domingo, noviembre 20, 2011

Brian Michael Bendis y la Edad Heroica / 3

The Marvel Age

Desde finales del 2000 Bendis ha venido trabajando ininterrumpidamente para la editorial Marvel saltando de un título a otro de la casa con una pasmosa facilidad: Ultimate Spider-Man, Ultimate Team-Up, Elektra, Daredevil, Los Vengadores y Los Nuevos Vengadores, además de crear nuevos personajes como Jessica Jones (Alias). A mayor abundamiento, en los últimos años ha sido la mente maestra que ha supervisado la Marvelution desde los eventos de Vengadores: Desunidos hasta la más reciente Edad Heroica, dejándonos por el camino ideas y conceptos tan interesantes como Civil War, la Iniciativa o el Acta de Registro, entre otros.


Ultimate Spider-Man (IX/2000) fue su primera colaboración con la editorial y también uno de sus trabajos más valorados y reconocidos hasta la fecha, no sin razón. La línea Ultimate juega con la idea de actualizar historias y personajes clásicos, adaptándolos a los gustos y el estilo actuales. En el caso de Spider-Man era un trabajo especialmente delicado, ya que se trata del personaje Marvel por excelencia y, además, con un pasado considerado casi intocable. Por aquel entonces todavía estaba reciente en el recuerdo la forma en que John Byrne se había pillado los dedos con su Chapter One, y Kurt Busiek se había salvado de la quema porque sus guiones en Las historias jamás contadas de Spider-man respetaban el material clásico de Lee y Ditko. Sin embargo, Bendis – con la colaboración en el apartado gráfico de Mark Bagley – logró salir airoso de la prueba , quizás porque la abordó con menos pretensiones y más frescura y originalidad  que Byrne. El autor actualizó a Peter Parker y su entorno – Mary Jane, Flash, Ben y May Parker, etc. – sin traicionar sus raíces ni su esencia, y como es habitual en él se tomó muchas molestias en desarrollar los personajes, dedicando especial atención a la relación entre Peter y su tío, Ben Parker, ya que en Ultimate... la muerte de este tarda muchos más números en producirse.
Algo parecido ocurre con Norman Osborn, que está presente desde el primer número, actuando como villano recurrente en las sombras, al contrario de lo que ocurría en la serie original. En el terreno del debe, su visión del origen del Duende Verde no supera a la original y, además, resulta un tanto burda y decepcionante (El Duende parecía una especie de cruce entre la masa y Etrigan).
La buena acogida de la serie permitió el desarrollo de toda una línea de títulos similares,  aplicando el mismo concepto revisionista a otros personajes clásicos de la casa como Ultimate Fantastic Four o Ultimate X-Men, por poner un par de ejemplos.


El éxito de Ultimate Spider-man le abrió las puertas a trabajar con más personajes de la casa y así a finales del 2001 se encarga del relanzamiento de la nueva serie de Elektra bajo el sello Marvel Knights. Bendis volvió a sorprender con una historia de espías en la mejor tradición del género, en la que SHIELD contrata a Elektra para eliminar al dictador de una nación árabe hostil, aliado de Hidra, que posee el secreto de un arma de destrucción masiva. El autor hecha nuevamente mano de su arsenal de recursos habituales, como sus irónicos diálogos (inolvidable la entrevista entre Elektra y los agentes de Hidra en el número 3) y su talento para construir personajes creíbles como el agente de SHIELD Stanley Dreyfuss. El guión de Bendis, unido a las espectaculares portadas de Greg Horn, el personal estilo de dibujo de Chuck Austen y el coloreado de Nathan Eyring convierten esos primeros números de Elektra en una de las mejores versiones que se han hecho del personaje, lástima que Bendis deja la colección en su número 6 (aunque nuestro dolor se vio mitigado por el hecho de que el substituto elegido fuese Greg Rucka).


