lunes, agosto 31, 2009

La nueva Biblioteca de Star Wars de Planeta

Casi por sorpresa, y coincidiendo con el final del verano, Planeta ha sacado al mercado una nueva colección semanal de libros de Star Wars para quiosco y librerías. Dado que la noticia ha cogido por sorpresa a numerosos aficionados, en no pocos foros de Internet han surgido debates especulando acerca del contenido de dicha colección: si Planeta iba a reeditar las novelas antiguas de Martínez Roca; si iban a aprovechar la ocasión para publicar novelas inéditas; que pasaba con los nuevos títulos que Timun Mas (también del grupo Planeta) estaba editando, etc.
Pues bien, con el paso de los días (y tras varias oportunas visitas a la página web de la editorial; para los interesados, aquí les dejo el enlace directo a la propia colección) parece que las dudas se van aclarando poco a poco. La nueva Biblioteca Star Wars de Planeta pretende reeditar todas las novelas de la saga que en su momento publicó la editorial Alberto Santos Editor, desde las juveniles hasta la Nueva Orden Jedi pasando por las Guerras Clon, salvo por un par de notables excepciones: las novelizaciones de los episodios II y III, que están siendo reeditadas por Timun Mas.
La novedad más importante es la relativa a la Nueva Orden Jedi, ya que parece ser que Planeta va a aprovechar la ocasión para publicar, por fin, las novelas inéditas de la serie (amén de reeditar los cinco primeros títulos) que en su momento habían quedado pendientes por un problema de derechos tras el traspaso de la franquicia.
Tal vez sea ese el aspecto más interesante de esta colección, ya que por otra parte las novelas de Alberto Santos son bastante recientes y relativamente fáciles de conseguir todavía en librerías o a través de Internet, por lo que hubiera parecido más lógico recuperar las de Martínez Roca (las cuales son mucho más difíciles de encontrar) o haber aprovechado incluso para traducir y publicar alguna de las muchos títulos de la saga que se han ido quedando inéditos en España desde hace años, pero para ser sinceros, tampoco es cosa de ponernos exigentes. Teniendo en cuenta que ya habíamos llegado a dar por perdidas las restantes novelas de la Nueva Orden Jedi, nos podemos dar con un canto en los dientes de que en Planeta aprovechen esta ocasión para darles salida. (Y nosotros que los veamos, porque si las primeras entregas de la colección no venden muy bien, cabe dentro de lo posible que esta cierre sobre la marcha).
Respecto a las características de la serie en sí, el formato es similar al de aquella Biblioteca de Ciencia Ficción que Planeta lanzó hará cosa de un par de años (y que, por cierto, terminó de forma prematura en torno a la treintena; aviso para navegantes). Se trata de libros en tapa dura, color predominantemente negro, de 23,5x15,5 cm, de unas 250 pp. más o menos. La colección esta dividida en varias subseries: Aprendiz de Jedi, las Guerras Clon, la saga de Darth Vader y la Nueva Orden Jedi. Señalar que Planeta no va a publicarlas de forma cronológica sino aleatoria, entremezclándolas, ya que la primera entrega aparecida es la reedición de El laberinto del mal de James Luceno.
¿Como afecta esta nueva colección a la linea de Star Wars de Timun Mas? En principio, parece ser que no hay conflictos de ningún tipo. La idea de la Casa Madre es reeditar a través de Timun Mas las novelizaciones de los seis episodios de la saga para luego continuar con títulos nuevos e inéditos tanto de las Guerras Clon (como Espacio Salvaje, de Karen Traviss) como adaptaciones de videojuegos tales que El poder de la Fuerza, de Sean Williams.
En cualquier caso, con todas las pegas que se le puedan poner, esta iniciativa no deja de ser una buena noticia para todos los aficionados a la gran saga galáctica de George Lucas, sobre todo por lo que se refiere a la anhelada publicación - ¡por fin! - del ciclo completo de la Nueva Orden Jedi. O al menos, eso esperamos. El caso es que si no se logra ahora (por falta de ventas, o por lo que sea) es muy dudoso que volvamos a verlas de nuevo en castellano, o sea que señores, no se lo piensen, y corran al quiosco a reservar sus ejemplares. Que la Fuerza nos acompañe y reparta suerte a todos. Feliz verano.

