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Mostrando entradas de junio, 2013

Un mal lugar donde perderse (006)

Volví a la realidad confuso y algo desorientado, sin saber bien cuando ni donde estaba y, por un momento, pensé que seguía en la habitación del motel y que todo lo que había ocurrido durante las últimas horas sólo había sido un mal sueño. Pero no. A medida que mi cabeza se iba despejando podía sentir a mi alrededor el mordisco del frío aire nocturno, así como la dura superficie de la cubierta bajo mi espalda. Me pregunté que me había despertado, si habría sido mi acompañante al moverse o gemir en sueños, pero seguía sumida en un profundo coma desde que dejamos atrás el embarcadero. Aunque al principio di por hecho que su herida había sido mortal, al examinarla de cerca pude comprobar que todavía respiraba y tenía pulso, tan firme y regular como el mio propio. Por lo que pude ver el proyectil había resbalado a lo largo del cráneo, abriendo un profundo surco a través del cuero cabelludo hasta salir por detrás, provocando de paso una masiva hemorragia que daba la impresión de ser mucho …

Una noche en Miskatonic / 04

Una noche en Miskatonic / 03

La siguiente puerta no parecía tan impresionante como la primera, pero en vez de una cerradura convencional estaba equipada con un teclado alfanumérico similar al de algunas cajas fuertes. Ruthven tecleó la contraseña con una indiferencia casual fruto de la rutina diaria.  - Supongo que aquí es donde están recogidos los ejemplares más valiosos.  - Sí, aunque la cerradura no está tanto por una cuestión de seguridad como por motivos de mantenimiento – señaló el bibliotecario -. Esta sala tiene su propia atmósfera, con unas condiciones de iluminación, humedad y temperatura distintas del resto del edificio para evitar que el contenido se estropee. De hecho, controlamos el número de personas que pueden entrar a la vez para ajustar la temperatura al nivel correcto. Los visitantes tienen que usar mascarilla y guantes de látex. No se permite sacar los libros al exterior ni introducir cámaras, portátiles o teléfonos móviles, y durante la consulta siempre tiene que estar presente algún miembro…

Una noche en Miskatonic / 02

- ¿Y ahora por dónde? - inquirió su acompañante.  - De frente y al llegar a la escalera bajando, en vez de subir.  - Pues está fatal señalizado.  - En realidad, es una forma de mantener alejados a los curiosos y visitantes indeseables.  - ¿Cómo yo, quiere decir? - insinuó la chica, sonriendo por primera vez en toda la noche.  - Para nada. Tu vienes recomendada – contemporizó el bibliotecario, abriendo camino escalones abajo hasta llegar a un descansillo ocupado por una puerta doble metálica que, por su aspecto, parecía más el acceso a la cámara acorazada de algún banco que la entrada de una biblioteca. Sin embargo, antes de que Ruthven pudiese hacer el menor ademán de abrirla, un guardía de seguridad apareció en lo alto de la escalera, cegándoles con el haz de luz de su linterna.  - ¿Doctor Ruthven? ¿Qué hace aquí a estas horas? - preguntó el hombre, a quien el aludido reconoció como Felton, uno de los vigilantes nocturnos de la universidad; un tipo seco y un tanto extraño, con la ca…