martes, marzo 27, 2012

De Cine: Yohana Cobo V2.0


Hay mujeres cuya belleza es un resultado muy superior a la mera suma de sus partes, como es el caso de Yohana Cobo. Su atractivo físico recuerda al de una modelo clásica de Romero de Torres, gracias a sus marcados rasgos étnicos, su sonrisa misteriosa y esa mirada brillante y expresiva que deslumbra al espectador desde la pantalla, mientras que su aspecto aniñado y algo frágil le ha permitido especializarse en personajes de jóvenes adolescentes como el de Paula, la hija de Penélope Cruz en Volver (Pedro Almodóvar, 2006).
Yohana Cobo (Madrid, 1985; también conocida como Joanna, o Johana) es una de las mejores representantes de esa generación de intérpretes que eclosionaron a lo largo de la década de los noventa, para dar el salto definitivo a la fama con el cambio de milenio. Su rostro comenzó a hacerse popular ya desde muy joven entre los telespectadores gracias a su aparición en series como Farmacia de guardia (1993) o Querido maestro (1997), pero su gran oportunidad llega al año siguiente al conseguir el papel de Blanca en la producción de Telecinco Hermanas, tras el cual vendría el salto a la gran pantalla sin que esto haya supuesto su retirada del medio televisivo, en el que ha seguido trabajando a lo largo de toda su trayectoria profesional. Así, durante los últimos años hemos podido verla como estrella invitada en diversos episodios de Hospital Central (2002), Código Fuego (2003), El Comisario (2005), Los misterios de Laura (2009) o un reciente biopic sobre Carmina Ordoñez en el que interpreta a una joven Lolita Flores.

Yohana Cobo en 'El séptimo día' (2004)
Su carrera cinematográfica comenzó con pequeños papeles de reparto en títulos como Aunque tú no lo sepas (2000), Sin noticias de Dios (2001), Semana Santa (2002) o La vida mancha (2003) de Enrique Urbizu, donde interpretaba a Sara, una joven canguro prendada de José Coronado en la que fue la segunda colaboración de este tándem actor-director (tras La caja 507) que ha triunfado en la presente edición de los premios Goya con No habrá paz para los malvados. Al año siguiente fue la elegida para encarnar a Isabel Jiménez, uno de los personajes principales de El séptimo día, un largometraje de Carlos Saura inspirado en los sucesos de Puerto Urraco, todavía de reciente actualidad por aquel entonces. El 2005 fue un año de intensa actividad para Yohana, a la que pudimos ver en la comedia juvenil Fin de curso y el drama de época Las llaves de la independencia (el cual nos deja para el recuerdo una tórrida escena de alcoba entre la actriz y su compañero de reparto, Fernando Carrillo) además de regresar a televisión para colaborar en varios capítulos de la exitosa serie de Telecinco El Comisario. Gracias a estos y otros trabajos su nombre comienza a destacar como el de una de las jóvenes actrices más prometedoras del momento, aunque el auténtico punto de inflexión de su carrera llegaría poco después, cuando el célebre realizador manchego Pedro Almodóvar la reclutase para su nuevo proyecto, Volver (2006), en el papel de Paula, la hija adolescente de Penelope Cruz (aunque ambas apenas se llevasen entre sí unos once años), junto a otras ilustres intérpretes del cine español como Carmen Maura, Lola Dueñas o Blanca Portillo. Lejos de arredrarse, la actriz ofrece aquí una de sus mejores interpretaciones, con una intensidad sublime no exenta de cierta ternura, tal y como atestigua el Premio a la Mejor Actriz que el Festival de Cannes otorgó ex aequo a todas las protagonistas femeninas del filme, cuya promoción la llevó a visitar certámenes no menos prestigiosos como el de Karlovy Vary, San Sebastián o la gala de los Goya.
Su ascenso a la categoría de 'Chica Almodovar' termina de cimentar su popularidad. Entre el 2006-2007 es frecuente verla en toda clase de actos públicos, desde fiestas a inauguraciones de locales pasando por premieres de películas propias y ajenas; participando en diversas campañas publicitarias (fue la chica Evax 2006 y participipó en el prestigioso calendario Larios del 2007); posando como modelo de excepción para el objetivo de fotógrafos del calibre de Quim Llenas, Francis Tsang o Rubén Martín; o protagonizando reportajes en diversas cabeceras como MAN, In Touch o Vanidad, que exploran desde su lado más sensual a su faceta más sofisticada y glamorosa.
Ese mismo año 2006 fue Jenny, una de las protagonistas de la interesante cinta Arena en los bolsillos (César Martínez Herrada, 2006) que narra la historia de cuatro jóvenes de ambiente marginal que viajan hacia la costa intentando escapar de la miseria de la realidad que les rodea. Sin embargo, sus siguientes proyectos tuvieron mucha menos repercusión, como fue el caso de la TV Movie El monstruo del pozo (2007) o el thriller erótico Canciones de amor en Lolita´s Club de Vicente Aranda, basada en la novela homónima de Juan Marsé, donde interpretaba el personaje de Djasmina. Tras ella vendrían el corto Vlog (2008) y Bullying (2009), un intenso drama sobre el acoso escolar que se presentó en la doceava edición del Festival de Cine de Málaga de ese mismo año al que acudió la propia actriz como estrella invitada en compañía de parte del equipo del filme. Por esas fechas protagonizó también el videoclip del tema "Quiéreme" del dúo musical Andy y Lucas. Su último papel estelar hasta la fecha ha sido el de Rosa Campos de Amor en Tramontana (2009) de Ramón Gieling, una atormentada historia de amor con final trágico entre un hombre maduro y una jovencita precoz en el que la interprete le da una nueva vuelta de tuerca a su rol como lolita adolescente, que ya había explotado en títulos como La vida mancha o Las llaves de la independencia.

