras el éxito de la película? Patti D'Arbanville (Bilitis) ha seguido en activo y trabajando hasta hace poco, e incluso tiene nuevos proyectos en cartera para este año que encara su recta final. Descubierta muy joven por el mismísimo Andy Warhol, supo escapar al encasillamiento como actriz de cine erótico (algo que no pudo o no supo hacer Silvia Kristel, Emmanuelle), aunque nunca llegó a ser la gran estrella que apuntaba en sus comienzos, pese a lo cual, como decíamos, acumula a sus espaldas una extensa y variada filmografía. Mona Kristensen (Melissa), por el contrario, era una modelo que llegó al cine de la mano de su marido, el propio David Hamilton, y que tan sólo cuenta con este título en su haber. Gilles Kohler (Pierre) siguió trabajando hasta 1987 y se despidió de la industría con un papel como mercenario en la primera entrega de Arma létal (Richard Donner, 1987) tras haber participado en las teleseries Dallas (1983) y Todos mis hijos (1985). Bernard Giradeau (Lucas) simultaneó su faceta como actor con la de director hasta 2010, año de su prematura muerte (tan sólo contaba 63 años). Por su parte, Catherine Leprince (Helene) fue un rostro popular del cine y la televisión francesas durante las décadas de los setenta y ochenta, donde merece la pena destacar su participación en Vive les femmes! (1984) y Escalier C (1985), e incluso llegó a compartir pantalla junto a Alain Delon en el thriller policiaco Choque (Robin Davis, 1982). El resto, salvo algunos nombres de interés del cine europeo del momento, como Mathieu Carrière (Nikias), tuvieron una trayectoria profesional bastante discreta. En general, Hamilton preferia rostros poco conocidos para sus películas, lo que le permitía ajustar el presupuesto para centrarse en otros aspectos de la producción tales que vestuario, decorados, banda sonora, etc. Respecto al director, tras Bilitis rodó otras cuatro películas, la última de ellas de 1983, donde mantenía las mismas coordinadas estilísticas y argumentales que le han hecho famoso y caracterizan su forma de hacer y entender el cine y la fotografía.
Quizás en los tiempos que corren el estilo de Hamilton esté un poco démodé, e incluso resulte políticamente incorrecto (esa obsesión por las jovencitas adolescentes medio desnudas), pero con sus más y sus menos hay que reconocerle que es uno de los grandes nombres de la fotografía del siglo XX, y que su cine es tan personal e interesante como sus antologías o recopilaciones de imágenes, entre las que cabe destacar "Hamilton's movie" (1977) o "The Age of Innocence" (1995), con especial mención para esta Bilitis, que a punto de cumplir cuarenta años, conserva todavía ese encanto y capacidad de seducción que fascinó en su momento a toda una legión de espectadores, entre los cuales me reconozco humildemente incluido, aunque tuviese que esperar varios años para poder verla, ya en VHS.


Ficha técnica:

Bilitis (Francia, 1977) / Dir. David Hamilton / Guión: Catherine Breillat, Robert Boussinot y Jacques Nahum (a partir de los poemas de Pierre Louÿs) / Música: Francis Lai / Fotografía: Bernard Daillencourt / Reparto: Patti D'Arvanbille, Mona Kristenson, Bernard Giradeau, Giles Kohler, Catherine Leprince, Mathieu Carriere.

Filmografía de David Hamilton:

- Bilitis (1977).
- Laura, las sombras del verano (1979).
- Tiernas primas (1980).
- Un été à Saint-Tropez (1983).
- Primeros deseos (1983).

