viernes, agosto 24, 2012

"Doble Juego"; una selección, por A. Caveda

Los seguidores habituales de este blog ya saben que de vez en cuando me gusta subir fragmentos de alguno de los relatos o novelas cortas que voy escribiendo a ratos libres con la esperanza de poder publicarlos algún día (sí, ya lo sé, pero que quieren: de esperanzas e ilusiones...).Entretanto, aquí dejo un par de muestras de uno de ellos provisionalmente titulado Doble Juego y que intenta combinar algo del estilo de las novelas de Raymond Chandler con el cine de Dario Argento, partiendo de la base de que no le llego a ninguno de los dos a la suela de los zapatos. Como siempre, espero que les guste y no se corten con los comentarios.



Cuando llegué al lugar de la reunión pasaban más de veinte minutos de la hora de la cita. La señora Ballantine ya estaba ahí. No era en absoluto como me la había imaginado tras nuestra breve conversación telefónica: parecía demasiado joven y bonita como para ser la mujer de un cretino como Richard Ballantine, pero como se suele decir, el amor es ciego y siempre tiene un precio. Me pregunté cual habría sido el suyo. Iba por la mitad de la segunda copa de vino y cuando me senté frente a ella me obsequió con una mirada tan dura y despectiva que le hubiese comido la moral a alguien con menos autoestima que yo. 
- Llega tarde - me espetó, por todo saludo. 
- Lo siento. Me retuvieron en el aereopuerto. Nuevas normas de seguridad, ya sabe. 
Ella apuró el resto de la copa mientras me observaba con más atención a la vez que tamborilleaba, impaciente, con sus uñas sobre la mesa. 
- No tiene usted aspecto de investigador privado. 
- ¿Y qué aspecto se supone que debería de tener? - repliqué, curioso. 
- No lo sé. Más alto y fornido, tal vez. ¿Es cierto que estuvo en el ejército? 
- Si y no. Era oficial de intendencia. Me temo que lo más cerca que estuve del frente fue una vez que sobrevolamos Karbala a 800 metros de altitud. Ni siquiera oi el ruido de los disparos. 
Como curriculum no era muy impresionante, pero no pareció importarle. Volvió a dirigirme otra escrutadora mirada con aquellos enormes ojos tan azules como el mar e igual de brillantes. Cuando habló de nuevo su tono de voz era un poco más cálido y menos agresivo. Con su vestido de marca, la cuidada manicura y el peinado a la moda hubiera podido pasar por toda una dama de la rancia sociedad de Boston, pero todavía conservaba un cierto acento de la Europa del Este que traicionaba su origen extranjero. 
- ¿Soy sospechosa? 
- ¿Debería? 
- No sé nada de los asuntos de mi marido. 
- ¿Porqué piensa que quiero hablar de él?
Ahí la sorprendí. Fue apenas un leve parpadeo, y se rehizo enseguida, pero durante apenas un segundo perdió su máscara de impasibilidad. "Te pillé", pensé, mientras le dedicaba mi mejor sonrisa de complicidad (...).