Tras su paso por Elektra, Bendis orquestó (en colaboración con el genial artista búlgaro Alex Maleev) el enésimo relanzamiento del Hombre sin Miedo, dejándonos para el recuerdo una de las mejores etapas del personaje con un punto de partida ciertamente espectacular como fue en su momento el asesinato de Kingpin (Daredevil número 26, XII/2001), una saga que se extendió de forma salteada a través de los números 16 al 19, 26 al 50 y 56 al 81 USA. En esta ocasión, Bendis vuelve por sus fueros, recuperando una temática que le es muy querida: la del submundo criminal y sus relaciones con el universo superheroico.


Pero quizás su trabajo más personal para Marvel haya la serie regular Alias, otro comic de serie negra protagonizado por una detective (y van... ) llamada Jessica Jones, antigua superheroina y actual propietaria de la agencia de investigación ALIAS, cuyos trabajos tienden a ponerla en contacto con superhéroes y, lo que es peor, delincuentes y villanos tales como Caín Marco, el hombre montaña.. A estas alturas parece claro que a Bendis le encanta trabajar con personajes de corte más humano y menos súper poderoso, enfrentados a situaciones que muchas veces les superan, pero que sacan fuerzas de donde sea para salir adelante y sobrevivir. Curiosamente, todos sus protagonistas están vinculados de una u otra manera al mundo de la ley: policías (Elliot Ness, Sam y Twich, Walker y Deena, Jessica Drew), detectives (Jessica Jones); abogados / justicieros (Matt Murdock / Daredevil), cazarrecompensas (Jinx), superhéroes (Spider-man), o delincuentes (David “Goldfish” Gold).


Alias (2002-2004) podría considerarse una especie de versión Marvel más dura y realista de Powers, en la que Jessica sería un trasunto mundano y hastiado del agente Walker. En esta ocasión, Bendis no escatima diálogos y escenas bastante más escabrosas de lo habitual en él (sexo incluido), amparado por el hecho de que la colección se haya publicado dentro del sello MAX, la línea más adulta de Marvel. Señalar, por último, que Alias fue nominada en su momento como Mejor Nueva Serie 2001 en los prestigiosos premios Harvey. Se trata este de un personaje (Jessica) por el que Bendis siente un cariño especial y al que ha recuperado durante su larga trayectoria en Los Vengadores convirtiéndola en pareja sentimental de Luke Cage (alias Powerman) primero, y en su mujer después. De hecho, ambos forman una de las parejas más estables del actual Universo Marvel y se han convertido en la columna vertebral de la nueva etapa de Los Nuevos Vengadores.

domingo, noviembre 13, 2011

Brian Michael Bendis y la Edad Heroica / 2

Psicópatas, policías y superhéroes


Sam y Twich eran dos personajes secundarios del éxito superventas de Mc Farlane, Spawn; dos agentes de policía de aspecto cómico que ponían una nota de color en un comic por lo demás un tanto irregular. Una versión en clave policíaca del gordo y el flaco, en la que los lectores creían reconocer los rasgos del actor John Goodman (Sam) y de un Woody Allen con bigote (Twich). Aprovechando el tirón de la pareja, Mc Farlane (el cual, si bien su capacidad como guionista es discutible, su talento como hombre de negocios esta fuera de toda duda) decidió que era un buen momento para lanzar al mercado una serie protagonizada por ambos personajes. Su segundo acierto fue elegir al equipo responsable, Bendis al guión mientras que el apartado gráfico en un principio corrió a cargo de Angel Medina. Si bien este se limitó a cumplir imitando el peculiar estilo de Mc Farlane en la serie madre, Bendis fue mucho más revolucionario en sus planteamientos, introduciendo en una obra de encargo y dirigida al gran público todos esos recursos narrativos que eran sus señas de identidad.