Yohana Cobo en 'Tramontana' (2009)
Tras esta película la actriz se ha retirado a un discreto segundo plano hasta regresar a la pequeña pantalla para dar vida a una joven Lolita Flores en un biopic sobre Carmina Ordoñez (2012). En el ínterin ha participado en el elenco de Vidas pequeñas (2010), una película coral del cineasta argentino Enrique Gabriel, así como en los los cortometrajes La profesora (2010) de Selu Vega y Ojos que no duermen (Leonardo Santana, 2011). Más recientemente ha participado en las obras de teatro El hombre del cuarto oscuro (Creaciones Laindalo, 2014) y La Regla del Tres (Tornabucle Ediciones, 2015), ambas de Paco Rodríguez, en lo que supone una nueva muestra de su versatilidad y de su gran talento escénico.
En lo profesional, Yohana  se declara abierta a toda clase de proyectos que le permitan abordar nuevos registros, y aunque le gustaría seguir trabajando en TV reconoce tener mono de cine y, en especial, estaría encantada de volver a rodar con Almodovar al que considera - no sin razón - como su director fetiche. El tiempo lo dirá, aunque argumentos no le faltan: tiene belleza, talento, experiencia y un curriculum de lujo que incluye colaboraciones con Carlos Saura, Vicente Aranda o el propio Almodóvar entre otros nombres imprescindibles del cine español de las últimas décadas, por lo que es de esperar que muy pronto podamos disfrutar de nuevo con su presencia en nuestras pantallas (o en nuestros escenarios).

Yohana en "El hombre del cuarto oscuro"

PARA SABER MÁS:



VIDEOS:





NOTA: Todo el contenido de este zoco esta hecho por amor al arte y sin ánimo de lucro. En ocasiones utilizo imágenes de diversas fuentes con el único fin de ilustrar los artículos señalando al autor y/o la ubicación siempre que sea posible. Si deseas que acredite o retire alguna de ellas puedes ponerte en contacto conmigo a través de la siguiente dirección de correo: acaveda@gmail.com
Mil disculpas y gracias por tu comprensión.

© Alejandro Caveda 

jueves, marzo 22, 2012

Mi cinco libertinos favoritos del cine y la TV

Quienes ya me conocen desde hace tiempo sabén que uno de mis pasatiempos preferidos es hacer listas de mis Cinco Cosas Favoritas, ya sean libros, películas, chicas o tebeos, al igual que hacía el protagonista de la novela Alta Fidelidad de Nick Hornby. Pues bien, en esta ocasión quiero recordar a mis cinco caraduras más entrañables del mundo del cine y la televisión, esos actores cuya vida es o ha sido un culebrón en si mismo y pese a todos sus numerosos esfuerzos por autodestruirse se las han arreglado para salir a flote una y otra vez. Por comodidad he decidido enumerarlos por orden alfabético del apellido, aunque lógicamente uno tiene sus debilidades y si tuviese que darle el primer puesto a uno en concreto por encima de todos los demás ese sería el gran David Duchovny, al que ya le dediqué en su momento un artículo más extenso en este blog:


1. Robert Downey Jr.
Dicen que la clave del éxito de un actor está en interpretar personajes con los que pueda identificarse. Desde ese punto de vista, no cabe duda de que Robert Downey Jr. nació para interpretar al inventor mujeriego y borrachuzo Tony Stark, a.k.a. Ironman. Un papel que unido a su adrenalínica y desenfadada revisión del detective de Baker Street bajo la batuta de Guy Ritchie ha terminado de relanzar la carrera de este interesante actor que regresa así a primera fila tras varios años de devaneo con el alcohol y las drogas. Hace poco hemos podido verle en la secuela de Sherlock Holmes, Juego de sombras (2011) mientras que para el futuro tiene pendiente de estreno el blockbuster Los Vengadores (2012) al tiempo aguarda la ocasión de enfundarse en la armadura dorada del Hombre de Hierro por tercera vez.