Era noche cerrada cuando relevé a mi compañera de guardía en la mansión de los Ballantine. Tenía varias largas y solitarias horas por delante, asi que decidí hacer una visita a la cocina para prepararme una taza del mejor café de mi anfitrión (qué diablos, él se lo podía permitir) y de paso comprobar el sistema de alarma. Cuando regresé al salón ella estaba ahí, de pie frente al ventanal, con un cigarrillo encendido entre sus largos y delicados dedos. 
- ¿No puede dormir? - pregunté, solicito. 
- Pensé que agradecería algo de compañía. ¿No le resulta aburrido pasar tantas horas aquí solo? 
- Es mi trabajo - respondí, encogiéndome de hombros -. ¿Y usted? ¿Cómo es que no está con su marido? 
- Hace tiempo que mi esposo y yo no hacemos vida común - repuso, con indiferencia, mientras le daba una larga calada al cigarro. Sólo ella podía darle ese toque de sensualidad a un gesto tan vulgar y cotidiano. 
- Perdone que se lo diga, pero no da la impresión de que le importe mucho. 
- Es lo que tienen los matrimonios de conveniencia: cada uno sabe cual es su lugar y lo que puede esperar del otro. Yo hago la vista gorda ante sus numerosos deslices y a cambio disfruto de esta preciosa jaula dorada. 
- No parece un mal trato. 
- No, si es que no te importa la soledad. Perdone - hizo un vago gesto con la mano, como intentando restarle importancia a sus palabras, y aplastó el cigarro contra el marco de la ventana -. No sé por que le cuento todas estas cosas. No es... apropiado. 
- No se preocupe. La discrección va con el trabajo. 
- Se lo agradezco - musitó en voz baja, dedicándome otra de aquellas escasas y furtivas sonrisas suyas capaces de iluminar la noche más oscura. Por un segundo, atrapada en aquel breve momento de debilidad, me pareció más joven y adorable que nunca. Pero el momento pasó y volví a tener enfrente de mí a la Erica Ballantine de costumbre, tan sofisticada como distante. 
- Siempre puedes cambiar de vida y volver a empezar - le sugerí, tuteándola de forma inconsciente, aunque ella no pareció notarlo. 
- ¿Cambiar a qué? 
- Podrías volver a la música. Sabes, hace años te vi durante un concierto en el Palacio de la Música de Viena. La forma que tenías de tocar el piano me llegó al corazón. Eras increiblemente buena y no creo que hayas perdido nada de tu talento. 
Pude ver que agradecía mi comentario, aunque quisiese aparentar indiferencia. 
- Que adulador. Ojalá todos mis críticos opinasen igual que tú. 
- Estoy seguro de que podrías convencerles con tu encanto personal. 
- ¿En serio? Pues parece que mi encanto personal no funciona con tu amiga. 
- Eso es porque piensa que estás implicada de alguna manera en todo este asunto. 
- ¿Y tú? ¿Qué piensas tú? 
- Creo que sabes más de lo que nos has dicho - contesté sin pararme a medir mis palabras. Por toda respuesta, Erica apretó los labios y me lanzó una intensa mirada de furia antes de desaparecer en dirección a su dormitorio. Maldita sinceridad. Mi hermano siempre me decía que me traería problemas. Me alegre de que no estuviese presente para hacer uno de sus típicos comentarios sarcásticos. En eso, oi un tenue sonido de pasos a mi espalda. Erica Ballantine había regresado; y mientras cruzaba la estancia, liberaba los botones que sujetaban su vestido, el cual comenzó a resbalar hacia el suelo dejando su escultural cuerpo al descubierto. De repente comencé a notar una incómoda sequedad en la boca, a la vez que mi corazón se saltaba un par de latidos. Con un último golpe de caderás ella se deshizo del traje, quedando vestida tan solo con sus sandalias de Blahnik y un escueto conjunto de ropa interior de Agent Provocateur, tan natural y arrogante como si estuviese participando en un desfile de Victoria's Secret. 
- No es una buena idea - acerté a comentar mientras ella se acercaba desabrocharme la camisa -. De hecho, creo que es una pésima idea. 
- Oh, cállate y bésame (1) - me replicó, sin dejar de pelearse con mis botones. Aquel era el momento perfecto para haber mantenido la cabeza en su sitio y comportarme como un caballero, cosas ambas que, por supuesto, no hice.

(1) En el relato original, la expresión de Érica era mucho más directa; aquí la he suavizado para que Blogger no me censure el blog como "Contenido inadecuado".
(Gijón, enero de 2012).

© Alejandro Caveda (Todos los derechos reservados).

martes, agosto 14, 2012

Las aventuras de Tadeo Jones

No es pariente del doctor Jones, ni falta que le hace: y es que las aventuras de Tadeo no tienen nada que envidiarle a las del célebre arqueólogo de George Lucas, como bien podremos comprobar el próximo día 31 de agosto cuando se estrene por fin en las salas de cine el primer largometraje en 3D protagonizado por este simpático personaje creado en 2001 por el experto en animación y diseño gráfico Enrique Gato.
Tadeo es un simple trabajador de la construcción que sueña con escapar de su rutinaria existencia y vivir mil y un aventuras a lo largo y ancho del globo. Su oportunidad llega por fin cuando le confunden con un famoso arqueólogo y se ve involucrado en una peligrosa trama de secuestros y contrabando de obras de arte en Perú. Para ello contará con la ayuda de su perro Jeff; Belzoni, un loro mudo que se comunica mediante mímica y carteles, y Freddy, un buscavidas equipado con un abrigo multiusos, mientras que el interés romántico viene de la mano de Sara Lavrof, una arqueóloga profesional cuya búsqueda le llevará a formar equipo con Tadeo y sus amigos.
 Al igual que Sara recuerda levemente a Lara Croft, Tadeo es un nada disimulado homenaje a Indiana Jones con algo del físico y el sentido del humor de Superlópez, el personaje de comic diseñado por el dibujante JAN allá por la década de los setenta. Antes de dar el salto a la gran pantalla, Tadeo ha protagonizado un par de cortos que sirvieron para terminar de perfilar el diseño y el caracter del personaje y que han obtenido numerosos galardones tanto dentro de nuestras fronteras como a nivel internacional. Ahora Gato tiene por fin la oportunidad de demostrar lo que su personaje puede dar de si en una aventura de casi hora y media de duración, en un verano dominado por el cine de superhéroes y el regreso de Ridley Scott al género de ciencia ficción con Prometheus, la anhelada precuela de Alien (1979). Sin embargo, argumentos a favor no le faltan, empezando por el talento de su creador, a lo que habría que añadir la ternura que transmite el personaje y el sentido del humor que caracteriza todas sus aventuras. Mediaset España y Paramount se han volcado en la promoción del filme con toda clase de anuncios, trailers y hasta un nuevo corto de animación (La mano de Nefertiti) para intentar despertar el interés del público en un momento de crisis de taquilla, por un lado, y de dura competencia en pantalla, por otro.


