domingo, diciembre 30, 2007

Cine nostalgía: El club de los Cinco


Hace poco he tenido la suerte de revisionar en TCM una de mis películas favoritas, pero que hace mucho que no veía: El club de los cinco (1984). Si tu, amable lector, tienes entre 35 y 40 años es más que probable que recuerdes este filme, uno de los títulos clásicos del cine adolescente de los 80 (sin duda, mucho mejor que la sobrevalorada St. Elmo, punto de encuentro, 1985) y probablemente la obra maestra de su autor, el cineasta John Hughes (1950-2009). Haciendo un rápido resumen, la película cuenta la historia de cinco estudiantes cuyas vidas cambian drásticamente tras pasar juntos un sábado castigados en la biblioteca de su instituto.

Reconozco que tenía curiosidad por volver a ver esta película, una de mis favoritas durante mis años de juventud, para comprobar si había “envejecido” bien o, por el contrario, la historia no resistía el paso del tiempo. Y lo cierto es que si bien su estética resulta algo trasnochada (algo ochentera, que diríamos hoy día), es un filme que todavía se puede ver con agrado, casi con cariño, gracias a la calidad de su guión, a sus inteligentes diálogos y a las excelentes interpretaciones del plantel de actores protagonistas, entre los que se encontraban algunos de los más destacados representantes del Brat Pack de los años ochenta como Emilio Estévez, Judd Nelson, Ally Sheedy, Anthony Michael Hall o Molly Ringwald.


De hecho la trama de la película es tan buena y ha resistido tan bien el paso del tiempo que no sería difícil actualizar el guión y hacer un moderno remake ahora que estos están tan de moda. Recuerdo haber leído en alguna parte que Hughes se había planteado rodar una secuela ambientada unos 20 años después, usando como excusa una reunión de antiguos alumnos, aunque por diversos motivos el proyecto nunca ha llegado a cuajar y tal vez sea mejor así. Un servidor también se ha preguntado en muchas ocasiones que habría pasado al lunes siguiente, cuando los protagonistas se hubiesen reencontrado en el mundo normal. Probablemente nada. Mucho me temo que el deportista seguiría amargándole la vida al empollón, la niña bien denunciaría al rebelde inconformista por robarle los pendientes, y nadie haría caso de la tía friki. Cabe pensar que 20 años más tarde las cosas sólo irían a peor, tal y como vaticinaba el personaje del profesor sádico, el director Richard Vernon (interpretado por el gran actor Paul Gleason). Tal vez por eso Hughes nunca se animó a rodar dicha secuela, ya que resultaría anticlimática. Lo bonito de muchas películas con final feliz como la que nos ocupa es que saben acabar en el momento justo, cuando todo va bien, antes de que los protagonistas empiecen a ser conscientes de las desagradables consecuencias de lo que han hecho. Hay un tópico que dice que las segundas partes no son buenas, aunque en realidad yo más bien he pensado siempre que en realidad son desmitificadoras. Como es el caso, por ejemplo, de Robin y Marian (1976). En la versión primigenia de Errol Flynn el bosque de Sherwood era un jardín de diseño zen donde Robin y sus boys embutidos en panties vivan una juerga continua a la par que se entretenían fastidiando al sheriff de Nottingham. Nada que ver con el epitafio realista y crepuscular de Richard Lester donde Sean Connery interpreta a un Robin viejo y cansado que regresa a Sherwood para librar su última batalla simplemente por que no sabe que más hacer; mientras que Marian vive recluida en un convento, y el sheriff no es más que un funcionario aburrido que recibe con igual agrado la oportunidad de librar una última batalla.
Quizás por eso recuerdo con tanto cariño El club de los cinco, por que es una película divertida y entrañable a partes iguales, y que sabe terminar en el momento justo para dejarnos con un sabor agridulce en la boca. Como el Robin Hood de Errol Flynn, o My Fair Lady, o Desayuno con diamantes, o tantas otras películas con “final feliz”. Quien sabe, tal vez en el mundo real Andy terminó convertido en un borracho fracasado; Bender se pudre en presidio, y Claire es la sufrida esposa de un viejo millonario, pero seguro que todos preferimos recordarlos en su momento de mayor gloria, tal y como Hughes nos los presenta. Y es que quizás por eso decimos que el cine, a diferencia de la vida real, es una fábrica de sueños.

