lunes, septiembre 18, 2006

Reflexiones 2

La foto se hizo durante las últimas Jornadas del Comic de Avilés. El autor es maese GMF mientras que los deditos que asoman tras mi cabeza son de el Pala. Al ver esta imagen me viene una vieja historia a la mente que siempre me pareció muy sabia.
Una vez, hace mucho tiempo, había en una granja un pobre pollito que estaba aterido de frio. Compadecida de él, una vaca le defecó encima. Al principio el pobre pollito se revolvió incómodo hasta que se dió cuenta de que, obviando el mal olor, dentro del estiercol se estaba muy calentito y a gusto, así que decidió hacer de tripas corazón y aguantar.
Al cabo de un tiempo acertó a pasar por ahí un zorro que al verlo exclamó: "Pobre pollito, deja que te eche una mano", y pese a los pios de protesta del pajarito el zorro lo extrajo del estiercol, lo lavó cuidadosamente y a continuación se lo zampó.
La historia nos ofrece tres moralejas:
1. No siempre es malo estar de mierda hasta el cuello.
2. No siempre el que te cubre de mierda es tu enemigo.
3. No siempre el que te saca de la mierda es necesariamente tu amigo.
Pensad en ello.

lunes, septiembre 11, 2006

Resaca

Lo primero mis disculpas por haber estado una temporada ausente. Quienes me conocen saben que desde el día 4 alterno la vuelta al trabajo con las XI Jornadas del comic de Avilés, con lo que hasta este sábado 9 anduve bastante liado de tiempo, llegando a casa bastante tarde y con pocas ganas de ponerme a teclear en el ordenador. De todas formas se nota que soy un poco bisoño en estas lides porque otros colaboradores o visitantes se las han arreglado mucho mejor que yo. Jaume Vaquer, por ejemplo, avisó en su blog por adelantado que se venia a Avilés, mientras que Diego fue preparando unos textos por escrito para no tener desatendidos a sus lectores. Eso son profesionales, si señor.
Para quienes no las conozcan (si es que hay alguien tan despistado) las Jornadas se han convertido año a año en un evento cultural de primer orden que durante una semana concentra en Avilés una numerosa legión de aficionados e invitados ilustres entre los que merece la pena destacar en esta ocasión a Luis Garcia, Alan Davis, Charlie Adlard, Alejandro Barrionuevo y otros muchos que ya son casi habituales de la Jornadas y repiten año tras año.
Las Jornadas serian algo así como una pequeña Semana Negra de Avilés pero más concentradas en el tiempo y el espacio y centrada más exclusivamente en el mundo del comic y la ilustración. Digo Semana, porque muchos de los colaboradores habituales de las Jornadas lo son también del macroevento gijonés, de tal manera que la asistencia es casi como el reencuentro con una pila de viejos amigos como Jorge Iván, Rafa, GMF, JM, Susana, Rocio, Cobo o Abrahám, entre tantos otros.
Pese al ritmo frenético de las actividades que apenas te dejan un rato libre para escaparte a tomar una cerveza lo cierto es que te lo pasas genial, amén de conocer a mucha gente interesante.
No voy a enrollarme hablando de los eventos día por día porque eso ya lo ha hecho otra gente en su blog, y mucho mejor que yo, como es el caso de Jorge Iván o el mismo Diego, pero si recordar algunas anécdotas simpáticas.
Por ejemplo, la forma en que obtuve un dibujo de Alejandro Barrionuevo. Un día este gran artista argentino tuvo problemas para encontrar el sitio exacto de Avilés donde íbamos a cenar, por lo que Diego me pidió que acudiera en su rescate y le acompañase hasta el lugar. Haciendo gala de una simpatia fuera de lo habitual, mi tocayo me obsequió en agradecimiento con una espléndida ilustración dedicada de Batman, a medio camino entre Neal Adams y Alex Ross. Tan sólo lamento no poder escanearla para enseñársela, porque merece la pena.
Este año me tocaron también menos presentaciones que otras veces. Si mal no recuerdo, en concreto, fueron Alan Davis, Lorenzo Diaz y Charlie Adlard. Del resto se hizo cargo casi en exclusiva JM que está hecho una auténtica estrella mediática (señores, hemos creado un monstruo entre todos). En el caso de Davis estaba tan nervioso que casi tartamudeo un par de veces (San Alan Davis, señores, sentado a mi lado en carne y hueso), aunque gracias a la certera mediación de Diego la cosa salió bastante bien encarrilada. Con Lorenzo, como se suele decir, donde hay confianza da asco, después de tantos años y presentaciones más que un acto oficial eso fue una charla de colegas tomándose algo delante del respetable.
Donde di el Do de pecho fue con Charlie Adlard. Para recibirle el friki que hay dentro de mi sacó los pantalones especiales con rodilleras que guardo en el armario para estas ocasiones y fui arrastrándome hasta sus pies al grito de "No soy digno, soy un gusano asqueroso" (lo cual, según Germán, es absolutamente cierto y de sobras conocido). Aparte de pedirle un dibujo le estreché la mano no menos de media docena de veces y desde entonces me ducho dejando esa mano fuera. Por cierto que con Adlard me pasó una cosa bastante simpática. Llevo tantos años leyendo sus comics que me había hecho una imagen mental suya completamente diferente de la realidad. Me imaginaba a Charlie Adlard como el típico inglés cincuentón, trajeado, estirado y formal, que en sus ratos libres cuando no estaba dibujando leía el Financial Times o veía los documentales de la BBC; nada que ver con el joven extrovertido, abierto y jovial que se sentó a mi lado en la presentación. Un tipo increiblemente majo (o como decian Kenny Ruiz y el colectivo Bull Dawn City, que mola mucho) y que además dibuja como pocos.
Quizás lo que más lamento es no haber podido quedarme a la cena del sábado noche para pedir dibujos a maza a los asistentes, aunque si estuve en la mayoría de las comidas y en la cena del jueves para no perderme la exposición en vivo de la obra más reciente del gran pintor Luis García donde, por cierto, me tocó encargarme del ordenador y el proyector (que peligro... menos mal que no ardió nada).
En fin, todo lo bueno se acaba y las Jornadas de Avilés no son una excepción, pero como en el caso de la Semana prefiero ser optimista y pensar: ya queda menos para las próximas. En menos de un año nos vemos de nuevo en Avilés. Entretanto tenemos este zoco para mantener el contacto. Un abrazo.