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Mostrando entradas de octubre, 2005

Novedades en la Holonet

Con su permiso, en esta ocasión voy a cambiar de tercio para reseñar y recomendar algunas de las últimas novedades que han aparecido recientemente en nuestras librerías. Vaya por delante que un servidor no cobra de nadie, sino que tan solo recomienda los autores o títulos que le gustan, y aun así reconozco que se trata este de un terreno (el de los gustos) muy personal, así que todo esto no pasan de ser meras sugerencias para espíritus afines o interesados. ASIMOV, Isaac, Los propios dioses, La Factoría, Solaris Ficción nº 65 (18,95 €). Si hace poco tiempo la Factoría rescataba otro gran clásico del buen doctor, como era El fin de la eternidad, ahora le toca el turno a esta obra con la que Asimov retornó en 1972 a la CF por la puerta grande, demostrando que quien tuvo retuvo y que podía escribir novelas dentro de los parámetros de la Nueva Ola sin renunciar a su propio estilo. Aun hoy se deja leer con agrado. Altamente recomendable.BARKER, Clive, Hellraiser, La Factoría, Solaris Ter…

Ediciones Especiales: el corte de mangas del director

Se dice, se rumorea, se comenta que el gran actor Christopher Lee se sintió profundamente molesto durante el estreno de la tercera entrega de El Señor de los Anillos al ver que prácticamente todas sus escenas habían desaparecido del film. Al hacérselo notar al director, Peter Jackson, este le respondió, con aire de sorprendida inocencia: “Pero Mr. Lee, sus escenas no han desaparecido; están todas en la edición especial del DVD”; a lo que el actor británico replicó a su vez: “Es posible, Peter, pero es que yo pensaba que la gente que venía al cine pagaba por ver la película completa”. Ignoro hasta que punto es cierta esta anécdota, pero me resulta muy útil como introducción a este comentario sobre lo superfluos – cuando no abusivos – que resultan algunos cortes del director o ediciones especiales hoy en día. Me explico. Cualquier aficionado al cine sabe o intuye que de una película se rueda mucho más de lo que se ve en pantalla, y siempre hay escenas que se desechan durante el proceso…

El misterio no resuelto de John Doe

“Desperté sin recordar quien era o como había llegado hasta ahí; pero en cambio sabía todo lo demás”. Con estas palabras empieza otra de las series de TV más intrigantes y adictivas de los últimos años, Galáctica (el remake) y Perdidos aparte. En los países anglosajones, John Doe es el nombre que se aplica a los individuos o cadáveres desconocidos, sin identidad y que nadie reclama. En nuestro caso el protagonista es un personaje singular, que despierta desnudo en medio de un círculo despejado de maleza en una isla deshabitada cercana a la costa de Seattle. Doe lo ignora todo sobre su pasado, pero sabe todo lo demás: su cerebro contiene información sobre todos los campos imaginables del saber humano o disciplinas físicas (como las artes marciales). Curiosamente, no puede distinguir los colores y solo ve en blanco y negro. Doe recala en Seattle donde utiliza sus talentos para ganarse la vida – bastante bien, por cierto – y colaborar con la policía local con la esperanza de conseguir…

Galactica is back!

Es terrible, pero no puedo evitarlo. Desde hace un par de semanas el friki casposo y post-adolescente que aun pervive en mi interior, está más alborotado y despierto que si al irse a dormir se hubiese encontrado a la Spears desnuda en la cama diciéndole con voz sugerente “Hazme tuya”. Y es que, señores, ¡Galáctica ha vuelto!No, no me refiero a la mítica serie de finales de los 70 apadrinada por el no menos mítico Glen A. Larson, pero casi; se trata de un moderno remake de la misma hecho a primera vista con mejores medios y efectos especiales, aunque quizás con menos encanto naif que su predecesora (y es que los uniformes de los pilotos coloniales, o el de los cilones, tenían su miga).Esta nueva Galáctica – que se puede ver los miércoles por la noche en Calle 13 – sigue de cerca el argumento general de su predecesora, es decir, la guerra entre los cylones y los humanos habitantes de las 12 colonias, la derrota de estos y la posterior persecución por el espacio mientras los supervivient…

Opar la fantástica

Opar es una palabra de resonancias exóticas y múltiples significados. Para los lectores de Edgar Rice Burroughs, es aquella ciudad en ruinas perdida en el interior del África misteriosa donde la bella sacerdotisa La intentaba mantener su dominio sobre una raza decadente. Años más tarde, Philip Jose Farmer nos ayudaría vislumbrar parte del fastuoso pasado de la urbe en sus novelas protagonizadas por Hadon, el héroe de la antigua Opar.
Opar fue también el nombre de un fanzine de vida breve pero intensa y emocionante: un fanzine de aventuras en la mejor tradición del género que no logró superar su cuarto número de existencia, pero se creo un hueco en el ánimo de todos aquellos que tuvieron ocasión de leerlo o incluso - como fue mi caso - de colaborar, aunque fuese ya casi in extremis (Alfonso Cobo dixit).
En la actualidad, Opar es el nombre de un elegante siames de porte aristocrático y caracter afable, pero también el de una librería, uno de esos oasis de cultura y entretenimiento que uno…