viernes, agosto 07, 2009

In Memoriam: John Hughes

John Hughes, el célebre cineasta autor de películas de culto como 16 velas, El club de los cinco, Vestida de rosa o Todo en un día (entre otros títulos inolvidables) ha fallecido a sus 59 años de edad de un infarto de corazón que ha cortado de cuajo una de las carreras más personales e interesantes de las últimas décadas.
Por motivos personales hacia tiempo que tenía pensado dedicarle un artículo más extenso a Hughes, cuyas películas forman una parte fundamental del disco duro de mi vida (al igual que, supongo, les ocurrirá a muchos de ustedes que rozen la cuarentena y ya peinen alguna que otra cana) y este momento, por desgracia, parece el idoneo para hacer un somero repaso por su carrera y filmografía.
Aunque para mucha gente la década dorada de Hughes fueron los ochenta, para ir desapareciendo después paulatinamente en el olvido, lo cierto es que nunca dejó de trabajar en su triple faceta de guionista, director y productor, escribiendo guiones bien con su propio nombre, bien con pseudónimos tales como Edmond Dantés.
Sus primeros pasos profesionales tuvieron lugar en la pequeña pantalla como guionista de series como Delta House en 1979, antes de dar el salto a las salas de cine con el guión de la película Class Reunion (1982; también conocida como National Lampoon's Class Reunion), una historia que mezcla a partes iguales la nostalgia con el ambiente estudiantil y que, en cierto modo, prefigura algunos de sus más notables éxitos de la década. Tras varios trabajos más discretos llega el primero de los títulos fundamentales en su filmografía: 16 velas (1984), en la que supondría su primera colaboración con la actriz Molly Ringwald. Se trata de una comedia sentimental no exenta de ciertos toques de denuncia social (también característicos de su obra) que narra las vicisitudes de la adolescente protagonista durante el día de su décimosexto cumpleaños.
Al año siguiente llega la que sin duda puede considerarse su obra maestra (y uno de los títulos de referencia del cine juvenil de los 80, junto con St. Elmo, punto de encuentro): El club de los cinco, una comedia estudiantil repleta de divertidas y agudas reflexiones sobre la amistad, las diferencias sociales y generacionales que reunió al dream team del cine para adolescentes del momento: Judd Nelson, Emilio Estevez, Anthony Michael Hall, Ally Sheedy y la propia Molly Ringwald. Una pequeña obra maestra que ha sido homenajeada hasta la saciedad en películas y series de TV posteriores.
Tras El club de los cinco llegaría una de sus obras menores (aunque no por ello menos divertida): Weird Science, una delirante historia sobre dos estudiantes que deciden crear a la mujer perfecta como parte de un proyecto de ciencias para el instituto, papel interpretado por la entonces famosa actriz Kelly LeBrook. Destacar que la película inspiró una sitcom televisiva del mismo título en el que el rol femenino protagonista recayó en la hermosa Vanessa Angel.
