De Cine: Walter Hill

Hacia tiempo que quería dedicarle un artículo a Walter Hill, uno de esos talentosos jóvenes cineastas que, como Steven Spielberg, George Lucas, John Milius, Brian de Palma, Martin Scorsese o Francis Ford Coppola, tomaron al asalto el adocenado Hollywood de los años setenta para revolucionar el concepto de como rodar películas (y también uno de mis favoritos, porque no reconocerlo).
Hill comenzó su carrera en la meca del cine a principios de la década de los setenta, firmando los guiones para películas tan emblemáticas como La Huida (1972), de Sam Peckinpah, interpretada por unos jóvenes y glamurosos Steve McQueen y Ali MacGraw o The Driver (1978). También colaboró en la producción y los primeros scripts de Alien (1979), la cual iba a dirigir originalmente, aunque tal tarea recayó al final en manos de Ridley Scott. En su lugar Hill rodó la que para muchos (entre los cuales me incluyo) es su obra maestra: The Warriors, los guerreros de la noche (1979), basada en un libro de Sol Yurick que retrataba el incipiente mundillo de las bandas callejeras de Nueva York.
A continuación vinieron La Presa (1981), donde narraba la odisea de unos soldados acosados por unos adversarios implacables en una historia que prefigura otros clásicos del género como Depredador de John McTiernan (1987) y Límite 48 Horas (1982), otro gran éxito de taquilla que hizo despegar las carreras cinematográficas de sus protagonistas, unos por entonces jovencísimos Nick Nolte y Eddie Murphy y que conoció una segunda entrega (48 Horas más) en 1990 de manos del mismo equipo. En el interín, Hill rodó otros títulos fundamentales de su filmografía como la fábula-rock Calles de Fuego (1984) o Calor Rojo (1988), a mayor gloria del actual gobernador del estado de California. Por su parte, Calles de Fuego había de ser la primera entrega de una trilogía que narraba las aventuras de su protagonista, Tom Cody (interpretado por el actor Michael Paré), aunque los discretos resultados de taquilla frustraron el proyecto. De todas formas, con el tiempo se ha convertido en ese vulgarmente llamado "Filme de culto", reivindicado por una legión de incondicionales que admiran su personal puesta en escena, a medio camino entre el western y el cine de acción, aderezada con una estética videoclipera muy propia de los ochenta que, no obstante, reivindicaba con nostalgia el ambiente y la música rock de los años cincuenta.
Las referencias al western no son casuales, ya que Hill se ha confesado siempre gran admirador de este género, así como de la obra de cineastas como John Ford y, en especial, del actor fetiche de este, el gran John Wayne. De hecho, Hill suele introducir continuos guiños al cine del oeste en casi todas sus películas, incluso las de acción o las comedias. Tal vez por ello a mediados de los noventa se volcó en dicho género con títulos como Gerónimo (1993) o Wild Bill (1994) que suponen un preludio de su serie de televisión de 2004 Deadwood. También en 1994 rueda un nuevo (y para muchos, innecesario) remake de La Huida, en esta ocasión interpretado por la pareja de moda formada por Alec Baldwin y Kim Bassiger, en la cual Hill retomaba el final que tenía originalmente pensado para la película y que la censura le había obligado a modificar en la versión de 1972. Su siguiente proyecto, El último hombre (1996), interpretado por Bruce Willis, era una adaptación más fiel al original de la novela Cosecha Roja de Dashiell Hammett, que ya había sido adaptada previamente al cine en clave de película de samurais (Usaji Yojimbo, de Kurosawa), o como western (en Por un puñado de dólares, de Sergio Leone). Sin aportar nada especial al original, ni superar a sus predecesoras, la versión de Hill se mantiene como un estimable filme de acción.
Tras esta película la carrera de Hill entra en una fase más discreta. En el 2000 rueda, bajo el pseudónimo Thomas Lee, la fallida película de ciencia-ficción Supernova para a continuación centrarse en sus tareas como productor de la antedicha serie Deadwood, las películas de la saga Alien o las dos entregas de Alien vs. Predator. Su proyecto más reciente es un nuevo guión para un remake de The Warriors que estaba previsto para el 2010, su obra maestra y la que mejor ha resistido el paso del tiempo. Con todo, Walter Hill puede presumir de haber sido uno de los renovadores del género de acción contemporaneo, un cineasta innovador y atrevido a partes iguales, el mejor discípulo de Sam Peckinpah y fiel heredero de una concepción de entender y hacer el cine que bebe de los más grandes, y que por desgracia hoy en día se ha perdido en medio de la mediocre producción masiva de videocliperos y gafapastas variados que dominan hoy en día la industría.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Estimado Sr. Caveda:
¿Ha omitido a propósito su valoración sobre la insuperable "Traición Sin Límite? Tiene que dedicarle un post a esa obra maestra. Por lo demás, un post impecable, como siempre. Saludos, jose manuel.
Alejandro Caveda ha dicho que…
Hola y cordiales saludos, maese. No es exactamente que me haya olvidado de dicha película, pero reconozco que a la hora de escribir sobre Hill pesa más la nostalgia que la recopilación exhaustiva, es decir, me he centrado más en aquellas de sus obras que mejor recuerdo y más me marcaron en su momento. Lo contrario ya sería materia para un artículo más extenso. Quizás en mejor ocasión. Un abrazo, as usual, y nos vemos el próximo viernes.