Para saber más:

martes, septiembre 06, 2016

Tiburón, 41 años después

El terror acecha bajo el agua
El reciente estreno de Infierno azul, donde una bellísima Blake Lively tiene que enfrentarse (y sobrevivir) a los ataques de un incansable tiburón asesino (aunque con muy buen gusto para elegir a sus víctimas, todo hay que decirlo) no deja de traerme a la mente al clásico original de Steven Spielberg de 1975, así como a la novela de Peter Benchtley en la cual se inspira y que, en cierto modo, puede ser considerada como la fuente o punto de partida de toda una larga serie de historias protagonizadas por escualos homicidas que alcanza su máxima expresión en la tetralogía de Sharknado, inciada por Anthony C. Ferrante en 2013.
Todo comenzó en 1974 con Tiburón. No la película, aun no, sino la novela original de Peter Benchley. Benchley (1940-2006) fue un periodista y escritor estadounidense que saltó a la fama cuando Steven Spielberg adaptó a la pantalla grande su primera novela, que contaba a grandes rasgos la historia de un escualo que atemorizaba a una pequeña comunidad isleña justo al comienzo de las vacaciones estivales. La trama, además, pretaba especial relevancia a la vida personal y familiar del protagonista (el sheriff Brody) además de sacar a la luz una compleja trama de intereses especulativos y urbanísticos ocultos bajo la aparentemente idílica vida cotidiana de Amity.

"Vamos a necesitar un barco mucho más grande"
A la hora de rodar la película, Spielberg decidió simplificar el argumento eliminando buena parte de esos hilos secundarios (como la aventura entre la mujer de Brody y Hooper, el oceanólogo) así como todo lo referente a la trama de corrupción urbanística para centrarse en la cacería del tiburón. De hecho, la película introduce ciertos cambios con respecto a la novela, siendo el más importante de ellos el que Hooper se salva al final, junto con Brody, además de darle más profundidad al personaje de Quint, el cazatiburones, interpretado por un magistral Robert Shaw. Pese a todos los problemas del rodaje, la película fue un gran éxito que terminó de lanzar a la fama a sus creadores. Con posterioridad, Spielberg se convertiría en uno de los cineastas más solventes y con más prestigio de la industría, mientras que Benchley escribiría doce doce libros más, alternando entre la ficción y la divulgación marina, aunque ninguno volvió a tener el éxito ni la repercusión de su ópera prima. Como detalle anecdótico, Benchley era un gran apasionado del cine y actor aficionado, cuyos créditos incluyen un papel en La señora Parker y el círculo vicioso (1994), además de un pequeño cameo en la propia Tiburón.

Peter Benchley, el otro padre de la criatura
Dado el éxito de la película no es de extrañar que se rodase una secuela tres años más tarde (o sí, por que las posiblidades estadísticas de que dos tiburones de gran tamaño se ceben de forma sucesiva y obstinada con la misma ciudad rozán el límite de la suspensión de credibilidad, pero ¿cuándo ha sido eso un obstáculo en Hollywood?). Así y todo, ni Steven Spielberg ni Richard Dreyfuss (Hooper) repitieron. Si lo hizo el resto del reparto, Roy Scheneider incluido, del que se dice que deseaba así finalizar su contrato con la Universal para probar suerte con otros estudios. Por lo demás, este Tiburón 2 (Jeannot Szwarc, 1978) sigue tan de cerca los pasos de su predecesora que a ratos es difícil distinguir si estamos frente a una secuela o un remake. A mayor abundamiento, sin el respaldo de Spielberg, el filme deviene en aburrido y previsible, con un cierto aire a película de sobremesa, pese a algunas escenas o momentos puntuales que mantienen (algo, pero no mucho) el interés del respetable.