lunes, diciembre 17, 2007

Nuevos estrenos para el 2008

Da la impresión de que con el estreno de la tercera entrega de los X-Men y Spider-Man el cine haya perdido fuelle y ya no queden más remakes o adaptaciones de tebeos famosos que llevar a la gran pantalla. Nada más lejos de la realidad. Las productoras cinematográficas tienen aun varios cartuchos en la recámara para seguir explotando el filón que suponen los personajes del comic.
La primera en abrir fuego probablemente sea Marvel Comics con la inminente Ironman de Jon Favreau interpretada por un Robert Downey Jr. en estado de gracia y que pese a las reticencias de los aficionados guarda un más que respetable parecido con Tony Stark (por no hablar del flamante aspecto de la armadura, que ya hemos podido ver en algunas páginas web como Pizquita). Se rumorea que Samuel L. Jackson puede hacer un cameo como Nick Furia, tal vez con vistas a inaugurar una nueva franquicia cinematográfica.
Otra adaptación Marvel en ciernes es Hulk 2 aunque con importantes diferencias con respecto a su predecesora. No solo cambia el director sino también toda la plantilla de actores, destacando en especial la incorporación de Edward Norton en el papel de Bruce Banner (en substitución de Eric Bana), ya que Norton suele implicarse a fondo en los proyectos en los que participa, y en el caso de Hulk 2 se rumorea que su mano se deja notar asimismo en el guión, producción y montaje de la película, lo que no deja de ser una buena noticia para todos los aficionados, ya que se trata de una adaptación mucho más fiel y dinámica del comic original que la previa de Ang Lee.
Otros proyectos Marvel en cartera (pendientes de cómo funcionen los dos anteriores) serian Thor , Lobezno (el spin-off de los X-men protagonizado por Hugh Jackman) y la nueva entrega de las aventuras de Frank Castle (The Punisher 2). Y Spider-Man 4, claro, si el equipo habitual está dispuesto a repetir.
Ahora bien, en DC no se han dormido en los laureles y también se están preparando a fondo para el 2008. La novedad más esperada es, como no, The Dark Knight, realizada por el mismo equipo (director y protagonistas) de la anterior Batman Beguins con la incorporación de Heath Ledger en el papel del Joker, el cual popularizó años atrás Jack Nicholson. Los autores prometen más acción y oscuridad que en su predecesora, por lo que es bastante probable que este sea – otra vez – el año del murciélago.
A remolque de este Dark Knight vienen la nueva entrega de las aventuras del Hombre de Acero y la tan anhelada adaptación en imagen real de la obra maestra de Alan Moore, Watchmen, a cargo de Zack Snyder (El amanecer de los muertos, 300) de la que ya hemos podido ver algunas tímidas imágenes en Internet.
Y de Moore a otro de los grandes: Frank Miller, que está implicado en no sólo uno sino dos proyectos cinematográficos diferentes: Sin City 2 y The Spirit, basado en el mítico personaje creado por Will Eisner. Hay quien recela de este maridaje entre lo más clásico y lo más atrevido del panorama actual del comic, pero para ser justos, conviene decir que Miller siempre ha citado a Eisner entre sus influencias asimiladas, y que el autor de Ronin y El regreso del Señor de la Noche ya tiene una cierta experiencia previa cinematográfica como atestiguan sus colaboraciones en Robocop 2 o Sin City.
Y de Miller pasamos a otro habitual del género fantástico, Guillermo del Toro, que tras el éxito internacional obtenido con El laberinto del fauno parece por fin dispuesto a acometer la continuación de Hellboy, el célebre detective de lo sobrenatural creado por Mike Migñola, donde se prevé que repita el mismo elenco de la primera película.
Un estreno más cercano (tanto, que ya puede verse en nuestras pantallas), es Hitman, que no tiene nada que ver con el comic de Garth Ennis sino que adapta una célebre saga de videojuegos, al estilo de otras películas como Silent Hill o las dos entregas de Lara Croft. Algo parecido ocurre con Get Smart, un moderno remake de las aventuras televisivas del inolvidable superagente 86 en su sempiterna lucha contra los agentes de CAOS.
Por último, pero no menos importante, hay que destacar el rodaje de Solomón Kane, basado en el espadachín puritano creado por Robert E. Howard y que se suma al elenco de personajes del escritor tejano llevados a la gran pantalla como es el caso de Conan, Red Sonja o Kull. Se trata de un proyecto que lleva años rodando por diversos estudios, y del que ya se han hecho pastiches como Capitán Kronos, cazador de vampiros de la Hammer, o más recientemente Van Helsing, de Stephen Sommers, que debe más al aventurero de Howard que al sabio erudito de Bram Stoker.
Sin ánimo de ser exhaustivos eso es todo por ahora, teniendo en cuenta que el rodaje de muchas de estas y otras películas del género dependerá como siempre del éxito de las primeras que se estrenen, caso de Ironman o The Dark Knight.

lunes, diciembre 10, 2007

jugando a poner cara 2

¿Se acuerdan de una entrada reciente titulada "Jugando a poner cara: Nick Furia"? Pues bien, he leído hace poco en Internet que está previsto que en la próxima película sobre Ironman que dirige Jon Favreau e interpreta Robert Downey Jr. aparezca Samuel L. Jackson haciendo un cameo como un expeditivo agente de SHIELD llamado Furia. Hay cierto disgusto entre los productores de la cinta, ya que pretendían que el cameo fuera una sorpresa con vistas a explotar una nueva franquicia comiquero-cinematográfica caso de que el personaje de Jackson tenga éxito. Y nosotros que lo disfrutemos. Mi única duda es: ¿rescatarán a los comandos aulladores? ¿Y A Hydra? Mmm.