Expediente X: Creer es la clave (2008)

Chris Carter nos ha pillado por sorpresa, rodando una nueva película sobre los Expedientes X seis años después del final de la serie, cuando ya pocas personas (incluso los más fieles incondicionales) apostaban por ello.
En realidad, el último episodio de la serie televisiva ("La verdad", partes 1 y 2) dejaba bastantes cabos sueltos, en especial todos los relativos a la invasión y colonización alienigena de nuestro planeta, por lo que más de un seguidor habitual tenía la esperanza de que Carter retomase la franquicia en la gran pantalla para darle un digno colofón a la serie. No es el caso de este Creer es la clave (2008), que por tono y argumento recuerda más bien a cualquiera de los episodios autoconclusivos de la séptima temporada, por poner un ejemplo.
En esta ocasión Mulder debe salir de su retiro, a instancias de Scully, para ayudar al FBI a capturar a un misterioso asesino en serie que tiene secuestrada a una agente del cuerpo. El elemento "sobrenatural" viene dado por la figura de un vidente, un ex-sacerdote condenado por pederastia, que a través de sus visiones intenta guiar al FBI en la dirección correcta.
Mi impresión personal al salir del cine era más bien ambigua. Por un lado me pareció una buena película, desde un punto de vista técnico está muy bien hecha, y Anderson y Duchovny están perfectos en sus respectivos papeles de Scully y Mulder. El guión, de hecho, está pensado para contraponer sus diferentes personalidades y, como es marca habitual de la casa, da excesiva importancia a los diálogos y discusiones entre ambos protagonistas mientras Mulder intenta convencer a la cerebral Scully de que todo es posible y viceversa.
Por otro lado el argumento me pareció flojo. Como pensado para un episodio televisivo de unos 45 minutos, y artificialmente estirado hasta las dos horas de duración. Tiene algunos momentos brillantes e inspirados, de genuino Expediente X, pero en general el asesino y sus motivos apenas despiertan el menor interés. Aparte del obligado cameo de Skinner, no hay mayor referencia (como ya hemos dicho) a la mitología que formaba la columna vertebral de la serie desde la primera temporada y que aquí brilla por su ausencia, y uno no puede dejar de preguntarse si esa omisión no será intencionada.
La anterior película basada en los Expedientes X, Enfréntate al futuro (1998), si bien tuvo una más que aceptable recaudación en taquilla, recibió bastantes críticas por culpa de su guión, demasiado confuso e imbricado con el de la serie madre, de tal manera que resultaba incomprensible para cualquier persona no familiarizada con esta. Ahora parece como si Carter intentase corregir ese error haciendo una película cerrada y autoconclusiva, apta para todo tipo de público, tanto los seguidores habituales de la serie (que disfrutarán con el reencuentro y la interacción entre Mulder y Scully) como para quienes se acercan a los Expedientes X por primera vez y quieren disfrutar de la película sin tener que lidiar con el peso de la herencia de nueve temporadas televisivas. Una apuesta valiente, aunque arriesgada, ya que el resultado puede defraudar tanto a unos como a otros, aunque los aficionados de toda la vida siempre tiendan a ser más indulgentes con el resultado final. El tiempo dirá si Carter tuvo razón y si veremos nuevas entregas cinematográficas de los Expedientes (ojalá que sí), pero entretanto podemos disfrutar con este Creer es la clave mientras Anderson y Duchovny nos demuestran en pantalla que cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor, y que si les dejan aun tienen cuerda para rato.

Comentarios

Elwin Álvarez Fuentes ha dicho que…
Qué significativo tener en cuenta que escribiste este texto apenas salió este filme. Efectivamente al leerte es posible darse cuenta de varios puntos en común entre tu crítica y la mía; pero sí debo dejar claro que a mi me ayudó mucho el hecho de volver a verla años después, en su "Corte del Director" o extendida y poco tiempo después de verme la serie de corrido...En verdad creo que esta cinta bien merece una oportunidad a la hora de evaluarla, pues es mucho más compleja de lo que se ve en una primera instancia.