Tiburón 3 (D) ¿Les suena?
A estas alturas la fórmula parecía agotada pero, como se suele decir, no hay dos sin tres, así que se decidió seguir adelante con una nueva entrega, esta vez rodada en 1983. Con Scheneider fuera del proyecto, la hstoria se centra en los hijos de este (uno de ellos interpretado por un jovencísimo Dennis Quaid) y en un parque de atracciones submarino a donde llega un molesto escualo para hacer de las suyas y estropear la fiesta de inauguración. Aunque a estas alturas la mala suerte de la familia Brody con los tiburones pueda parecer absurda, hay que señalar que la película cuenta con algunos puntos fuertes a su favor. Al guión encontramos al propio Benchtley en compañía de todo un experto del suspense como es el gran escritor y guionista norteamericano Richard Matheson, mientras que la realización corría a cargo de Joe Alves, en lo que es su único trabajo como director, aunque haya colaborado como director artístico en numerosas películas y series de televisión a lo largo de la década de los setenta. A modo de curiosidad, la película se rodó en 3D, quizás para darle un aliciente extra a las travesuras del pertinaz escualo. Entre el reparto encontramos también a una primeriza Lea Thompson, poco antes de saltar a la fama como la madre / admiradora de Marty McFly en la trilogía de Regreso al futuro (1985, y posteriores) de Robert Zemeckis.
Por cierto que no hay que confundir este Tiburón 3(D) con otra película italiana de 1981, originalmente llamada L'ultimo squalo, pero que aquí se publicitó como Tiburón 3 para aprovechar el tirón comercial de la saga de Spielberg y compañía. Algo muy habitual por aquel entonces, cuando también pudimos ver un Alien 2 (Alien 2 : Sulla terra de Ciro Ippolito, 1980) antes de que James Cameron estrenase Aliens (1986), por poner otro ejemplo conocido.

Lorraine Gary, Cazatiburones
Uno podría pensar que este Tiburón 3(D) habría puesto el punto y final a la enrevesada historia de amor y odio entre la familia Brody y los escualos... ¡Pero no! En 1987 llega a las salas de cine Tiburón: La venganza (Joseph Sargent), donde es la propia matriarca del clan, Lorraine Gary (Ellen Brody) la que se embarca en una cacería implacable para exterminar al tiburón que (no es broma) está acosando a sus hijos. Su personaje opina que hay algo personal en la forma en que la naturaleza (en general) y los tiburones (en particular) están atormentando a su familia, y nosotros no podemos estar más de acuerdo con ella. Floja, previsible y lo que es peor, aburrida, tan sólo se salva por la belleza de sus localizaciones y la presencia de un Michael Caine que, sin tomarse muy en serio todo aquello, logra poner una nota de humor británico a semejante despropósito. Por lo demás, este sí es el auténtico final de la saga Tiburón que Spielberg puso en marcha en 1975 y que, con sus más y sus menos, se mantuvo activa durante más de dos décadas, con algún que otro miembro de los Brody en cada entrega. Sin embargo, su legado (sobre todo el de la película original) todavía pervive, y es posible rastrear su influencia en títulos posteriores como Deep Blue Sea (1999), Open water (2003), Marea letal (2012) o la ya mencionada Infierno azul, entre otras, sin olvidarnos de experimentos más bizarros como la tetralogía de Sharknado, los tiburones apócrifos del cine italiano de serie B, o las películas protagonizadas por otras criaturas marinas asesinas, como Orca, la ballena asesina (nada que ver con Wally, seguro) o Tentáculos, ambas de 1977.
Más recientemente, el escritor Steve Alten ha intentado actualizar el concepto creado por Peter Benchtley con su novela MEG (1997) y sus secuelas, aunque sin la repercusión del antedicho, quizás porque Alten no ha contado a su favor con el talento de un cineasta como Steven Spielberg, que logró inculcarnos a toda una generación el miedo a nadar mar adentro, mucho más que todas nuestras madres y abuelas con sus advertencias acerca de los cortes de digestión y las dos horas de espera de rigor tras la comida antes de meter los pies en el agua.

Steven Spielberg, el genio tras la cámara

Bibliografía / Filmografía:

- Tiburón, de Peter Benchtley (1974).
- Tiburón, la película (Steven Spielberg, 1975).

Secuelas:

- Tiburón 2 (Jeannot Szwarc, 1978).
- Tiburón 3D (Joe Alves, 1983).
- Tiburón: la venganza (Joseph Sargent, 1987).