El 86 es un año destacado en la trayectoría de Hughes, ya que es entonces cuando rueda dos de sus títulos imprescindibles. En primer lugar, La chica de rosa, que podría haber sido su obra maestra en vez de El club de los cinco, si no fuese porque Hughes se limitó a ejercer como guionista y productor, dejando la dirección en manos de Howard Deutch. Se trata, no obstante, de otro título fundamental de su época que explora en clave de humor los dilemas sentimentales de la protagonista (otra vez Molly Ringwald) que se siente atraida por uno de los chicos más atractivos y populares de su instituto. Como ya es habitual, Hughes aprovechó para insertar ciertas notas de crítica social (a través del personaje snob interpretado por James Spader) e incluso se rumorea que hubo de modificar el final original (más agridulce) en aras del Happy End. Con todo, se trata de otra película inolvidable, sensación reforzada por su excelente banda sonora entre la que destaca la canción de los Psychedelic Furs que da título al filme.
A continuación llegaría Todo en un día (Ferris Bueller's Day Off), la cual lanzaría al estrellato a su trio de actores protagonistas (Matthew Broderick, Alan Ruck y Mia Sara) e inspiraría asimismo otra serie de televisión con los mismos personajes (aunque interpretados por diferentes actores). Las aventuras del afortunado Ferris Bueller, prototipo del estudiante simpático, popular y que siempre se sale con la suya impactaron a toda una generación de espectadores que, porque no decirlo, soñábamos con tener la misma suerte que el protagonista.
En cierto sentido, Todo en un día marca el comienzo del declive de la estrella del propio Hughes. Apenas dirigió unas cuantas películas más de discreto éxito, y tras Curly Sue (1991) abandonó por completo la dirección para centrarse en sus labores como guionista, escribiendo el libreto para películas como Solo en casa (1990) y su secuela de 1992, que en su momento lanzaron al estrellato al infumable Macaulay Culkin; o Beethoven (el perro, no el músico); o la adaptación cinematográfica del comic Daniel el Travieso (1993); o la versión en imagen real de los 101 dálmatas (1996); o Flubber (1997) con el histriónico Robin Williams, o la comedia romántica Sucedió en Manhattan, con Ralph Fiennes y Jennifer López (2003). Como vemos, tras 1987 Hughes abandonó el mundo juvenil y adolescente para embarcarse en trabajos más comerciales y menos personales, como las enésimas secuelas de Solo en casa o Beethoven. Permaneció al pie del cañón hasta el último momento, escribiendo el guión para el filme Drillbit Taylor de 2008. Su muerte corta en seco las esperanzas de todos aquellos que aun esperábamos que el propio Hughes se embarcase en una secuela de El club de los cinco, o volviese por sus fueros para contarnos un nuevo capítulo en la vida de Ferris Bueller. Pero no. Hughes nos ha dejado, pero su legado permanecerá entre nosotros para ser visionado una y otra vez. Esperemos que alguna cadena o canal temático aproveche la ocasión para reponer sus mejores trabajos, los más significativos. En cualquier caso, sirvan estas modestas líneas como homenaje a este gran genio que tantos - y tan buenos - ratos nos hizo pasar sentados en una de aquellas incómodas butacas de cine de barrio pre-era digital.