Para empezar, el enfoque que le dio a la serie fue más mundano, alejándola del comic de superhéroes y optando por el psycho-thriller policíaco al estilo de Seven, o El silencio de los corderos. De hecho, Spawn tan sólo hará una fugaz aparición durante toda su etapa para pedir ayuda a los protagonistas, siendo hilarantemente rechazado por estos en apenas un par de viñetas.
En Udaku, la primera saga (números 1 a 8 USA, VIII/99-III/2000), una historia de guerra de bandas y asesinos sobrenaturales, Bendis empezó apostando fuerte y dedicó las dos primeras páginas a narrar a base de pequeñas viñetas con primeros planos de los protagonistas una conversación entre el detective Twich y una chica que resulta ser agente de Servicios Internos. Frases cortas, con repeticiones, aliteraciones, dobles sentidos y golpes de efecto en la mejor tradición de autor. Algo en lo que insistiría a lo largo no solo de toda la saga, sino de toda la serie, al menos mientras Bendis estuvo al frente. El autor optó por un desarrollo de la trama lineal y metódico, sin prisas, empleando un lenguaje muy cinematográfico a base de primeros planos o planos medios, e intercalando continuamente extensos diálogos o monólogos en los que el personaje de turno narra alguna historia o anécdota impactante, como es el caso de Deena Pilgrim, en el número 1 de Powers, o el soliloquio de Sammy Silke al comienzo del número 26 USA de Daredevil. Aunque ahora no nos lo parezca tanto, este gusto de Bendis por el desarrollo pausado de la historia era una apuesta arriesgada, porque el comic americano de los noventa nos acostumbró en su momento a que pasasen muchas cosas en 24 páginas, a que pasasen muy deprisa, y a que la acción primase sobre el dialogo o la reflexión. Por ello, resulta estimulante que los lectores hayan sabido apreciar la personal mezcla de lenguaje entre literario y cinematográfico que este autor imprime a sus trabajos.

¿Quiere eso decir que Bendis es un genio innovador exento de pegas? No, pero tampoco es necesario irse al extremo opuesto. Su mayor mérito está en saber actualizar y reciclar tópicos y esquemas de toda la vida del cine negro y el comic de superhéroes, pero dándoles un enfoque nuevo y original. Sus diálogos, por ejemplo, traen a la mente diversas escenas de películas de Tarantino, como el delirante comienzo de Reservoir Dogs; o las absurdas conversaciones entre John Travolta y Samuel L. Jackson en Pulp Fiction. ¿Quiere decir eso que Bendis se inspira en Tarantino? No, tan sólo que ambos aprendieron en la misma escuela. Sin embargo, Bendis fue el primero en hacer algo similar en las páginas de un comic.
Udaku, por desgracia, dejaba un sabor agridulce al final, el cual decepcionaba un poco tras la sugerente atmósfera que el autor ha conseguido reflejar página a página. El detalle de los miembros humanos duplicados es muy impactante, pero apenas aporta nada al desarrollo de la trama y el descubrimiento de la identidad de los asesinos resulta un tanto anticlimático tras el suspense creado. Sin embargo, no estuvo mal como punto de partida. “Este chico promete”, fue la idea generalizada entre críticos y lectores. Tras un episodio de transición, llega nueva saga (Brujería, números 10 a 13 USA) y nuevo dibujante, el italiano Alberto Ponticelli, aunque la estética característica de la serie se mantiene. Más interesante resulta La guerra de los cazarrecompensas (números 15 a 19 USA), en colaboración con Alex Maleev (con el que repetiría en Daredevil) donde Sam y Twich tienen que formar equipo con Jinx Alameda para atrapar a otro cazarrecompensas llamado Bilal, en una historia que abandona el tono psycho-killer de la serie para optar por el género policíaco más puro y duro en la onda de películas como Cazador, de Steve Mc Queen. Por desgracia, esta excelente miniserie dentro de la serie fue también su despedida, ya que a partir de aquí el mismo Mc Farlane paso a hacerse cargo de los guiones. Bendis se despidió de la colección dejando tras de si un puñado de buenas historias y tras haber transformado a Sam y Twich en personajes casi de carne y hueso, en vez de los estereotipos planos que eran en un principio.
Su otro gran trabajo de este periodo, también para Image,  es la serie Powers, (2000 en adelante) donde formó equipo con el dibujante Michael Avon Oeming. En Powers, Bendis juega a fusionar dos de sus temas preferidos, el género policíaco y el comic de superhéroes para contarnos las peripecias diarias de otra pareja de detectives, Christian Walker y Deeena Pilgrim que deben hacer cumplir la ley en una ciudad plagada de superhéroes y supervillanos. En su primera misión, de hecho, Walker y Deena deben enfrentarse al asesinato de Retro Girl, una famosa heroína, para lo cual deberán interrogar tanto a sus compañeros como a todos los posibles sospechosos, lo que da pie a los autores para “invitar” un buen puñado de personajes habituales de Image, además de introducir otros nuevos que tendrán su repercusión en el futuro.
Como es habitual, Bendis ofrece unos guiones muy bien trabajados y desarrollados con todo detalle en los que alcanza un equilibrio perfecto entre el suspense, el drama y el humor, haciendo uso de todo su repertorio de tics habituales. Los personajes – tanto protagonistas como secundarios – están perfectamente retratados, especialmente Walker (un antiguo superhéroe de aspecto similar al Bruce Wayne animado, reconvertido en policía). Sorprende esa preocupación de Bendis por los detalles humorísticos y cotidianos que contribuyen a realzar la verosimilitud de la serie, como el acto reflejo de Calista al descolgar el teléfono en la comisaría, las dificultades que tiene el forense para realizar la autopsia de Retro Girl, o la forma expeditiva que tiene Deena de comprobar si su nuevo compañero tiene superpoderes. Pero el punto fuerte de Bendis siguen siendo los diálogos, como la ya aludida escena de presentación de Deena, en el episodio 1, o el interrogatorio de Royalle por el detective Kutter en el número 3.
Oeming, por su parte, le da a la serie un tratamiento muy original, con un aire animé, como de dibujos animados, que recuerda un poco al estilo de Bruce Timm en Las Aventuras de Batman (esa mandíbula cuadrada del detective Walker...), el cual se complementa perfectamente con el tratamiento que Bendis le intenta dar a la colección. En la actualidad, este sigue complementando sus trabajos para la editorial Marvel con los guiones para Powers, que va ya por su onceavo año de existencia, y de la cual afirma sentirse muy satisfecho.