Como es habitual en este tipo de producciones la voces de los personajes protagonistas suponen una baza importante. Las aventuras de Tadeo Jones cuenta con los talentos de José Mota y de Michelle Jenner. La interprete revelación del 2011 por su papel estelar en No tengas miedo de Montxo Armendáriz tiene, además, una larga experiencia a sus espaldas como actriz de doblaje: aparte de participar en varios filmes de animación de la Pixar/Disney, ha doblado a la también actriz Emma Watson en la saga de Harry Potter, además de ser la voz del pequeño Giosué en La vida es bella (1999). A mayor abundamiento es hija de Miguel Ángel Jenner, otro de los expertos en doblaje más prestigiosos de nuestro país y voz habitual en castellano del actor Samuel L. Jackson. Ojalá que pese a la dificil coyuntura actual este filme sea todo un éxito, demostrando así que el buen cine, cuando está hecho con calidad y cariño, puede hacerse un hueco en pantalla pese a la dura competencia y los estragos de la crisis económica. La película bien lo merece, y nosotros estaremos ahí el día del estreno para apoyar a su creador y al resto del equipo de rodaje.

ENLACES DE INTERÉS:


VíDEOS:



domingo, agosto 05, 2012

Prometheus de Ridley Scott


FICHA TÉCNICA:

Título original: Prometheus (2012)
Nacionalidad: EEUU
Duración: 123 m.
Director: Ridley Scott
Guionistas:  Damon Lindelof, John Spaihts
Protagonistas: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Guy Pearce.

SINOPSIS:

La nave espacial Prometheus viaja con destino desconocido en busca de respuestas acerca del origen de la vida; pero en su lugar encontrarán un terrible misterio que puede poner en peligro el destino de la humanidad.

 OPINIÓN:

En la mitología griega, Prometeo era el titán al que Zeus castigaba por haberles entregado a los hombres el fuego de los dioses. Algo parecido a lo que les ocurre a los tripulantes de la Prometheus en su búsqueda de respuestas al enigma de la vida; y es que nada es casual en esta nueva película de Ridley Scott, empezando por el título.
Hacian tiempo que se especulaba con la posibilidad de una nueva entrega de Alien dirigida por el propio Scott y situada antes de los eventos de la película original de 1979. Sin embargo el genial realizador de Blade Runner (1982) y Gladiator (2000) no estaba interesado en hacer una precuela al uso, por lo que apoyado en el guión de Damon Lindelof (Perdidos) ha urdido una nueva trama que amplia y expande el concepto original de la saga, abriendo el universo de Alien a nuevos conceptos y posibilidades. Una película de terror en el espacio, si, pero no tan previsible como más de uno pensaría y aderezada con las dosis adecuadas de metafísica y misticismo New Age a lo Von Daniken para que resulte más profunda sin hacerse indigesta. 
Al contrario que otras precuelas diseñadas para que encajen al milímetro con la película original Prometheus va por libre. A Scott no le importa la concordancia: él es el creador, y la continuidad tiene que adaptarse a su inventiva, y no al revés. De hecho, muchos de los misterios que aquí se revelan dinamitan por los aires las dos precuelas de Alien vs. Predator, además de sugerir un nuevo origen para la plaga de aliens a años luz de todo lo que habían especulado otros cineastas como James Cameron. A mayor abundamiento, Prometheus tiene una estética muy diferente a la de sus precursoras, más pulcra y menos Giger. El tiempo dirá si ha acertado, aunque esta película puede marcarse el tanto de ser la primera "precuela" que genere a su vez nuevas secuelas al margen de la saga principal. Y es que Scott resuelve algunos enigmas pero plantea muchos otros más por el camino: ¿Quienes son los misteriosos ingenieros? ¿Existen todavía o se han extinguido? ¿Son nuestros creadores y en caso afirmativo, porqué decidieron exterminarnos? Y sobre todo ¿Cúal es el destino final de la doctora Shaw y David, el androide, en su búsqueda del mundo natal de los ingenieros? Preguntas que tal vez el propio Scott conteste algún día en una futura continuación de esta película que, en un principio, estaba pensada para rodarse en dos entregas. Y es que tras visionar Prometheus, uno tiene la impresión de que este es el filme original mientras que Alien no es más que un mero spin-off, tal y como sugería muy acertadamente Javier Capa en su comentario tras el estreno.
Al margen de algunos "peros" puntuales Prometheus es una gran película, algo a lo que no es ajeno el plantel de excelentes actores que la protagonizan, entre los que destacan por méritos propios Michael Fassbender y Noomi Rapace como la esforzada heroina. Si la hubiese rodado un director novel estaríamos hablando de un nuevo talento cuando no de un genio en ciernes; pero no faltarán puntillosos que afirmen que esperaban más de su responsable, cuando en realidad este filme nos devuelve al mejor Scott, el que sorprendió en su momento a toda una generación de espectadores con obras maestras del calibre de Blade Runner o la propia Alien. Treinta y tres años después el círculo se ha cerrado, y la Nostromo está lista de nuevo para emprender su viaje sin retorno hacia esa luna misteriosa donde aguarda un destino peor que la muerte.