jueves, agosto 06, 2009

Gusanos de arena de Dune

La publicación de Gusanos de arena de Dune (Plaza & Janés, 2009) cierra el ciclo iniciado con Dune en 1965 por el escritor Frank Herbert y que había quedado bruscamente interrumpido con su muerte tras escribir la sexta entrega de la saga, Casa Capitular Dune (1984).
Cualquiera que haya leido los libros originales sabe que dicha novela termina con un final extremadamente abierto y que plantea numerosas preguntas como por ejemplo: ¿cúal es el destino último de los fugitivos de la No-nave? ¿Derrotarán las Honoradas Madres a la Bene Gesserit? ¿Y cúal es ese misterioso enemigo que acecha más allá del Antiguo Imperio y al que hasta las Honoradas Matres temen? Preguntas a las que el propio Herbert hubiese dado respuesta, tal vez, en un futuro "Dune 7". Sin embargo, la muerte del autor parecía cortar de cuajo cualquier posibilidad de continuar la serie... ¿o no?
Todo el material, apuntes, notas y esquemas que Frank Herbert había reunido para su "Dune 7" quedaron en posesión de su familia, más en concreto, de su hijo Brian, el cual decidió finalmente abordar - en colaboración con el también escritor Kevin J. Anderson - la arriesgada tarea de concluir la mítica saga mesianica de su padre.
Sin embargo, de las primeras reuniones de trabajo de ambos autores salió un proyecto completamente distinto: en vez de empezar por el final de la saga retrocederian en el tiempo para escribir dos nuevas trilogías que bucearían en el pasado del personal universo de ficción de Frank Herbert. La primera de ellas, Preludio a la Saga (Compuesta por La casa Atreides (1999), La casa Harkonnen (2000) y La casa Corrino de 2001) nos traslada a los momentos previos al primer Dune y ahonda en la relación íntima entre los padres de Paul Atreides así como en las rivalidades entre ambas casas - los Harkonen y los Atreides - y el delicado equilibrio de poder entre las diversas facciones que controlan el Imperio.
Tras este ejercicio de autocomplaciente nostalgia (y no obstante, de notable éxito económico y promocional) Herbert Jr. y Anderson se embarcaron en un nuevo proyecto más ambicioso y personal, otra trilogía ambientada durante los sucesos de la Jihad Butleriana, miles de años antes del Dune original. De hecho, el propio Brian apuntaba en el epílogo de Dune: La casa Atreides que la idea de escribir una novela o trilogía ambientada en dicha época le resultaba muy atractiva ya que era un periodo mítico de un universo mítico durante el cual se habían formado todas las grandes escuelas, incluyendo la Bene Gesserit, los Mentats y los Maestros Espadachines.
La serie Leyendas de Dune (Compuesta por La Jihad Butleriana (2002), La cruzada de las máquinas (2003) y La batalla de Corrin, de 2004) se centra en el enfrentamiento entre la humanidad y el Imperio Sincronizado, liderado por la Supermente Omnius y sus ejércitos robóticos. Tras la derrota de Corrin, Omnius y sus lugartenientes se exilian más allá del universo conocido mientras que el incipiente Imperio decide prohibir cualquier rastro de máquinas pensantes y substituirlas por Mentats adiestrados.
Tras finalizar su rentable viaje por el pasado del universo de Frank Herbert ambos autores decidieron - ¡por fin! - revisar el inconcluso "Dune 7" que en sus manos se transformó en dos nuevas novelas: Cazadores de Dune (2006) y Gusanos de arena de Dune (2007), que retoman la trama allí donde Herbert padre la dejó, en 1984, con Casa Capitular Dune: con Sheeana y el resto de exiliados de la No-nave viajando a través del espacio profundo mientras que el Imperio Antiguo se desangra gracias al enfrentamiento entre la Bene Gesserit y las Honoradas Matres, las cuales huyen de un misterioso enemigo que acecha más allá de las fronteras del Imperio. Y según Herbert hijo y Anderson, dicho enemigo no es ni más ni menos que Omnius, la Supermente, que ha dedicado los últimos 15.000 años a preparar su personal cruzada robótica contra la humanidad.
Dicho esto cabe pensar si era esta la idea que Frank Herbert tenía en mente para cerrar la serie. Si no hubieramos leido la trilogía Leyendas de Dune, no tendría mucho sentido que el villano de la saga fuese alguien que no había aparecido hasta entonces en ninguno de los libros originales. A mayor abundamiento, una atenta relectura de las últimas páginas de Casa Capitular Dune parece dar a entender que los misteriosos enemigos que acosan a la No-nave son los nuevos Danzarines Rostro que regresaron de la Dispersión y se están infiltrando por todo el Imperio Antiguo. Pero Brian Herbert es el guardian de las esencias y si él, en su infinita sabiduría (y con la leal complicidad de Kevin J. Anderson) ha decidido enlazar el final de la serie con el prólogo que ellos mismos añadieron, pues nada que objetar. Como escribí hace algún tiempo para la añorada revista Galaxia, al menos ambos autores se han esforzado por evitar discordancias y ofrecer un producto digno a los seguidores de la saga, que ya es más de lo que otros mercenarios de la pluma hubieran conseguido.
En Gusanos de Arena de Dune los autores intentan cerrar todos los cabos sueltos que el creador de la serie - y ellos mismos - habían ido dejando caer entrega a entrega, al tiempo que proporcionan a los lectores un final nostálgico y correcto a partes iguales con la herencia de Frank Herbert, quizás no tan épico como el que este podría haber escrito, pero ya que es imposible que lo concluya, nadie mejor que su hijo para rematar todas las lineas argumentales que quedaron colgadas en 1984.
Ahondar más en este momento podría suponer destripar demasiados spoilers a quien todavía no haya leído el libro; volveremos a ello en el futuro, pero entretanto, con su permiso, voy a sumergirme de nuevo en ese mundo misterioso y excitante donde los Fremen cabalgan a lomos de los gusanos de arena mientras esperan el milagro que transformará Arrakis en un vergel.