(Continuará...)

domingo, noviembre 06, 2011

Brian Michael Bendis y la Edad Heroica / 1


Brian Michael Bendis, en su salsa

Brian Michael Bendis está dando mucho que hablar. Tras su exitoso despegue en títulos como Jinx, Sam & Twich o Powers este amante del cine de serie negra se ha convertido en el nuevo guionista estrella de Marvel que ha revolucionado la Casa de las Ideas a través de sagas y cross-overs como Civil War, Invasión, Dark Reign, Asedio o la más reciente Edad Heroica. Con varios premios a sus espaldas, no menos de cuatro colecciones simultaneas en el mercado y nuevos trabajos y proyectos cinematográficos al frente, este puede ser un buen momento para hacer un repaso a la meteórica carrera del autor de títulos tan memorables como Alias o Powers.

¿Has oído hablar de ese tal Bendis?

En los últimos años, el puesto de Guionista Estrella del Momento ha sido ocupado por nombres tan prestigiosos como Peter David, Mark Waid, Kurt Busiek, Grant Morrison, Neil Gaiman o Warren Ellis, entre otros autores ilustres. De un tiempo a esta parte, Bendis parece haberse hecho con dicho puesto y lo retiene con mano hábil, aunque justo es señalar que le ha salido un duro rival en la figura de Ed Brubaker.
Para el lector español, que lo conoció a través de su trabajo al frente de la serie Sam & Twich allá a mediados del 2000, Bendis parece haber alcanzado el éxito en un tiempo record, saliendo de la nada más absoluta, como si hubiera aparecido en el mercado editorial por generación espontánea. En realidad, Bendis empezó su carrera profesional a principios de los 90 con varios comics de género policíaco para editoriales como Caliber o Image, pero no fue hasta que Todd Mc Farlane se fijó en él en el 99 y lo puso al frente de la ya mencionada Sam & Twich que su nombre empezó a hacerse familiar al gran público, incluido el español. Si es verdad que a partir de ahí su carrera ha sido meteórica y en la actualidad simultanea su trabajo en la serie regular Powers con su tarea como guionista de varios títulos de la editorial Marvel.
Así pues, cabe preguntarse cuales son las claves del éxito de este guionista de 44 años, oriundo de Cleveland, amante del género negro y del mundillo cinematográfico de Hollywood. Un repaso por encima de su obra apunta algunas señas de identidad características: diálogos interminables, llenos de anécdotas impactantes, juegos de palabras y sentido del humor; largas secuencias construidas a base de primeros y medios planos desarrolladas con una calma y un detallismo que rozan casi lo exasperante; una sólida caracterización de personajes; y por último (pero no menos importante) argumentos a medio camino entre el género policiaco y el de superhéroes. De hecho, tal vez sea esta última - junto con esa obsesión por prolongar al máximo los monólogos / diálogos – la seña de identidad característica de Bendis. Veámoslo con más detalle.