2. David Duchovny. 
Sin duda, mi actor favorito desde la época del agente Mulder. Siempre me ha parecido un intérprete sólido, versátil y convincente pero que no había tenido mucha suerte con la elección de sus papeles cinematográficos, siendo la televisión el medio en el que ha cosechado sus mayores éxitos como es el caso de Expediente X o la más reciente Californication.
En esta última Duchovny se mete en la piel de Hank Moody, un escritor bloqueado tras publicar su último libro y que lleva varios años intentando escribir una nueva novela. Por el camino Moody intenta mantener el respeto de su hija y recuperar el amor de su ex-mujer (la cual está a punto de casarse de nuevo con su odiado editor) al tiempo que se emborracha, coloca y fornica con todas las chicas atractivas que se cruzan por su camino (más o menos, como hacia el propio actor en la vida real).
En cualquier caso, interpretar a Hank Moody le ha sentado bien. Duchovny parece cómodo y hasta rejuvenecido en la piel del personaje que le ha ayudado a relanzar su carrera cinematográfica. Hace poco le hemos visto interpretando de nuevo a Fox Mulder en Expediente X: Creer es la clave (2008), compartió cartel con Halle Berry y Benicio del Toro en Cosas que perdimos en el fuego (2007) y tiene pendiente de estreno Phantom (2012) y Relative insanity (prevista para el 2013).


3. Dean Martin.
Dean Martin fue uno de los miembros más destacados del mítico Rat Pack de Las Vegas durante los años sesenta junto a Sammy Davis Jr. y Frank Sinatra. Cantante de éxito y notable mujeriego, fue pareja artística de Jerry Lewis, tuvo su propio show televisivo y desarrolló de forma paralela una más que interesante carrera como actor en títulos tan memorables como Ocean's eleven (1960) o Rio Bravo (1959) en el cual tuvo la ocasión de rodar junto al mítico John Wayne a las órdenes de Howard Hawks. Prototipo del seductor chapado a la antigua, romántico y extrovertido, tuvo sonados romances con algunas de las mujeres más hermosas de su época aunque fue incapaz de mantener una relación duradera con ninguna. La muerte de su hijo Dino le sumió en una profunda depresión de la que ya nunca llegaría a recuperarse hasta su muerte, acontecida en 1995. 


4. Mickey Rourke.
Si hay alguien que haya hecho auténticos esfuerzos por arruinar su futuro, sin duda ese ha sido Mickey Rourke. Su caracter difícil, unido a sus excesos, los coqueteos con el alcohol, el sexo y las drogas, además de la práctica del boxeo e innumerables operaciones y arreglos de cirujia estética estuvieron a punto de llevar a la tumba (profesional y literalmente hablando) a uno de los mejores y más prometedores actores de su generación, protagonista de títulos tan memorables como Manhattan Sur (1985), Nueve semanas y media (1986) o El corazón del ángel (1987). Sin embargo, cual Ave Fenix, Rourke ha resurgido de sus cenizas gracias a papeles como el de Marv en Sin City (2005) o Randy 'The Ram' Robertson en El luchador (2008) que le han permitido participar en otros títulos de éxito tales que Ironman 2 o Los Mercenarios (ambas de 2010). Hace poco pudimos verle en Inmortales (2011) de Tarsem Singh y en la actualidad rueda Black November junto a Kim Bassinger y el western Dead in Tombstone.


5. Charlie Sheen.
"El sexo no pudo conmigo. El alcohol no pudo conmigo. Las drogas no pudieron conmigo. Dos hombres y medio no pudieron conmigo", exclamaba un eufórico Charlie Sheen en directo tras abandonar el programa que le devolvió a primera linea tras varios años de continuos altibajos. Y eso que sus comienzos no podían ser más prometedores: actor juvenil de éxito, trabajó junto al mismísimo Clint Eastwood en el filme El principiante (1990) amén de otros títulos no menos interesantes como Los tres mosqueteros (1993) o Velocidad terminal (1994) aunque a partir de ese año su trayectoria se estancó debido a excesos como los antedichos y otros no menos escandalosos. Sin embargo, como un proverbial felino, el actor se las ha arreglado para caer siempre de pie y volver a empezar. Ahora amenaza con la teleserie Anger Management. El tiempo dirá si su decisión de abandonar Dos hombres y medio ha sido un acierto o su enésimo tropezón.

Como se suele decir, ni son todos los que están, ni están todos los que son. Ninguna lista de este tipo estaría completa sin recordar a célebres borrachuzos como Oliver Reed o el gran Peter O'Toole, entre otros destacados miembros de la generación de los "Jóvenes airados", pero si a cinco hemos de limitarnos, esta es mi muy personal selección y todos y cada uno de ellos se han ganado a pulso el honor de estar aquí. Un saludo cordial y en breve nos vemos de nuevo para rememorar la figura y obra del gran artista uruguayo Eduardo Barreto.