Delincuentes y cazarrecompensas

Como ya hemos comentado, Bendis se inició en el mundo del comic con una serie de historias de corte policíaco o de género negro en las que recogía y actualizaba los postulados clásicos del género, dándoles un enfoque más moderno y cinematográfico. Su primer trabajo – realizado mientras estudiaba en el Instituto de las Artes de Cleveland – fue un comic llamado Parts of a hole, basado, al parecer, en el suicidio de una conocida suya, el cual fue publicado en 1991 por la editorial independiente Caliber, al que seguirían títulos como Fire (1993, posteriormente reeditada por Image) o A.K.A. Goldfish (1994-95), centrada en la figura de David “Goldfish” Gold, un estafador que decide cambiar su estilo de vida para buscar a su hijo. Hay que destacar que en esta época Bendis ejercía como artista completo, es decir, tanto el guión como el dibujo corrían de su cuenta, aunque no haya sido precisamente el terreno gráfico el que le ha dado la fama. En alguna ocasión ha comentado que para inspirarse primero sacaba fotos con conocidos suyos posando como modelos, fotos que luego usaba para dibujar y, de hecho, llegó a retratarse a sí mismo como secundario en algunos números de A.K.A. Goldfish.




Pero sería Jinx (publicada bimestralmente entre 1996 y el 98) la serie que le dio finalmente cierta fama y repercusión. En cierto modo Jinx está emparentada con la anterior, ya que “Goldfish” aparecía como personaje secundario; sin embargo, la auténtica protagonista era una aguerrida cazarrecompensas de raíces hispanas, Juliet Jinx Alameda, una mujer que se mueve con soltura en un ambiente habitualmente reservado a varones. Gracias a Jinx Bendis pasó a formar parte del equipo de Image, circunstancia esta que acabaría conduciéndole hacia Mc Farlane y Sam & Twich.
Paralelamente, Bendis intentó sacar adelante varios proyectos de guión cinematográfico: uno adaptando su A.K.A. Goldfish, y otro nuevo titulado Torso, (en colaboración con el guionista Marc Andreyko, autor de una Novela Gráfica del Dr. Extraño para Marvel) en el que narraba las aventuras de Elliot Ness tras detener a Al Capone, el cual acabó asimismo convertido en otra miniserie de comic. Aunque su futuro cinematográfico es incierto, ambos proyectos sirvieron para ponerle en contacto con el ambiente de Hollywood, experiencia que el autor aprovecharía en otra miniserie: Fortune & Glory (Oni Press, 1999-2000).



Tanto Jinx como Torso proporcionarían a su autor el reconocimiento popular y de la crítica, que se concretó en el Premio Eisner 1999 como “Talento merecedor de mayor reconocimiento” por sus trabajos durante 1998, o la nominación de Torso como Mejor Historia Gráfica en los International Horror Guild Award. Pero sobre todo, sirvieron para que Todd Mc Farlane se fijase en él y le encargase el lanzamiento de una nueva serie, spin-off de Spawn: Sam & Twich (1999-2000).


(Continuará).